
Por: José Romero
El pasado lunes 25 la Presidente del Consejo de Ministros Mirtha Vásquez fue al Congreso supuestamente a exponer los lineamientos de su gestión. Lo cierto es que no dijo nada importante y menos expuso “el cómo” de una enumeración de tan solo intenciones con graves omisiones en temas como Defensa Nacional, Política Económica, Seguridad y otros.
A contrapié de lo que Vásquez dijo en el Congreso, Castillo se encargo de encender las alarmas al repetir que “nacionalizaría o estatizaría” Camisea. Tras ello la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía alzó la voz y automáticamente el sol volvía a depreciarse.
Ese mismo día el congresista Herrera murió y la Presidencia del Congreso pospuso la continuación del debate sobre el otorgamiento del voto de investidura al gabinete Vásquez hasta el 4 de noviembre.
¿El tiempo corre a favor de quién? Al parecer las barrabasadas de Pedro Castillo estarían poniendo en peligro la continuidad del gabinete Vásquez. Sin embargo y pese a ello el “gobierno” ha pedido delegación de facultades para legislar en temas fiscales, tributarios, financieros y de reactivación. Otorgarle esas facultades sería tan estúpido como darle una ametralladora a un mono.
Diversos congresistas han salido a mostrar su escepticismo sobre la enmienda ante la falta de rumbo en el que se debate el Perú y no pocos ya cuestionan la continuidad de un gobierno que tras 92 días de “asumir el mando” lo único claro que han dado a conocer es su incapacidad.
El comunista Castillo solo atina a balbucear “cambio de constitución” y “el pueblo…”.
Frente a ello los sectores democráticos deben alzar la voz y plantear de una vez por todas la vacancia de Castillo y su comparsa. La calle debe acompañar este pedido y de una vez por todas fumigar Palacio de Gobierno. Algunos dirán que no hay 87 votos. Así era días antes que el anterior Congreso vacara al corrupto Lagarto.




