
Por: Hugo Guerra Arteaga
El archivamiento de la acusación constitucional contra Dina Boluarte constituye un insulto a la inteligencia y a la justicia. Debe ser revisado por la Comisión Permanente del Congreso y las fuerzas democráticas deben prepararse para enfrentar el plan caviar -financiado por un banco- para asaltar nuevamente el poder.
Boluarte está denunciada por actos que la inhabilitan como vicepresidente de la República y congresista. Postuló sin renunciar previamente a su puesto en el RENIEC; está vinculada -con investigación fiscal de por medio- a la banda de los Dinámicos del Centro, cuyo cabecilla es Vladimir Cerrón; se ha demostrado que ha incurrido en nepotismo; ha patrocinado a una entidad privada estando prohibida por ley; ha suscrito todas las acciones inconstitucionales y delincuenciales de Castillo en calidad de exministra; y es enemiga convicta y confesa de la libertad de prensa.
El informante de su causa, Edgard Reymundo, de Cambio Democrático, demoró excesivamente el trámite excusado en banalidades y se ha comportado como un felón.
Detrás de la Boluarte hay un tinglado armado por los caviares, quienes pretenden que sea la sucesora de Castillo si a éste se le vacase mañana miércoles. Desde el punto de vista del texto constitucional eso sería correcto, pero solo si Boluarte fuese digna y no pesaran sobre ella las imputaciones reseñadas.
Aquí de lo que se trata es de un complot para reeditar el caso del lagarto Vizcarra. Caviares hay muchos y aunque todos son detestables, en este caso nos referimos a aquellos que son patrocinados por un banco peruano importante y con pretensiones monopólicas en la educación universitaria. Sus cabecillas son falsos liberales, en lo económico guardan apariencia pro mercado pero son socios del mercantilismo y el parasitaje del estado. En lo social, son miembros de la progresía, alineada con las aberraciones de la ideología de género y la agenda 2030. Es decir, el mismo grupo protervo que ha infiltrado el control del país desde Paniagua en adelante.
Frente a esto, y ante la probable imposibilidad de vacar al presidente, el Congreso, en alianza con las FF.AA. y las fuerzas democráticas, debe buscar soluciones radicales; más aun cuando el gobierno ya ha conformado un frente revolucionario belicoso con Antauro Humala y representantes del Foro de Sao Paulo, según evidencian los cambios en la DINI y la gobernanza territorial.
Salir de Castillo para caer en Dina es pasar de la sartén al fuego. No lo demos permitir.





Es evidente que castillo se había convertido en un seri obstáculo para las pretensiones caviares y se les ve el plumero en esa supuesta caricatura dónde se apunta a quien a todas luces no es capaz de sacar adelante su propia candidatura. Pero se ve la mano caviar tratando de desviar la mirada. Es necesario que se señale con nombres y apellidos a los caviares involucrados, si ustedes lo saben deben decirlo, además de señalar las ong para las que trabajan.