Política

VÍCTOR ANDRÉS GARCÍA BELAUNDE: “EN ACCIÓN POPULAR NO HAY TENDENCIAS DOCTRINARIAS, SINO INTERESES PERSONALES”

Entrevista de: Juan Antonio Bazán

– Cuéntenos sobre su niñez, su adolescencia, y sobre el despertar de su vocación por la historia y por la política.

Desde niño en mi casa y en la mesa familiar siempre he oído de historias vinculadas a la política y actuaciones de personajes de la época. Mi padre era un académico, no era político y un atento observador de la realidad nacional. Y mi abuelo que era un intelectual estuvo vinculado a la política y se le recuerda por sus intervenciones contra la dictadura de Leguía que le acarrearon más de 10 años de exilio, previa detención en la isla San Lorenzo y después fue elegido constituyente en 1931. Mis vinculaciones con mi tío Rafael Belaunde, padre de Fernando Belaunde, también me llevó a interesarme por la política, de tal manera me acerque a ella a partir a los 12 o 13 años en las campañas del año 1963 tenía una base de conocimientos de lo que significaba nuestra realidad en aquel entonces. Así también fui testigo de conversaciones entre mi abuelo Víctor Andrés con Fernando Belaunde en casa del primero. En suma, provengo de un hogar donde mi padre que fue Juez, autor de libros y profesor universitario y mi madre, que era profesional en una época donde serlo no era frecuente. Esa fue mi cantera y base de vida.

– Los Belaunde son clásicos de la vida intelectual y del proceso político peruano. ¿Cómo influenció en usted la tradición familiar?

La participación de los Belaunde es en la era republicana desde mi bisabuelo Mariano Andrés que fue diputado y ministro en 1900 cuyo paso por la política le trajo una serie de problemas, perdiendo todo el fruto de su trabajo obtenido antes de entrar en política. Lo que no evitó que sus hijos sirvieran al país durante mucho más tiempo. Precisando además que la participación de los Belaunde viene por influencia de la relación familiar de mi bisabuela Mercedes Diez Canseco de Belaunde, que era hermana de Pedro Diez Canseco tres veces Presidente del Perú por cortos periodos, y cuñada del libertador Ramón Castilla.

– ¿En qué consiste la vigencia del pensamiento político de Fernando Belaunde Terry?

El pensamiento de Belaunde, sus ideas, están vigentes, no estuvieron sujetas a una carpeta de rigidez doctrinaria, ni vinculadas a hechos externos y menos dirigidas a situaciones políticas determinadas. “El Perú como doctrina” se inspira en el viejo Perú, cuyos postulados siguen siendo actuales, manteniendo su vigencia, mientras que sus objetivos aún están pendientes por realizarse.

– ¿Cómo clasificaría usted a las actuales tendencias doctrinarias, programáticas, al interior de Acción Popular?

No creo que haya tendencias doctrinarias, lo que hay es intereses personales de quienes no han conocido el pensamiento de Belaunde o no están dispuestos a estudiarlo para seguir su ejemplo, su obra y su legado en general. Belaunde tuvo el privilegio de no solamente legarnos su pensamiento, sino que al haber sido gobernante dejando una obra física impresionante que se ve y se puede palpar y que contribuyo a la integración nacional y al desarrollo del país; obra monumental que gobiernos siguientes no lograron repetirla. Belaunde hizo al estado un buen gestor y ejecutor. hoy el estado es un mal gestor y no ejecuta nada.

– Usted es el Belaunde vivo más caracterizado de Acción Popular. ¿Cuál es la posición de poder de su persona y la de su generación al interior de su partido? ¿Cuáles son los actuales grupos de poder?

He sido candidato a la presidencia de Acción Popular en el 2000 me enfrenté a la re reelección de Fujimori y, con mi participación, Paniagua llegó al Congreso y le tocó ser presidente transitorio del país, fui presidente de mi partido y hoy soy miembro del comité político pero no tengo cargo ejecutivo. Mi generación no maneja el partido, aunque pueda tener algunas influencias en algunos sectores. Nuestra voz y autoridad nace de nuestra experiencia y conocimiento del país que a veces es oída y otras veces no.
He sido cinco veces parlamentario y secretario del Consejo de Ministros y he escritos libros sobre los ministros de Fernando Belaunde y otros de historia en general. Evidentemente eso me genera invitaciones para hablar del Perú dentro y fuera de mi partido.

– ¿A qué atribuye el éxito político, y electoral, de la marca Acción Popular en los últimos años?

Acción Popular no es una marca, es un sentimiento y es la vía adecuada para participar en política, por la lucidez y transparencia de sus líderes y el legado fundamental de honestidad y pulcritud de Fernando Belaunde, un hombre que llega a la presidencia con una situación económica cómoda y termina su gobierno sin casa ni auto propio, pocos líderes de América Latina pueden exhibir esa trayectoria y ese ejemplo. El artífice de Acción popular fue Belaunde y conforme me lo indicó el embajador brasileño: Baena Soares “es uno de los ex presidentes de mayor prestigio del Perú y América Latina”. Y a él se le suma la figura más reciente de Valentín Paniagua. Acción Popular tiene el privilegio de tener un legado democrático que le permitió restaurar tres veces la democracia en el Perú, en 1963, 1980 y 2001. Estableció la elección popular de las municipalidades, y con la trayectoria de honestidad tanto Belaunde como Paniagua, no se les ha acusado de nada vinculado a la corrupción. Por eso se considera a Acción Popular como una reserva moral.

– ¿Cuál es su concepto sobre Valentín Paniagua y Manuel Merino, los presidentes populistas de dos de los últimos gobiernos de transición?

Tengo el mejor concepto de Valentín Paniagua y lo he conocido y frecuentado muchísimos años e inclusive prologó uno de mis libros con palabras muy generosas y conceptuales. Viajamos en una oportunidad a España y visitamos la Universidad de Salamanca, donde impresionó al exponer sus ideas y pensamiento jurídicos, aquel momento me sentí orgulloso de haberlo acompañado. Lo animé a participar en las elecciones del 2000 y así me acompañó en la plancha presidencial que encabecé ese año, siendo él candidato a la primera vicepresidencia y gracias a eso salió elegido parlamentario y después presidente del congreso y luego presidente de la república. Tuve con él a pesar de la diferencia de edades una amistad cercana y fraternal. A Merino lo conozco por su antigua militancia partidaria y hemos coincidido como colegas en el parlamento del 2011 al 2016, es una persona seria, responsable y franca que no tiene dobleces. Siempre tuve una buena relación con él y creo que se le hizo un injusto carga montón. Su participación está pendiente de evaluación por la historia, para lo cual todavía falta tiempo para conocer y evaluar con serenidad su paso por el poder.

– El actual Acción Popular es huérfano de Belaunde. ¿Cuál es su concepto sobre Yonhy Lescano y los congresistas de su partido llamados “los niños”?

No comparto la orfandad que se señala, los líderes verdaderos e importantes siempre están presentes más allá de su presencia física. El problema es de algunos militantes pueden sentirse huérfanos y los padres de los niños no están en Acción Popular. Con Lescano tengo muchas discrepancias con las que prefiero manejarlas al interior del partido.

– Efectivamente, usted ha escrito algunos libros de política e historia. Para terminar, ¿Qué libro está trabajando en estos días?

En las últimas semanas me he dedicado a terminar y presentar mi último libro sobre la participación del Perú en el conflicto de la guerra de las Malvinas, que tuve la suerte de presentarlo en la última Feria Internacional del Libro, fue un éxito dicha presentación en la FIL, y que está prologado por el presidente de la republica argentina Alberto Fernández. Luego, empezaré una nueva investigación sobre algunos contratos del siglo XIX peruano donde hubo algunos que se beneficiaron a costas de nuestro estado. Igualmente, estoy acumulando datos y documentos para hacer una investigación parecida, sobre la mayor corrupción en contratos y concesiones del Estado de nuestro tiempo, me refiero al caso Odebrecht, para complementar mi labor realizada en la Comisión Lavajato del Congreso de la cual fui miembro.

 

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