
Tras un proceso lleno de arbitrariedades, actos de violencia, persecución a la prensa libre y finalmente toda suerte de artimañas para impedir el trabajo de los observadores y testigos (personeros) de la oposición, el Consejo Nacional Electoral anunció el “triunfo” de Nicolás Maduro con el 51.2% de los votos sobre Edmundo González que supuestamente habría quedado rezagado con 44.2% de los votos.
Estás cifras se han pretendido validar con la forzada salida del tirano de Miraflores a celebrar su triunfo ante una muchedumbre de asalariados, paramilitares y partidarios de la dictadura. De esta forma se consolida el ya anunciado fraude que va contra todas las encuestas previas que anunciaron una avalancha de votos por González. Es así como Maduro pretende iniciar un tercer período de gobierno que lo mantendría sojuzgando al sufrido pueblo venezolano hasta el año 2031.
Las reacciones en contra no se han hecho esperar y son múltiples los pronunciamientos del mundo democrático exigiendo transparencia en el manejo de los resultados. En la noche y a pocas horas de la consumación del fraude se emitió un pronunciamiento de los cancilleres de Argentina, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay exigiendo que se cuente con garantías de que los resultados electorales respetarían a cabalidad la voluntad popular expresada por el pueblo venezolano en las urnas. Eso solo podrá conseguirse mediante un conteo de los votos transparente, que permita la verificación y control de veedores y delegados de todos los candidatos, señalaron con energía los cancilleres en su pronunciamiento.
Por su parte el canciller peruano Javier González Olaechea se pronunció contundentemente a través de su cuenta de X, señalando: “Condeno en todos sus extremos la sumatoria de irregularidades con voluntad de fraude por parte del gobierno de Venezuela.
El Perú no aceptará la violación de la voluntad popular del pueblo venezolano”.
La posición peruana debe ser seguida por las democracias de la región.
Sin embargo ha trascendido que el gobierno chavista está tomando el control del país con la policía y grupos de sicarios paramilitares y que ya habrían desaparecido las urnas lo que impedirá un reconteo transparente de los votos.
La noche de la tiranía chavista podría prolongarse en Venezuela. Se espera la reacción de la comunidad internacional y del pueblo venezolano que ha de defender su libertad y poner fin a la infamia y la corrupción chavista.





Parece que “podrido” no ha aprendido nada de historia, si supiera algo, sabría que casi todos los tiranos mueren siendo odiados he incluso traicionados por los de su entorno. Que sea la fiesta del chivo