Cultura

PUNTA DE ALFILER

Por: Tomás González Pondal

“El globo ascendía lentamente. Era un globo de esos de cumpleaños, solo que de un tamaño mucho más grande, acaso como de dos vacas juntas. Cuando alcanzó unos doscientos metros, vi a un águila pasar junto a él, la cual, con una de las puntas de sus garras, tocó el objeto flotante y lo reventó. Nada quedó del globo naranja, a no ser una suerte de punto negro que descendía con movimientos disparejos, ejecutando algo así como el baile de un borracho”. Hasta aquí el sueño. Confieso que lo habría olvidado a los pocos minutos, si no fuera porque vi un alfiler tirado en la alfombra.

Aseguro que no me interesa en lo más mínimo hacer interpretaciones de un sueño. Pero sí me serviré del sueño para hacer una relación entre el globo y el alfiler. Se me figura que el globo representa a la masa, y que el alfiler representa al reaccionario. Un globo inflado, es, efectivamente, una masa expandida en forma circular; mientras más inflado más espacio ocupa, ocupación ganada por una superficie delgadísima, opaca, estirada y frágil. ¿Y dentro? Solo aire, nada más, lo que equivale a vacío. Un alfiler es algo pequeñísimo, siempre sólido, generalmente recto y generalmente brilloso. No hay vacío en él. Si un alfiler se dobla puede enderezarse, y si está oxidado puede volver a brillar.

La masa está constituida de superficialidad y vacio. Por eso, por más extensa que se la vea, por más que esa extensión cause asombro y hasta incluso pueda producir temor, basta un alfiler para destrozarla. Es más, para que se vea cuán insignificante es la masa, la misma es destruida apenas con el uso de solo la punta del alfiler. El reaccionario es esto: alguien pequeñísimo al servicio de la verdad (verdad detestada por la masa), y que contraría los postulados mundanos. De ahí que Ray Bradbury, a través de su personaje Faber, aconseje a Montag: “Recuerde que el capitán pertenece a los enemigos más peligrosos de la verdad y de la libertad, al sólido e inconmovible ganado de la mayoría” (Fahrenheit 451).

El globo representa lo caduco, el alfiler lo eterno. Incluso en cuanto a las ilusiones, el globo representa las ilusiones superficiales, el alfiler las ilusiones por las que hasta es un deber morir. El odio al alfiler se debe a que es un peligro para los globos, y, por eso mismo, en tiempo de globos, se tiene como misión ineludible hacer desaparecer a los alfileres.

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