Política

LOS PECADOS DEL FREPAP

Por: Gorky Barrionuevo Linares

En la reciente frustrada elección de los nuevos integrantes del Tribunal Constitucional, acabamos de ver como la abstención de participar en la votación de parte de la bancada del FREPAP fue determinante para que ésta no se concretara. Con esta decisión, esta agrupación se puso del lado de la corrupción vizcarrista, que a través de instituciones del Estado como el JNE, la ONPE y el RENIEC, ha impulsado el evidente fraude en mesa en las recientes elecciones generales. Esta decisión cuenta con un cercano antecedente, ya que de cara a la segunda vuelta electoral, el FREPAP manifestó públicamente que le brindaba su respaldo en los comicios al candidato de Perú Libre, el radical de izquierda Pedro Castillo. Una buena pregunta que se desprende de estos eventos es ¿cuáles pudieron ser las razones que motivaron que el FREPAP tomara este tipo de decisiones?

Para intentar esbozar una respuesta, veamos primero que es el FREPAP. Este Frente representa el ala política de la Asociación Evangélica Misionera Nuevo Pacto Universal – AEMINPU, una secta evangélica fundada en 1968 por Ezequiel Ataucusi Gamonal, un campesino quechua de Arequipa. Es una secta pues es un grupo minoritario de inspiración adventista, que mantiene una dirección muy jerarquizada y un control estricto de la vida individual y social de los miembros.

En su momento, antropólogos como Manuel Marzal, consideraron incluir a esta secta dentro de la categoría de “Nuevas Religiones Autóctonas”. La llamada Misión israelita del Nuevo Pacto Universal, o israelitas; se encuentra bastante influenciada por el mesianismo andino y las creencias escatológicas adventistas. En efecto, Ezequiel Ataucusi se hizo adventista y declaró tener una revelación, según la cual Dios lo eligió para anunciar el fin del mundo y para firmar, por medio de él, otro pacto universal con la humanidad. Ataucusi es considerado por ello como un nuevo Cristo y representa para sus seguidores la mismísima encarnación del Espíritu Santo. El culto sigue al pie de la letra el calendario festivo del Antiguo Testamento: el ofrecimiento del sacrificio u ofrenda denominada holocausto  (Levítico 1; 6:8-13; 8:18-21; 16:24), y las tres grandes fiestas de los Ázimos, de las Semanas y de los Tabernáculos. Guardan el sábado y su ética se basa en el Nuevo Testamento en su versión más puritana.

Para la década de 1980, Ezequiel y sus seguidores ya habían fundado centros bíblicos en la mayoría de provincias del país. En todos los lugares donde esta secta llegó a implantarse, los seguidores  adoptaron una adhesión fundamentalista a las prácticas del Antiguo Testamento, incluyendo el aspecto exterior como llevar el cabello y la barba largos, túnicas, y en el caso de las mujeres, llevar el cabello cubierto. Estos son importantes detalles que no deberían pasar desapercibidos en el aspecto político, ya que los acerca a fundamentalistas islamistas, como por ejemplo, los salafistas, y por consiguiente al Estado Islámico, ISIS o Dáesh; todos movimientos islamistas radicales que pretenden vivir como en los tiempos del profeta Mohammed.

Precisamente, las semejanzas que mantiene con varias agrupaciones islamistas radicales llevan a pensar que no sería nada extraño que el nexo entre FREPAP y Perú Libre, sea el ya conocido personaje, Edwar Quiroga Vargas, líder y fundador de Inkarri Islam, una organización islámica chiita con características andinas de extrema izquierda y con vínculos con Sendero Luminoso e incluso agrupaciones terroristas internacionales como Hezbolá.

Por otro lado, el fundador de la secta israelita, Ezequiel Ataucusi, se interesó desde el inicio en hacer proselitismo entre los campesinos quechua pobres que llegaban a la selva central para buscar tierras agrícolas, imaginando o creyendo en la propaganda oficial de la primera mitad de los 80’s, bajo la presidencia de Belaunde, que declaraba que la “selva está vacía”. La expansión inicial se realizó a partir del pueblo Palomar Sanchirio de Chanchamayo (Satipo, Junín). En ese marco, Ezequiel impulsó la teoría de las “fronteras vivas”, que traduce la necesidad de colonizar los territorios “vacíos”, sin propietarios, para encontrar la “tierra prometida”.

Es evidente que ese proyecto colonizador niega o minimiza la existencia de territorios nativos (en la selva central: ashaninka, yanesha y nomatsiguenga) y no respeta el equilibrio ecológico de los bosques pues para fundar sus pueblos colonos los Israelitas incendian miles de hectáreas de bosque primario. Esta situación ha valido a los Israelitas muchos conflictos con las comunidades nativas y con colonos residentes, razón por la cual apareció rápidamente la necesidad política de encontrar bases legales para obtener tierras reglamentariamente. Esta situación nos lleva a plantear que los Israelitas fundaron el FREPAP para obtener tierras agrícolas tituladas, es decir, instrumentalizaron la creencia religiosa inventada por Ezequiel Ataucusi para obtener bienes materiales. Las invasiones de tierras, la desforestación, la extracción ilegal de madera han sido denunciadas en numerosas oportunidades por varias organizaciones nativas de Loreto.

En distintos momentos de la década pasada, distintos analistas llegaron a denunciar los aspectos nefastos de la fuerte presencia de colonos de esta secta en las regiones de Pevas y Caballococha, capital de la provincia de Ramón Castilla en Loreto, que es un centro del tráfico de drogas en la frontera de Perú con Colombia y Brasil. En esas zonas existen y han habido muchas autoridades pertenecientes al FREPAP. Es más, en el año 2015, el diario El Comercio hizo pública la noticia de que la policía brasileña había detectado que esta secta era poseedora o de que por lo menos muchos de sus integrantes trabajaban en plantaciones de coca y en laboratorios clandestinos para la elaboración de estupefacientes. Asimismo según denuncia la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas – DEVIDA, los integrantes de esta secta se han convertido en el grupo socioeconómico más importante de la mencionada provincia de Mariscal Castilla, y se encontrarían presentes en toda la cadena de producción del narcotráfico: desde la siembra ilegal, la preparación de la pasta básica o clorhidrato de cocaína, hasta el lavado de activos.

Es evidente que por todo lo expuesto, la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal tendría mucho que ocultar o pretender mantener al margen de la ley mientras intenta buscar el reconocimiento oficial. Para eso precisamente utiliza a su brazo político el FREPAP, y las relaciones que éste pueda hacer para mantener su status quo. Por lo visto, en esta oportunidad, esa impunidad se la garantiza la corrupción del “lagarto” Martín Vizcarra dentro de un eventual gobierno de Perú Libre.

 

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