Internacional

LA RELIGIÓN DEL ANTICRISTO

Por: Pedro Luis Llera

El Cardenal Biffi predicó el retiro de cuaresma de 2007, al que asistieron el papa Benedicto XVI y la Curia Romana, y en él, disertó sobre el pensamiento de Vladimir Soloviev. El cardenal Biffi explicó la figura del Anticristo, según el texto del escritor ruso y advirtió sobre «el peligro que los cristianos corren en nuestros días»: «el Hijo de Dios no puede ser reducido a una serie de buenos proyectos homologables con la mentalidad mundana dominante».

El predicador de los ejercicios precisó que «hay valores relativos, como la solidaridad, el amor por la paz y el respeto por la naturaleza. Si estos se convierten en absolutos, desarraigando o incluso oponiéndose al anuncio del hecho de la Salvación, entonces estos valores se convierten en instigación a la idolatría y en obstáculos en el camino de la Salvación».

Efectivamente, según Soloviev, «el Anticristo se presenta como pacifista, ecologista y ecumenista». El Anticristo nos lo ofrece todo: bienestar, paz, amor, seguridad, el fin de las guerras, la fraternidad universal… Pero todo, a cambio de renunciar a Cristo.

El Emperador de El Relato del Anticristo de Soloviev le pregunta al remanente fiel que se mantiene firme en la fe después de que la mayoría de los crisitanos hubiera apostatado:

«¿Qué cosa es para vosotros lo más valioso en el cristianismo?»

Ante esto el Anciano Juan se levantó como una blanca llama y respondió pausadamente:

«¡Gran Emperador! Para nosotros lo más precioso en el cristianismo es Cristo mismo. Él mismo, ya que todo viene de Él, porque sabemos que en el Verbo encarnado habita toda la plenitud de la Divinidad. Mi señor, nosotros estaríamos prestos para recibir cualquier regalo vuestro si tan sólo reconociéramos que vuestra generosidad proviene de las benditas manos de Cristo. Nuestra cándida respuesta a su pregunta sobre qué puede hacer por nosotros es ésta: confiese ahora y delante de nosotros que Jesucristo es el Hijo de Dios, que se ha hecho carne, que resucitó de entre los muertos y regresará nuevamente; confiese su nombre y nosotros lo recibiremos con amor como precursor de su Segunda Venida gloriosa».

El Nuevo Orden Mundial representa exactamente los valores del Anticristo. Nosotros tenemos un solo Señor: Jesucristo. Los superhombres modernos se quieren autónomos y no admiten la soberanía de Dios sobre sus vidas ni sobre la sociedad. Rechazan a Cristo, rechazan los mandamientos de la Ley de Dios. No obedecen a Dios, igual que nuestros primeros padres, y llenos de soberbia, dictan sus leyes inicuas, violando las leyes sagradas: divorcio, aborto, eutanasia…

Su ideología pestilente representa exactamente lo contrario de la moral cristiana. La ideología de género, el ecologismo panenteísta, la mentalidad liberal… Todos nos ofrecen mensajes atractivos y, aparentemente, inapelables: “lo importante es el amor, no a quién ames”; “hay que cuidar la naturaleza”; “el hombre ha de ser libre para decidir su destino y buscar su propia felicidad”…

El Diablo no se presenta con cuernos y rabo. Es repugnantemente asqueroso pero no se presenta tal cual es, porque nos espantaría y generaría un rechazo inmediato en nosotros… El Demonio se presenta ante nosotros baja la apariencia de ángel de luz (Lucifer). Lo que nos ofrece es, aparentemente, maravilloso. Pero esconde veneno y muerte. Por ejemplo, no se presenta en forma de un feto despedazado que a todos causa repulsión, sino en forma de derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y a ser libre. No se presenta el asesinato de un anciano, sino que nos defiende el derecho a una muerte digna. Y así todo.

Hay un proyecto de religión universal en marcha. Es una religión sin Cristo, sin Dios. Es la religión de Spinoza.

VER: https://www.facebook.com/100001012233848/videos/579625117038913/

Verán ustedes que suena muy bien: es veneno dulce. Pero es veneno y mata. Spinoza era un hijo de Satanás. El dios de Spinoza es el mismo Satanás.

El dios de Spinoza es el dios que quiere la masonería, el dios del Nuevo Orden Mundial, el dios de la iglesia modernista del nuevo paradigma. Es un dios sin cielo ni infierno; sin pecados ni necesidad de redención; un dios puramente inmanente. Es el ideal del Imagine de John Lennon, verdadero himno de Nuevo Orden Mundial que cantan en la inauguración de las olimpiadas, que es el acto de propaganda por excelencia de estos impíos blasfemos.

El dios del panenteísmo es el creador y la energía vital del universo. Es la energía que lo une todo. Es un Dios muy New Age: espiritualidad desencarnada y ecologista. Todos somos hermanos y debemos vivir unidos respetando a la Madre Tierra… Pacifismo, antibelicismo, fraternidad universal…

Pero no Cristo. Cristo estorba. Sobra. El dios de la nueva religión inspirada en Spinoza es el Anticristo.

El panenteísmo dice que todo está conectado con todo.

«Todo está conectado con todo». Es la filosofía que aparece en Pocahontas (la película de la factoría Disney). ¿Recuerdan la entrañable Abuela Sauce? ¿Y esas corrientes de aires que llevan hojitas volando y que envuelven a los personajes? Es esa fuerza misteriosa que nos une entre nosotros y con la Pachamama.

Estamos todos muy unidos en un ciclo que no tiene final (igual que en El Rey León). Hay que abrir el corazón. Nos adueñamos de la tierra pero cada criatura, cada animal, cada árbol es un ser y tienen alma. Dios está en la naturaleza y en la energía que nos une a cada animal, a cada árbol, a la Tierra. Los ríos y la lluvia son mis hermanos y estamos todos muy unidos.

Sentimentalismo ñoño. Pelín cursi. Pero muy efectivo desde el punto de vista propagandístico.

En la película Avatar, los indígenas Na’vi  tienen una cola neuronal con la que se conectan entre sí y también con el Árbol de las Almas. El Árbol de las Almas, además de ser una conexión con Eywa (la fuerza, guía y deidad de los Na’vi) también funciona como una forma para que ella interactúe directamente con el mundo a través de las semillas del árbol. El árbol tiene la capacidad de conectarse directamente con el sistema nervioso humano, a pesar de que los humanos no tienen cola. Las raíces del Árbol de las Almas son capaces de iniciar un vínculo neuronal con los Na’vi, como con el Árbol de las Voces. Esto permite que todos los Na’vi se unan como uno. El propio director de Avatar, James Cameron, lo expresa así: «Avatar nos hace darnos cuenta de que todo está conectado». «Todos los seres humanos estamos conectados los unos a los otros y todos lo estamos a la tierra».

En Avatar volvemos a encontrarnos con una especie de sauce sagrado. Algunos incluso han llegado a acusar a Cameron de plagiar Pocahontas.

Tanto en Avatar como en Pocahontas hay un mensaje ecologista nada oculto. Pero es un ecologismo que va mucho más allá de la sana preocupación medioambiental. Es un proyecto de religión en el que a la Madre Tierra se le dan unas características tales que se convierte en un ídolo pagano: todos estamos conectados entre nosotros y todos lo estamos con la Pachamama, que sufre nuestros abusos y reacciona contra los seres humanos enviándonos pandemias, huracanes, olas de calor o tempestades de nieve de origen ártico. Los seres humanos seríamos como un virus que amenaza la supervivencia de la Tierra. Y la solución es disminuir drásticamente el número de habitantes sobre el planeta para que la vida en él siga siendo sostenible: y aquí llegamos al maltusianismo puro y duro. Hay que acabar con miles de millones de seres humanos en nombre de la sostenibilidad. ¿Cómo piensan hacerlo? ¿Soltando virus de laboratorios de guerra biológica? ¿Empezando guerras devastadoras que reduzcan drásticamente la población del planeta? Iremos viendo… Y seguramente veremos cosas que nunca habríamos imaginado…

Los Objetivos del Milenio, el circulito multicolor que los políticos se ponene en las solapas, incluye aborto, anticoncepción; incluye control de lo que comemos o consumimos; incluye arruinarnos o que no comamos carne de vacuno por las emisiones de CO2 que emiten los pedos de las vacas y por la cantidad de agua que consumen. Y muchos en la Iglesia aplauden como necios los objetivos del milenio y los dictámenes del Foro de Davos.

Permítanme que termine con esta maravillosa canción. No se la pierdan: una excelente canción que dicen que está inspirada en la encíclica Laudato Sí (no la he leído, así que no lo puedo afirmar con rotundidad…).

Yo, por mi parte, confieso que Jesucristo es el Hijo de Dios, que se ha hecho carne, que resucitó de entre los muertos y regresará nuevamente en gloria y majestad. Confieso que Cristo es el único Dios verdadero. Y que no quiero nada que no sea Cristo y que todo lo estimo basura al lado de Cristo.

 

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