EL ORIGEN LA VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES SANTA PATRONA DE URUGUAY ANTE LA QUE ORÓ EL PAPA LEÓN XIV
Nuestra Señora de los Treinta y Tres, Patrona del Pueblo Uruguayo, es para el país una “presencia”, que, con el paso de los años, hace más sólidos los orígenes culturales, raciales e históricos del País.

Declarada Patrona de Uruguay por el Papa Juan XXIII el 21 de noviembre de 1962, la Virgen de los Treinta y Tres se convierte en una devoción vinculada directamente a la memoria e identidad del país; una veneración que nace de la fe y del sentir de un pueblo, que encuentra en María un signo de esperanza y de protección.
Una Historia que siembra identidad
La figura, el nombre y la historia de la Virgen de los Treinta y Tres están profundamente arraigados en la memoria y la identidad del pueblo uruguayo. Su imagen, tallada en el siglo XVIII por los guaraníes, fue confiada a Antonio Díaz, indio de Santo Domingo de Soriano, quien construyó su primera capilla a la Virgen en el Pintado, una localidad perteneciente al departamento de Florida en Uruguay. Asimismo, se vinculó a la Virgen al nacimiento de la Villa de San Fernando de la Florida, como su Fundadora, en 1825.
El Santuario-Catedral, situado frente a la Plaza de la Asamblea, destaca por su riqueza artística y religiosa. Delicadas pinturas que representan el nacimiento de Jesús, Pentecostés, la Asunción y la Coronación de María, embellecen su interior, destacando también sus puertas de bronce, realizadas por el escultor Belloni.
Origen, devociones y celebraciones
Esta devoción no surgió a raíz de ningún acontecimiento extraordinario o sobrenatural, sino que nació de la fe y del sentir del pueblo, que fue encontrando en María un referente de esperanza y protección en su lucha por la libertad.
El 25 de agosto de 1825, la Asamblea de la Florida, formada por Treinta Tres miembros, y presidida por Juan Francisco Larrobla, sacerdote uruguayo, redacta el Acta de la Declaratoria de la Independencia Nacional. En medio de ese contexto histórico, los asambleistas llevaron ante la pequeña imagen de la Virgen María, venerada en la capilla del pueblo, sus anhelos de libertad, dando origen a una devoción que quedaría profundamente unida a la historia y la identidad del Uruguay. Desde entonces aquella imagen de María, comienza a llamarse popularmente la «VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES”.
Como sucede en tantos lugares, especialmente en América, el Santuario se convirtió en un punto de referencia para el pueblo, un lugar de encuentro y reunión tanto en los momentos de alegría y celebración como en las horas de dificultad y sufrimiento; un espacio para encomendar a la Virgen sus esperanzas y necesidades, reconociéndola siempre como Madre y protectora.
La primera peregrinación nacional se realiza el 15 de agosto de 1908, organizada por la Congregación Mariana Mayor de Montevideo. A ésta sucedieron otras peregrinaciones, así como misiones populares en las grandes ciudades y en los pequeños pueblos por donde pasaba la Virgen. Desde entonces la peregrinación ha constituido una celebración clásica en toda la diócesis, y se realiza el segundo domingo de noviembre.
Huellas de una devoción que atraviesa la historia
A lo largo de la historia, ha habido algunos documentos que afianzan la devoción a la Virgen de Los Treinta y Tres:
En 1857, el general don Manuel Oribe regaló a la Virgen de Florida una corona de oro en acción de gracias por haberse salvado, junto con su familia, de un naufragio. Atribuía esta gracia a la intercesión de la Virgen de los Treinta y Tres, a quien tenía una profunda devoción y a la que, según manifestaba, acudía siempre en sus oraciones.
En 1894, monseñor Soler, primer arzobispo de Montevideo, dispuso colocar una placa de mármol ante el nicho que custodiaba la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres, en la Catedral de Florida. En ella quedó grabada una inscripción que recoge la profunda vinculación de esta advocación mariana con la historia de la independencia del Uruguay: «Ante ella los Treinta y Tres inclinaron su bandera e invocáronla también los convencionales de la independencia».
La coronación de la Virgen de los Treinta y Tres
Monseñor Humberto Tonna, obispo de Florida entre 1960 y 1987. solicitó al papa Juan XXIII la concesión del privilegio de la coronación canónica para la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres. El Santo Padre otorgó esta gracia el 8 de marzo de 1961, haciendo posible que la celebración de noviembre de aquel año tuviera un carácter verdaderamente excepcional.
En la Piedra Alta, lugar emblemático situado en las afueras de la ciudad de Florida, se celebró una solemne Eucaristía, con la presencia del Nuncio Apostólico, de todos los obispos del Uruguay, de autoridades civiles y de numerosos peregrinos llegados de distintos puntos del país, durante la cual tuvo lugar la coronación de la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres. Al año siguiente, el 21 de noviembre de 1962, el papa Juan XXIII declaró a la Virgen de los Treinta y Tres Patrona del Uruguay. Desde entonces, su fiesta adquirió un carácter nacional, convirtiéndose en una celebración que reúne al pueblo uruguayo en torno a su Madre y Patrona.
Con motivo de la conmemoración del sesquicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional, el 25 de agosto de 1975, el Poder Ejecutivo del Uruguay declaró Monumento Histórico Nacional a la Santa Iglesia Catedral de Florida y a la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres.
Las visitas del Papa Juan Pablo II
La Virgen de los Treinta y Tres ocupó un lugar destacado en las dos visitas que San Juan Pablo II realizó al Uruguay. Durante su primera visita, en abril de 1987, la imagen presidió la celebración de la Eucaristía que el Papa ofició en Tres Cruces, en Montevideo.
Al año siguiente, el 8 de mayo de 1988, volvió a presidir una celebración histórica en Florida, durante la cual el Santo Padre ordenó sacerdotes a trece diáconos. En los discursos y homilías pronunciados con motivo de ambas visitas, San Juan Pablo II destacó el profundo significado de esta devoción mariana para la fe y la identidad del pueblo uruguayo, y pronunció una especial consagración a la Virgen de Los Treinta y Tres:





