
Por: Luciano Revoredo
La Feria Internacional del Libro de Lima (FIL) 2025 se vio sacudida por un escándalo en torno al libro Revolución en los Andes de Víctor Polay Campos, líder del movimiento terrorista MRTA, y responsable de secuestros, atentados y asesinatos en las décadas de 1980 y 1990 en el Perú.
Publicado por Ediciones Achawata, el libro generó indignación por su promoción en un evento cultural masivo y por las conexiones ideológicas que sugieren una apología encubierta al terrorismo y una agenda abiertamente comunista y enemiga del Perú.
La presentación, programada para el 29 de julio en el auditorio José María Arguedas con la participación del historiador Antonio Zapata, el editor César Coca y la antropóloga Natalí Durand, fue correctamente cancelada por la Cámara Peruana del Libro tras críticas en redes sociales, evitando que se perpetre el delito de apología del terrorismo.
Sin embargo, la venta del libro continuó en el stand de Achawata, lo que llevó a una intervención de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote) y el Ministerio Público días después.
El fiscal Pablo César Espinoza solicitó un ejemplar del libro e interrogó a los responsables de la editorial, citando a Coca y a la coeditora Magdalena Suárez para declarar el 11 de agosto por presunta apología al terrorismo.
Ediciones Achawata tiene antecedentes controvertidos. En diciembre de 2023, organizó un evento para promocionar una edición de la revista Indoamérica, dedicada al MRTA, increíblemente con el auspicio del Ministerio de Cultura a través del Museo José Carlos Mariátegui.
En ese evento, Natalí Durand, hermana de la exministra Anahí Durand, negó que el MRTA fuera una organización terrorista y citó a un terrorista que describió al grupo como “un romántico esfuerzo por realizar la revolución”.
Antonio Zapata, también presente, idealizó los saqueos del MRTA y lo describió como una guerrilla que buscaba la aprobación del pueblo, aunque en un afán de mostrarse inclusivo al estilo caviar, criticó los asesinatos de asháninkas y homosexuales, mostrando una condena selectiva de la violencia del grupo. Estos antecedentes contextualizan la agenda de Achawata, que parece buscar romantizar al MRTA.
El libro de Polay existe en al menos tres ediciones: una de Achawata, con dos hechos de autocensura; una de Ediciones Subversión, que elimina el supuesto pedido de perdón de Polay y su amistad con el periodista Gustavo Gorriti; y una de Editorial Icono (2020).
El prólogo de la edición de Icono, escrito por Zapata, elogia a Polay como un líder “romántico” que dirigía la lucha armada con “elegancia” y “dando treguas”, contradiciendo los párrafos divulgados por Achawata en la FIL, que critican la romantización del MRTA.
Esta inconsistencia sugiere un intento de suavizar la imagen del grupo para audiencias actuales.
Además, Achawata no oculta la amistad de Polay con Gorriti, mantiene el párrafo en que Polay menciona y agradece a Gorriti, pero omite que el diario la República fue quien alertó al sobre el túnel en 1997 ,Gorriti supuestamente estaba en Panamá entonces y se es codirector de la República años después ,achawata eliminó el párrafo de que Gorriti era codirector de la República por su asociación al hecho de que el periódico puso en peligro a los rehenes al alertar al MRTA , un dato crucial redactado por Polay que la edición de Subversión también elimina.
El escándalo revela una agenda ideológica que reivindica al MRTA y al comunismo. La participación de Zapata y Natalí Durand, junto con el respaldo del Mincul en eventos previos, apunta a una red que minimiza los crímenes del MRTA.
La intervención de la Dircote es un paso necesario para evitar la apología al terrorismo, pero la autocensura y las contradicciones editoriales muestran un esfuerzo por reescribir la historia, presentando al MRTA como un movimiento idealista. Este caso exige una investigación rigurosa.





