
Por: Erus Símera
“Si la envidia fuera tiña
¡Cuántos tiñosos hubiera!”
Si Cervantes conociera
de la envidia, la rapiña
y su ferroviaria riña
diría por dicho empleite:
– Porky ¡bañaos en aceite!
Buenas noches los pastores
a disgustos y rencores,
que ese tren será un deleite.
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