
Por Francis W. Butters.
La conversación que sostuvieron recientemente, el físico Modesto Montoya, ex ministro del Régimen de Castillo, y el Antropólogo y Sociólogo, Rodrigo Montoya Rojas, PHD de las universidades de San Marcos y la Université Descartes de Paris, a pesar de los pergaminos académicos de los participantes, y del titulo de la disertación, “200 Años de la Historia del Perú”, parece ser un dialogo de sordos. La sordera de ambos, no parece ser fisiológica en su origen, sino más bien totalmente causada y explicada por su ideología. Tan es así, que son inmunes a sus propias palabras y a los hechos a los que estas se refieren. El más escandaloso ejemplo, es una pregunta aparentemente inocente que hace el Dr. Modesto Montoya, sobre el origen del odio en la sociedad peruana, que en su visión, es el origen de la confrontación inmisericorde que enfrentó el pobrecito profesor, acosado por ser un personaje del ande al que la élite blanca y capitalina, no le perdona haber accedido a la primera magistratura de la nación. Digo inocente, porque me atrevería a decir que la respuesta que esperaba el físico del antropólogo, era una de convalidación de sus tesis. Sin embargo, el Dr. Rodrigo Montoya elabora una explicación que me parece bastante cercana a la realidad. Dice textualmente que:
“El odio nuestro, el que heredamos, el que reproducimos, esta en el inconsciente colectivo de los peruanos, y proviene de dos grandes batallas, una entre Huáscar y Atahualpa, que son nuestros abuelos del lado Inca; y entre Pizarro y Almagro, que son nuestros abuelos del lado Español. Se odiaron tanto, que se mataron entre ellos.” Añade, que, “Somos el fruto de una confrontación, que no era una discusión entre dos sectores de una asamblea; era una confrontación militar a muerte”.
Ambos parecen satisfechos con la respuesta como explicación a la realidad nacional, sin que ninguno acepte, que una interpretación como esa, tiene dos consecuencias; una es que la monserga de los 200 años se cae por los suelos, ya que de 1532 al 2022, hay mucho mas de 200 años; y la otra es que el odio contra Castillo, no tiene un origen racial en particular, sino que al parecer, es un problema endémico, que impregna nuestra historia desde antes de la llegada de los Españoles.
El Dr. Montoya se despacha luego con otra mentira que se ha perpetrado a través de los claustros universitarios de nuestro país y en el extranjero, y que se refiere a la llamada despoblación indígena, y que él llama “colapso demográfico”, supuestamente demostrada científicamente. Dice que a la llegada de los españoles, digamos que Cajamarca en 1532, la población del Tawantinsuyu era de diez a doce millones de habitantes; y que ochenta años mas tarde, solo quedaba el 5% de esa población. No se de donde salen los datos poblacionales de 1532 que respaldan una afirmación de esa naturaleza. No se en donde están los restos humanos de ocho a diez millones de personas, que nunca han sido encontrados. No se donde están los datos demográficos que respaldan una afirmación como esa. En algún momento, me compré el cuento de que las enfermedades traídas por los españoles, podrían haber diezmado a la población, que no tenia defensas para combatir esas enfermedades. Sin embargo, no tengo noticias de que ninguna de las parejas indígenas de los conquistadores españoles, o los hijos que engendraron con ellas, sucumbieran a ninguna de estas enfermedades.
Creo, sin embargo, que el dato mas importante, es como siempre el económico. Eso si se puede cuantificar, y de eso si tenemos datos exactos. Da la casualidad que el siglo XVII, fue el de mayor flujo de metales preciosos a España, el de mayores remesas a la Real Hacienda, entre 1621 y 1675. El estudio de Carlos Álvarez Nogal, de la Universidad de Sevilla, titulado, Las Remesas Americanas en la Real Hacienda. La cuantificación del dinero de La Corona (1621-1675). Según las cifras citadas en este estudio, publicado en la Revista Journal of Iberian and Latin American Economic History, la presión tributaria de La Corona aumentó durante este periodo. Como se explica entonces que La Corona Española pudiera recaudar mayores recursos, con solo el 5% de la población? Quien extrajo, refinó y transportó todo ese oro y plata, si diez millones de indios habían desaparecido en un genocidio brutal? Recordemos además que el volumen de la recaudación de la Hacienda de la Corona Española, corresponde al Quinto Real, es decir el 20% del total de la extracción de esos metales preciosos. Es decir, que los indígenas que quedaron, fueron responsables de la extracción de un tonelaje extraordinario, no solo de Oro y Plata, sino además de las millones de toneladas métricas de tierras, necesarias para encontrar esos metales.
Es interesante escuchar a todos estos “intelectuales” de la izquierda que se repiten unos a otros, datos que en mi opinión, saben que son falsos. No es un tema de Leyenda Negra anti española, es uno de justificación de una acción política presente, pretendiendo encontrarle una justificación pseudo científica a una visión ideologizada de la historia.
Son al final mentiras, que los menos instruidos que ellos, repiten ad nauseam. Nadie se molesta el revisar las afirmaciones de estos supuestos “estudiosos”, que se citan mutuamente en un círculo vicioso que solo envenena las mentes de quienes encuentran en estas explicaciones pseudo científicas una convalidación de sus premisas ideológicas.
La política, antes y después de la llegada de Colon, de Cortez, o de Pizarro, ha sido sangrienta y fratricida. Gengis Khan mató a su hermano, Bruto, asesinó a Julio Cesar, Lincoln fue asesinado, y lo mismo el Presidente McKinley. El Archiduque Franz Ferdinand fue asesinado por Gavrilo Princip en Sarajevo, dando lugar a la Primera Guerra Mundial. El Zar Nicolás fue asesinado, junto a toda la familia Romanov, en Ekaterinburg, en la Casa de Ipatiev, la misma que fue demolida por Boris Yeltsin en 1977, cumpliendo ordenes del gobierno Soviético. El presidente Kennedy fue asesinado frente a la población de Dallas en Texas, que salía a recibirlo. El presídete Allende, se quito la vida mientras el palacio de La Moneda era bombardeado por las FARCH, y Alan García se suicido para no ser capturado por la policía. La lucha por el poder y las pasiones que esta despierta, son datos históricos que no deben ser manipulados por los que se supone nos deben dar los hechos. Es explicable que los políticos pretendan interpretar los hechos históricos para adecuarlos as sus deseos ideológicos, pero los auto denominados “científicos sociales” deben intentar por lo menos, darnos una lectura de la historia lo mas desapasionada posible.





