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EE.UU solicitó a la ONU eliminar el lenguaje “servicios de salud sexual y reproductiva” de su programa de respuesta COVID-19

Según la ONU, algunos estados de Estados Unidos parecen estar manipulando la crisis COVID-19 para frenar el acceso a la "atención esencial del aborto."

Foto: Doug Hills / Getty Images.

Estados Unidos (EE.UU) solicitó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) eliminar el lenguaje “servicios de salud sexual y reproductiva” de su programa de respuesta COVID-19, informó a través de sus redes sociales la organización pro aborto Amnistía Internacional.

Además, el grupo de trabajo sobre mujeres y niñas de la ONU advirtió que algunos estados de Estados Unidos han aprovechado la pandemia de COVID-19 para volver a restringir el aborto, esto por no considerarlos “médicamente indispensables”.

El grupo de trabajo ha señalado que los estados de Texas, Oklahoma, Alabama, Iowa, Ohio, Arkansas, Luisiana y Tennessee, “estados que tienen una larga historia de prácticas restrictivas contra el aborto”, han hecho uso de las órdenes de emergencia emitidas en el contexto de la pandemia de la COVID-19 que suspenden los procedimientos que no se consideran médicamente indispensables.

USAID se dirige a la ONU

“La ONU no debería usar esta crisis como una oportunidad para avanzar en el acceso al aborto como un ‘servicio esencial'”, dijo el administrador interino de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) de Estados Unidos, John Barsa, mediante una carta al Secretario General de la ONU.

Barsa señaló en su carta que de los $650,7 millones asignados de fondos suplementarios —de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)— para combatir la pandemia a nivel mundial, $45,3 millones son designados a las agencias de la ONU, mientras que en el año fiscal 2019 totalizaron más de $ 3,5 mil millones en fondos desembolsados.

En su calidad de donante principal, Barsa exclamó que el Plan Global de Respuesta Humanitaria de la ONU (HRP Global), y su llamamiento coordinado de $6,71 mil millones, debe permanecer enfocado en abordar las necesidades más urgentes y concretas que surgen de la pandemia.

Por lo tanto, la ONU no debería usar esta crisis como una oportunidad para avanzar en el acceso al aborto como un “servicio esencial”.

Barsa lamenta que la ONU coloca «cínicamente» la provisión de «servicios de salud sexual y reproductiva» en el mismo nivel de importancia que la inseguridad alimentaria, la atención médica esencial, la desnutrición, el alojamiento y el saneamiento. Destaca como lo más sobresaliente que el HRP Global exige la distribución generalizada de medicamentos y suministros para el aborto, y su promoción en los países locales.

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