Iglesia y sociedad

CORAZÓN DE JESÚS: LA RESPUESTA AL COVID-19

Por: Hna. Beatriz Liaño

La pandemia del COVID-19 ha obligado a la humanidad entera a detener su frenética carrera. El soberbio «superhombre» que proclamaba la muerte de Dios, ha tenido que reconocer su propia impotencia y vulnerabilidad. Cuando la «torre de Babel» de nuestro mundo sin Dios se desmorona sobre nosotros, cuando todas nuestras seguridades se ven amenazadas por un virus tan pequeño, es el momento de volver la mirada al Corazón de Jesucristo Crucificado y buscar refugio en Él.

Si todo este sufrimiento que atravesamos nos llevara a comprender que hemos sido unos hijos ingratos y que debemos volver, como el hijo pródigo, a la casa de nuestro Padre Dios. Si todos estos muertos y todas estas lágrimas nos hicieran ver que esta vida no es la vida verdadera, y que pronto —antes seguramente de lo que pensamos— seremos juzgados por nuestro Redentor, y que en ese juicio solo nos defenderán nuestras buenas obras en favor de Dios y de nuestros hermanos. Si el confinamiento y la soledad de estos días nos hicieran entrar por el camino de la conversión y pidiéramos perdón por nuestros pecados, con el corazón tocado por un sincero arrepentimiento, quedaría ampliamente compensado todo el dolor de hoy.

Para que no desaprovechemos este tiempo de gracia y salvación que el Señor nos ofrece, desde HM Televisión hemos preparado este breve vídeo con el que queremos invitarles a dirigir nuestras súplicas al Corazón de Jesús, a través de esta espectacular letanía de confianza que les ofrecemos: «Corazón de Jesús, ¡a Ti me consagro!».

Gritemos al Corazón de Jesús que solo en Él reside nuestra esperanza y que, en los tiempos de dificultad, solo en Él confiamos.

Para ver el vídeo, pinche aquí.

Les dejo el texto completo de las letanías que hemos preparado al Corazón de Jesús en tiempos de pandemia:

CORAZÓN DE JESÚS: ante el miedo y la inseguridad que nos provoca el acecho de la muerte, en angustia y soledad, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: ante el acoso de los gobiernos, que tratan de expulsarte totalmente de nuestras vidas, familias, naciones, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: ante los malos pastores, que no luchan para que sus ovejas tengan el único Alimento que conduce hasta la Vida eterna, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: ante la prepotencia del hombre moderno, que quiere destrozar tu obra más hermosa, el hombre salido de tus manos e introducido en tu Sacratísimo Corazón, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: ante un mundo que parece agonizar bajo las patas del demonio, olvidando quién es el verdadero Dueño y Señor de la historia, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que dijiste: «Venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados que Yo os aliviaré», EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que juraste que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra y aseguraste que no se retiraría de nosotros tu misericordia, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que por un solo justo estabas dispuesto a liberar a Sodoma y Gomorra de la destrucción, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que perdonaste a Nínive ante el verdadero arrepentimiento, penitencia e imploración de perdón de sus habitantes, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que quieres reunir a tus hijos junto a Ti, «como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas», EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que alegraste al Papa Gregorio con la visión del Arcángel San Miguel, que envainaba su espada significando el fin de la gran epidemia de peste que azotaba Roma, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que libraste a Marsella de la Peste negra por la confianza y arrojo de tu prelado, que no dudó en acudir a Ti e implorar perdón y ayuda, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que preservaste a Valencia de varias epidemias por intercesión de la Virgen de los Desamparados, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que salvaste a París de la terrible epidemia de cólera, ante la invocación del pueblo a la Virgen de la Medalla Milagrosa, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

CORAZÓN DE JESÚS: Tú que diste a santos como Santa Teresa de Calcuta un amor tan grande por los enfermos que no temieron contagiarse de lepra con tal de servir a sus hermanos necesitados, EN TI CONFÍO, A TI ME CONSAGRO.

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