
Carlos, los limeños nos conocemos todos. Tú no entras en la cuenta. Tu odio a la Ciudad de los Reyes te acusa y te delata. Quien se acerca a ti, percibe un tufillo a cañazo; oye el eco de un cornetín de lata y el murmullo de la carnavalesca Matarina.
Los que somos limeños “originarios”, (para usar una expresión que puedas entender) hemos reído a caquinos, a mandíbula batiente, hasta reventar de risa cuando escuchamos tus delirios homiléticos del otro día, en la iglesia de las Mercedarias de los Barrios Altos. Era inevitable, porque tu patética existencia necesita concluir con una payasada. Hemos sabido por ti, que naciste <<después de una película de Tin Tan que mis papás vieron la noche anterior (27 de febrero) y no paraban de reír. ¡Y le vinieron las contracciones a mi madre! Quizás, por eso es que siempre sonrío. Tal vez me debí llamar Isaac, ‘hijo de la risa’, porque producto de la risa vinieron las contracciones”. Yo creo que deberías llamarte hijo de las cuatro letras, por todas las iniquidades y vilezas que han venido contigo. O mejor Supaypa chupan, porque eres malvado y eres el eje en torno del cual gira toda la corrupción diocesana. Eres la persona corrupta que corrompe la Doctrina, y que carece de escrúpulo moral.
¿Acaso no temes el Juicio de Dios? ¡Carlos TIMETE DEUM ET DATE ILLI HONOREM, QUIA VENIT HORA IUDICI EIUS!
Has dejado establecido a quien sirves. ¿Por qué persigues a Cristo? ¿Por qué te empeñas en sembrar la idolatría en la ciudad de los cinco Santos? ¿Por qué engañas? ¿Por qué mientes?
¿Quién da fomento a ese narcisismo exhibicionista que rige todos tus actos, todos tus gestos y que preña todas tus palabras?
Al principio dabas rabia, ahora das pena. Eres un mercachifle de baratijas teológicas; un mercader que ofrece chucherías a un mercado que no existe. Eres un pastor que empuña una guaripola, que predica a caras impresas en papel. Construyes el Reino de la Risa , ya que ese es tu talento natural: hipóstasis de ño Carnavalón, Obispo Chicheñó y rezador de cementerio.
Reemplazar el Evangelio por las composiciones de Pinglo, no solo merece un anatema. También proclama tu indigencia mental, tu complejo social, tu miseria personal, anclada y fosilizada en los años 70. Conviertes tu resentimiento, tus poquedades, tus miserias en materia predicable para sembrar el odio, valiéndote de ficciones urbanas, históricas y…. artísticas.
No te vengas a hacer el “criollo” y el “limeño mazamorrero”. A mí, no me engañas. Porque a diferencia de ti, conozco las calles, las casas, y las tumbas de mis antepasados limeños, Muchos de los cuales nacieron, se bautizaron, vivieron, y se casaron en los Barrios Altos.
No vengas a doctorar sobre la sociedad limeña, sobre cómo era, qué pensaba, qué amaba, y que despreciaba. Eres un ignorante y un mentiroso. En Lima, estaban juntos los palacios y las vecindades “de interés social”. No me vengas con ese bolero de la “marginación del vate”. Uno es hijo de sus obras. Palma, que era un marrón, llegó a director de la Biblioteca Nacional, y gozó de prestigio académico internacional. ¿Sabes por qué? Porque no se amanecía chupando y rascando las tripas de una venus de madera. Montes y Manrique, también nacieron en Barrios Altos, y grabaron sus discos en los Estados Unidos. Y ambos vivieron en la misma calle que una de mis tatarabuelas.
La exaltación ideológica de lo que tu creíste que era un icono popular, sumada a la cruel y criminal manipulación de una misa de sufragio por un alma en pena, es algo de lo que Dios te tomará ajustada cuenta. ¿Creíste que la iglesia se llenaría hasta reventar? Solo asistieron los deudos….
¿Te gusta cantar? Mejor canta en la ducha. Si has de cantar algo, canta el Kyrie, el Miserere, o el De profundis, Pero te aconsejo que comiences cantando la palinodia.
¿Buscas sosiego? Lee el Evangelio. No lo encontrarás en los “valsecitos”.
¿Quieres predicar? Predica el Evangelio. No exaltes la lírica de la mendicidad, la pobreza, la frustración, la tuberculosis, el cortejo cobarde e ineficaz, el horizonte de callejón y la promiscuidad de la taberna. ¿De eso has dado gracias a Dios?
Oírte, es algo así como imaginar la pesadilla de un borracho…. Que un Arzobispo diga “el amor siendo humano tiene algo de divino”, como pauta de una predicación ¡¡Trinitaria!!, demuestra quién eres, qué sabes, y qué persigues: Hacer todo el daño posible a la Iglesia, en la mayor medida y en la peor forma. Tu hora, la Hora de las Tinieblas ha llegado como instrumento de Satanás, bajo el disfraz de coordinador del grupo de estudio sobre cuestiones doctrinales, pastorales y éticas controvertidas. Que es la forma en la que pretende colar en la Doctrina y disciplina de la Iglesia, la herejía, la desviación y el amor que no se nombra. Ya que viniste al mundo como el Tin Tan de la Gracia, bajarás al sepulcro como el Cantinflas de la Gran Tribulación. Todo lo que digas quedará escrito, y servirá para el demonio, tu padre, te acuse ante el Trono de Dios el día de la ira.
Termino renovando nuestra antigua amistad, besando el anillo de tu mano, y agradeciendo esta oportunidad de ser acogido, escuchado e incluido en la dinámica de la reciprocidad, y poder ponerme al servicio de la misión del Pueblo de Dios en esta iglesia sinodal y ministerial. Que realmente no tengo idea en qué consiste.
Tu amigo de siempre
José






muchisimos peruanos sabemos, muy bien, que el Arzobispo de Lima ama a Lima a su poblacion, tan rica y culturalmente diversa…..