Cultura

TELÉSFORO, PANCRACIO Y LA PESTE

Por: Erus Símera

“… ¿De cuál furia infernal acá saliste,
oh cruel monstruo, oh peste de mortales,
que tan tristes, crudos mis días heciste? …”

 

Al terminar la primera y pedir la segunda, los celos, que de eso hablaba el soneto de Garcilaso de la Vega, llegaron transformados como la peste a la memoria de Pancracio que, a puerta cerrada y en un furtivo bar, disfrutaba con Telésforo de su semanal tertulia y helada cerveza. Ambos cantautores, despreocupados por los presagios de que una “segunda ola” de coronavirus los devuelva a la cuarentena, volvieron a jugar a ser poetas y, con el monstruo por delante y la peste por detrás, antes de salir corriendo de la policía, se convirtieron en presidentes, uno ignorante y coimero,
otro palabrero y ambos con sus respectivos sonetos, intentaron comprar vacunas.

 

AL MÁS BAJO NIVEL
Por Pancracio de la Manuela

¡Hey mister Pfizer! deme una interviú,
deme un Zoom, un WhatsApp, pero le invoco
que al venderme vacunas, sobre un poco,
eso lo arreglo Yo, dámelo Tú.

Por favor edecán, doctor, gurú,
señores de la ciencia, los convoco:
¿Cómo se guardan? ¿Dónde las coloco?
Pregunta el Presidente del Perú.

A mis conciudadanos les prometo:
Crear la comisión más competente
para el próximo mes me comprometo
vacunar al Perú. ¡Sí, prontamente!
Mientras tanto, prohíbo por decreto,
enfermar o morirse gravemente.

 

AL MÁS ALTO NIVEL
Por Telésforo Picón

Como gobernador de esta nación
de herencia milenaria y costumbrista
benemérita actriz, protagonista
de la historia y su magna construcción,

les declaro, embargado de emoción:
¡una vacunación primermundista!
Disculpen, no es un llanto triunfalista
es que suelo llorar si hay inyección.

He dispuesto que al más alto nivel
descifrando su gnosis y hermenéutica
demos fin a esta infame peste cruel
hablando con la industria farmacéutica
Mi mandato es garante del vergel
y que ¡viva el Perú! con terapéutica.

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