Política

MINISTRO ZAMORA: DE UN PASO AL COSTADO

Por: Yorry Warthon

Que la salud pública ha colapsado con esta pandemia, es una cuestión inapelable. Se terminaron por desnudar las falencias de un régimen que inició mal y que termina, por decirlo menos, indecorosamente.

Entremos en análisis. Convengamos que el actual presidente Martin Vizcarra lleva en el gobierno tres años (uno como vicepresidente de Kuczinsky y dos respecto a su propia gestión) ¿Acaso no ha sido este el tiempo suficiente para conocer la situación de la salud pública y así evitar experimentos fallidos en medio de una emergencia sanitaria?

No es casualidad que en enero de 2019 -en una entrevista televisiva- el mandatario haya prometido para ese mismo año la entrega de 80 hospitales nuevos en beneficio de la población. Promesa que por supuesto no cumplió. Promesa de hospitales que hoy servirían como anillo al dedo para contrarrestar la violencia de este virus.

Lo curioso es que recursos existieron, y de hecho los hay. Pero reconozcamos que desde el gobierno de Humala hasta el actual se les dieron prioridad a gastos absolutamente prescindibles como la Refinería de Talara, Gasoducto del Sur, Juegos Panamericanos, Consultorías, múltiples encuestas y publicidad estatal, entre otros. Esto sin olvidar los hasta ahora muy cuestionados S/ 524 millones que se entregó a la corrupta Odebrecht. En fin, las muestras de negligencia de este gobierno se evidenciaron incluso con la denuncia de los fallecimientos de bebés por carencia de incubadoras en un hospital del norte.

Ahora bien, echémosle un ojo a la selección de genios que Martín Vizcarra hizo para la cartera de salud. La ex ministra de salud, Elizabeth Hinostroza, y hoy flamante asesora de Carlos Morán (esto es de fábula) es una bala al cielo. Hasta ahora pocos comprenden en que se basó este régimen para nombrarla como ministro. ¿Cuestión de superstición, paridad de género, afinidad política? El hecho es que tuvo nula trascendencia y su designación como asesora del ministro del interior resulta risible y poco serio en tiempos de pandemia.

Pero el error más severo que Vizcarra ha cometido en el sector salud tiene nombre y apellido: Víctor Zamora.

Un ministro que demuestra constantes errores en su gestión, y que cada vez agrava más la situación de la emergencia sanitaria. Sus decisiones, repetidamente fallidas, son el sello de su paso por el ejecutivo. Podemos listar el rosario de errores que definen a Zamora y que le pueden estar costando la vida a varios peruanos en este preciso instante. Ejemplo: Compras de mascarillas y respiradores mecánicos altamente sobrevaluados e incompletos, por dar un botón como muestra. Pero lo más grave hasta ahora es la negligencia e incomprensible insistencia en la compra de pruebas serológicas que arrojan falsos negativos. Resulta que la empresa coreana Osang Healthcare se había ofrecido a entregar 500 mil pruebas moleculares en un periodo de 7 días y a un precio mucho menor de lo señalado por el ministro de salud, Víctor Zamora. Aun así, el Gobierno descartó esta opción.

¿No basta con el sensible fallecimiento del excongresista Ushñahua a quien se le practicaron hasta dos pruebas serológicas indicando negativo al contagio del Covid-19? Recordemos las imágenes del ex congresista clamando atención pues presentaba EVIDENTES síntomas de tener el virus. Ante el cuestionamiento de una periodista al ministro de salud por la muerte de Ushñahua, éste respondió con indolencia y cierto cinismo: “las pruebas serológicas no indican quien necesita respirador”.

No solo es el caso de Ushñahua, señor ministro, es el caso de personal de fuerzas del orden ya fenecidos, y ciudadanos de a pie que no pudieron lograr ser atendidos. Ello sin mencionar el caso del congresista Luna y su padre, ambos con similar diagnóstico. Todo fallido.

Ahora, como si todo esto no fuera ya suficiente, sale a la luz la fabulosa compra del millón y medio de pruebas serológicas a una empresa china que no cuenta con la certificación de la autoridad de su país. Es decir, sin garantía alguna de calidad. En respuesta, Víctor Zamora tras reconocer la compra expresó: “Cuando compramos, la certificación a la que se hace referencia, no era un requisito para la importación”.

Entonces, bajo el criterio del ministro Zamora no es gravitante hacer una evaluación del origen y la calidad del producto (pruebas serológicas), aunque en ello estén de por medio vidas humanas de sus connacionales. Un criterio que alarma, viniendo de una autoridad que hoy por hoy define el rumbo del ciclo de vida de peruanos que aún, aferrados, cumplen implacables los parámetros de la cuarentena.

Tal parece que el ministro de salud prefiere concentrar sus energías en estructurar protocolos para levantar cadáveres antes que darles crédito a las pruebas moleculares. Peligroso ¿no?

La persistencia en la adquisición de las denominadas pruebas rápidas -pese al incesante consejo de especialistas- hace suponer una clara incompetencia o sospechar inclusive de intereses particulares. Cualquier razón ya es lo suficientemente grave como para que el congreso inicie una interpelación.

Quizá esto no sea necesario, y el ministro finalmente haya caído en cuenta que el cargo lo superó ampliamente. Elegir el camino de la expiación mediante una “renuncia a tiempo” puede resultarnos menos gravoso, señor Zamora. Échese una mano y libérenos de tamaña incertidumbre.

 

1 comentario

  1. Totalmente de acuerdo, no se quien lo recomendo pero tiene titulares de Idl Reportero, El Comercio y la Republica, obviamente con dinero del Minsa, será que Gorriti avalara la Corrupción de Ministro su amigo?.

Dejar una respuesta