Cultura

EL ARCO DEL PUENTE

Pintura de José Coronado

Por: José Gálvez Krüger*

La Ciudad de Lima despierta el interés y la atención de mundo por los sorprendentes resultados que ha dado la ejecución del Plan Maestro del Centro Histórico de Lima. La restitución del arco triunfal del puente de piedra, y la restauración integral de éste no solo es un anhelo de los ciudadanos de Lima que tienen conciencia de la identidad histórica de esta ciudad, sino que además es una obligación impuesta por la condición de Patrimonio de la Humanidad que distingue al Centro Histórico de la Capital del Perú. Como consta documentalmente, el Proyecto es de larga data y no se iniciado ayer. Ha seguido rigurosamente todas las etapas administrativas y cuenta con todas las autorizaciones de las autoridades competentes para extenderlas. Así, dese los tiempos de la Pandemia se empezaron las obras preliminares de exploración, que continuaron sin tropiezo algunos hasta nuestros días. Dichas obras, además, se realizan es espacios públicos.

Sin embargo, “Palacio de Gobierno” – léase la Presidente de la República – en el último año de su precario y accidental gobierno, al ser emplazada por el Alcalde Rafael López Aliaga para que tome medidas que eficaces (y no retóricas) para combatir y vencer la delincuencia agravada, y al terrorismo multiforme que se enseñorea a lo largo y ancho del país,   se venga de él, perjudicando nuevamente a la Ciudad de Lima. Agregando el ataque a las obras del Arco del Puente, al secuestro periódico de la Plaza Mayor.  En aras de su seguridad y comodidad personales, la Presidente accidental del Perú, bloquea el tránsito vehicular de las calles, detiene o simplemente prohíbe el tránsito peatonal enrejando los jirones y avenidas de Lima cuadrada, sin importarle el millonario perjuicio que causa a oficinas, guías de turismo, negocios de comida, de artesanías y comercio de todo tipo. Los argumentos que “Palacio” ha esgrimido vestidos con harapos que ofenden el sentido de las leyes y faltan del todo a la verdad. La Nación no es propiedad patrimonial de ninguna persona, menos de la Presidente accidental de la República. La existencia jurídica de la Municipalidad de Lima precede tres siglos a la fundación de la República, y ni el mismo José de San Martín se atrevió a proclamar la independencia sin conocer el parecer del cuerpo gubernativo de la ciudad. Hasta los virreyes del Perú estaban obligados debían jurar respetar los fueros de la Ciudad de los Reyes antes de tomar posesión del solio real.

Si de Institucionalidad y Majestad institucional se trata, la Municipalidad de Lima tiene la preeminencia, dado que la ciudad nació con ella.

Y hoy, cada paso que da   Municipalidad de Lima en beneficio de la seguridad, del transporte, de la cultura y del bienestar de la ciudad y de la recuperación de su tesoro patrimonial –  único en el mundo – es sistemáticamente obstaculizado por el “Palacio”.

 

*Sociedad Peruana de Historia

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