
Por: Luciano Revoredo
El 1 de abril de 2025, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) dio un paso más en su cruzada por imponer una visión distorsionada del idioma con la Resolución Ministerial N° 125-2025-MIMP. Este documento, que aprueba una nueva versión de la “Guía para el uso del lenguaje inclusivo. Si no me nombras, no existo”, insiste en resucitar una agenda progresista que el Congreso de la República ya había enterrado con la Ley N° 32003 en 2024. Aquella ley, impulsada por la congresista Milagros Jáuregui de Renovación Popular, modificó la Ley N° 28983 para aclarar un punto de sentido común: el lenguaje inclusivo no requiere el desdoblamiento innecesario de términos para referirse a hombres y mujeres cuando existe un genérico que abarca a ambos. Sin embargo, el MIMP, en un acto de la más torpe obstinación ideológica, parece decidido a desafiar la lógica, la tradición y la claridad del idioma castellano.






Esa es otra identidad del Gobierno que debe de ser eliminada. Mantener a todo ese personal que no sirve para nada y mantener ese edificio,luces, agua, etc. Con ese dinero se pueden crear muchas otras cosas para proteger a todos los ciudadanos. Son millones de dolares.
Basta ya de permitir este tipo de exabruptos de funcionarios de pésimo nivel cultural y profesional.
Pero según la jerarquía de las leyes, una está por encima de la otra y por lo tanto puede ser declarada inconstitucional y borrada por prevaricadora, alguno que interponga la demanda de inconstitucionalidad y obligue a pronunciarse al colegiado respectivo ¿No?