
Por: Luciano Revoredo
Es un verdadero escándalo ver y escuchar a un Arzobispo, blindado y protegido por un sistema de medios de comunicación, difundir y enseñar doctrinas heréticas contrarias a la fe de la Iglesia.
Lo es también verlo en actitud sectaria lanzarse a la calumnia y la “guerra” declarada, premunido de ideas políticas en sintonía con el marxismo, y en clara posición de abuso de poder; recorrer una carrera de venganza para, desde su privilegiada posición aprovechando recursos por su investidura atacar a quienes no perdona haber puesto coto durante décadas a los desvaríos marxistoides de la teología de la liberación.
Castillo Mattasoglio es un oscuro sociólogo, cuestionado por varios arzobispos limenses por su déficit teológico y pereza contumaz. Los arzobispos Landázuri, Vargas y Cipriani no sabían qué hacer con él ni donde ubicarlo, pues andaba protegido por el poder de instituciones de sesgo marxista además de correligionarios militantes y la caviarada de la PUC. Siempre fue el delfín del operador marxista Gustavo Gutiérrez Merino. Fue ordenado diácono privilegiadamente en Pisa, Italia y luego sacerdote, como vocación tardía, a los avanzados 34 años.
Los Obispos Barreto, Cabrejos y Bambarén fueron parte de su entorno por aquellos años de formación.
Actualmente, cuenta con el voto favorable y apoyo parcializado de su correligionario Francis Prevost, administrador en 2014 y luego obispo de Chiclayo a los 60 años y administrador del Callao a los 65 años.
El Cardenal Prevost ha sido acusado de encubridor de abusos sexuales en la diócesis de Chiclayo, pero a la vez, se mantiene intocable como Prefecto de Obispos del régimen vaticano, de manera incomprensible, y sólo explicable si fuera protegido entre bastidores por la red que opera en el Vaticano, que lo blinda como encubridor de los curas pedófilos de su entorno.
El joven Castillo, fue militante desde los 17 años en la JEC (Juventud de Estudiantes Católicos) de izquierdas, bajo el liberacionista sacerdote Luis Crespo, el cual, permítaseme una digresión personal, fue mi profesor de Teología en la PUC y era un marxista desagradable con el cual tuve innumerables polémicas en clase por su tono despectivo hacia todo lo que fuese tradicional en la iglesia.
Resulta muy interesante el relato del trabajo de activista político de Castillo en aquellos años convulsos de la guerra fría y de interminables dictaduras militares en Hispanoamérica.
Según describe su sobrino Dino Castillo (hijo de su hermano mayor Jorge Castillo); Carlos Castillo fue siempre un activista político que apoyó a la dictadura de izquierda en nuestro país. Fue un ferviente admirador y operador político del Velascato a pesar de su juventud.
Participaba activamente de las presentaciones públicas del dictador apoyando su gestión de gobierno. Defendió las expropiaciones y despojos abusivos que empobrecieron y atrasaron décadas al país.
No tuvo la capacidad de evaluar con un mínimo de rigor el tremendo atraso al que fuimos todos arrastrados por el dictador Juan Velasco Alvarado. Antes bien, se vinculó a ese oscuro proyecto político cultivando amistades y actividades partidarias con el cogollo comunista del golpismo antidemocrático en SINAMOS.
Fue íntimo del oscuro y poderoso Helan Jaworski Cárdenas, quien fue mano izquierda del dictador Velasco; ex director de El Comercio expropiado, fundador de DESCO, verdadero ‘think tank’ marxista de la época, director de Sinamos ente de maniobras de impronta cubana en la cultura comunista durante la dictadura, entre otros lujos que pintan de cuerpo entero al siniestro “wayki” de Castillo Mattasoglio.
También fue muy cercano a Héctor Béjar, guerrillero del Ejército de Liberación Nacional, marxista convicto y confeso, quien se mantuvo muy relacionado al tema de las guerrillas y de la izquierda comunista del Perú, pasando por el Velascato y los vínculos programáticos con personajes de la talla de Abimael Guzmán y el ex presidente golpista Pedro Castillo.
En sus años de juventud, las reivindicaciones colectivas impregnadas de marxismo fueron el elemento determinante en su vida: determinaron su vocación, sus estudios sociales, sus amistades, las relaciones familiares y hasta el tiempo libre.
Luego, como ya hemos mencionado bajo la batuta del también sacerdote rojo e hijo espiritual del nefasto Gustavo Gutiérrez, Luis Fernando Crespo, abrazó la Teología Marxista de la Liberación y mantuvo estrechos vínculos desde aquellos días tempranos hasta el presente que recientemente manifiesta algarabía desbordada por haber sido nombrado como candidato nada menos que a cardenal, destinado a recibir el capelo a poco tiempo de cumplir los 75 años.
Si bien se trata de un título honorífico, viene con un poder fáctico, cuyo mayor beneficio es participar del proceso de elección del Papa.
A lo largo de la historia han habido muchísimas personas que han hecho gran honor a la púrpura, pero no han sido menos los indignos de llevar el capelo cardenalicio, llegando algunos a cometer traiciones tremendas en contra de la Fe.
Ha habido muchos cardenales corruptos, siendo uno de los últimos el cardenal milanés Francesco Cocopalmerio (86 años), 6 años jubilado, relacionado públicamente por la prensa italiana con asuntos gay y de drogas. Éste Cardenal ha sido influyente en la gestión vigente, aún sin ser de la mafia cardenalicia de San Galo, como la llamo el líder en jefe de ella el cardenal Daneels, en una conferencia pública, ampliamente conocida, por lo que no vale la pena hablar de sus detalles en esta oportunidad, pero de fácil acceso en redes.
Pero además de sus desviaciones políticas ya de por sí muy preocupantes, el futuro cardenal Carlos Castillo ha cometido graves deslices y hecho unas declaraciones que sólo pueden ser calificadas de heréticas y la palabra es inequívoca.
Él ha sostenido que “nadie se convierte delante del Santísimo Sacramento”. Es decir, el próximo ‘cardenal’ dice que Jesús no convierte. Y esto, es herejía pura y dura. El hereje Castillo Mattasoglio ignora y niega la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento, niega la presencia de Jesús realmente en el Sagrario.
Solo así se entiende que afirme que el Sagrario, en que está Jesús, no convierte a nadie. El Catecismo afirma contundente que se habla del “Santísimo Sacramento porque es el Sacramento de los Sacramentos. Con este nombre se designan las especies eucarísticas guardadas en el sagrario” (cat 1330). Enseña el Catecismo que el tabernáculo o sagrario “debe estar construido de tal forma que subraye y manifieste la verdad de la presencia real de Cristo en el santísimo sacramento” (cat 1379). Todo esto lo desconoce el Arzobispo para quien Jesús no estaría en el Sagrario.
En el Tabernáculo el fiel se encuentra con Jesús realmente presente. “En el santísimo sacramento de la Eucaristía “se contiene verdadera, real y substancialmente el cuerpo y la sangre, juntamente con el alma y la divinidad, de nuestro Señor Jesucristo y, por tanto, todo Cristo” (Catecismo de la Iglesia Católica 1374). Castillo Mattasoglio dice que nadie se convierte ante el Tabernáculo aunque en él está realmente presente Jesús. ¿Hay mayor herejía?
En la Sacrosanctum Concilium el Concilio Vaticano II enseña: Cristo, “sobre todo, [está presente] bajo las especies eucarísticas” (SC 7). Aquellas que están en el Sagrario que el arzobispo desprecia.
Quede claro. El arzobispo se auto excomulga al apartarse y enseñar una fe distinta de la fe de la Iglesia católica. La presencia real de Cristo en la Eucaristía es la creencia de la Iglesia de que Jesucristo está presente bajo la apariencia de vino y pan; de un modo verdadero, real y sustancial. Y lo está en el sagrario de un modo verdadero, real y sustancial”. Negarlo y peor predicar esa negación es cosa de herejes.
Castillo culmina y redondea su heterodoxia sosteniendo que mientras nadie se convierte de rodillas en el sagrario donde mora Jesús, uno se convierte ‘por la gente y entre la gente’. Así hace más evidente su heterodoxia pública y confesa. Jesús no le importa, solo le importa la gente. ¿Pero Sr. Castillo Mattasoglio eso es de fe católica?
En otra oportunidad negó que la muerte de Cristo en la Cruz fuera un sacrificio. Sus palabras textuales fueron «…Y Jesús no muere haciendo un sacrificio de un holocausto. Jesús muere como un laico asesinado, que él decide no responder con venganza y que acepta la cruz para darnos signo de vida. Y muere como un laico que da esperanza a la humanidad. Muere como un ser humano como todos ustedes que están aquí presentes».
Esta es la segunda herejía pública de Castillo. El Catecismo de la Iglesia dice en su artículo 606 que “el sacrificio de Jesús por los pecados del mundo entero”. Mientras que en el artículo 614 señala que “Este sacrificio de Cristo es único, da plenitud y sobrepasa a todos los sacrificios. Ante todo, es un don del mismo Dios Padre: es el Padre quien entrega al Hijo para reconciliarnos consigo.”
Miembros del Dicasterio para la Doctrina de la Fe: ¿Investigaran a Castillo? O no hay hoy motivo para perder el tiempo del Dicasterio en cuestiones doctrinales.






Dudo mucho que este sujeto reciba el juicio que merece en esta tierra, pero a no dudarlo llegará su tiempo. Tras pasar aquella frontera de la que solo Uno ha vuelto para siempre. Ya lo dice Cristo, a quien mucho se le confío se le pedirá más.
rezo por él cada día, para que tenga un corazón nuevo y confío que asi será, Dios hace nuevas todas las cosas.