
Querido Carlos:
La Historia de la iglesia recuerda a San Buenaventura siendo sorprendido por la llegada del capelo estando en medio de los fogones de su cocina. El Arte conmemorativo perenniza al Cardenal Borromeo llevando los Sacramentos a los apestados y a los pestíferos.
Para ignominia nuestra, tu propio testimonio te ha inmortalizado ya a ti, de la forma más cómica y grotesca que se pueda imaginar: Durmiendo el sueño letárgico de las marmotas
¡ El Arzobispo de Lima, quien nunca se entera de nada, supo por correo de brujas, que sería creado Cardenal de la Santa Iglesia Roma! ¡El vigilante por antonomasia, quien debe estar en vigilia y oración, al cabo de oír ochocientas veces el implacable e impertinente sonido de la cornetilla de whtatsapp, se enteró de lo que era vox populi!
Te imagino rebujado entre sábanas y acurrucado sobre la almohada abrazando a tu diablo de trapo y a tu Gutiérrez de peluche.
Se te ve tan contento, tan orgulloso y tan infatuado que realmente me entristece tener que hacerte ver, que tú eres el único que no se da cuenta, de que está en medio de una irónica burla del destino. ¿Te imaginas cómo se desternillará de risa el mundo, cuando el santo padre lea aquella fórmula mediante la cual se insta al nuevo cardenal a ser valiente, hasta la efusión de sangre? ¡Delante de ti! ¡Hablándote a ti que presa de un terror pánico te encerraste en tu casa por no chorrear los mocos y las babas de la pulmonía china, te encerraste en tu casa de los Nogales!
Su pongo que ahora que eres un príncipe de la Iglesia, establecerás – imitando a Enrique III – una corte de miñones y maricas, la que para asuntos prácticos ya tenías constituida con Luigi Grasso.
Dado que cada vez que puedes mencionas eso de “peruanos de segunda categoría”, es fácil inferir que tienes un origen montuno, aldeano, y rústico. Por eso a la hora de las cenas formales, de media gala y de rigurosa etiqueta recuerda que no debes beber el contenido del aguamanil.
No se te vaya a ocurrir por iniciativa creativa, o por descuido senil empuñar un cayado cuando estés vistiendo el hábito cardenalicio, porque desgarbado y de porte tan ruin como eres, quien te vea va a pensar que eres un diablo con horqueta.
No hables de lo que no sabes: Dicho objetivamente, de casi todo. No hagas de contertulio parlanchín y dicharachero, sino de oyente fascinado. Imita a Peter Sellers en “Desde el Jardín”. Y sobrevivirás en Roma.
Dado que no has perdido la añoranza por la peña de aficionados, y que el complejo social es tu segunda sombra, cuando se te ofrezca una copa, no la bebas, sino finge hacerlo. Cuando veas acercarse un fotógrafo, pásala al fámulo que estará a tus espaldas para que te la reciba. Así nos evitarás mayores papelones que los que has protagonizado en Lima. No saques el peine, para cruzar un papelito y dar inicio a un concierto de lastimeros huaynitos.
Querido Carlos, recuerda a qué país vas, qué ancestros tiene tu promotor, y a qué pueblo pertenece Pinocho. No estás ahí porque se te tiene confianza. Sino por todo lo contrario. Un jesuita y una suegra saben más que una culebra…… No sea que el birrete sea en verdad la coroza penitencial y el cordón pectoral se vuelva el eterno dogal de tu existencia. Considera que entre la liturgia papal y la escenografía de Fellini no hay mucha distancia
No hagas ostensión de tu apellido materno, porque bien puede ser el origen de tu inesperada exaltación cardenalicia… Porque valgan verdades, los italianos han heredados el ingenio de los antiguos romanos para las paranomasias, juegos de palabras y para el pasquín, especie de distintivo nacional itálico.
Tú reúnes todas las condiciones para componer una ópera bufa. Algo así como el Nabuco con musicalización de Tarantella.
Es la consecuencia natural de lo que ocurrirá luego de tus intervenciones históricas, proféticas, salvíficas, y juveniles que has anticipado desde Lima, que bien pueden llamarse pastoral alla puttanesca
porque viéndolo bien, tu eres la hipóstasis de ekkeko y pagliacci
y la ousía del egoísmo filantrópico hecho carne
Sin embargo, hay algo de divino en ti, por lo incomprensible: Ya que tus homilías o alcanzan obscuridades parmenídeas o se revuelcan en el lodo de la puerca bíblica.
Tu viejo amigo,
José






Es lamentable leer un escrito tan pobre, triste y lleno de rencor, propio de un hombre sin vida espiritual….Dios ilumine al autor en su camino de conversion. Asi sea.