DISCURSO DE DIEGO UCEDA EN EL ENCUENTRO DEL FORO MADRID EN LIMA
Intervención del alcalde de La Molina fue muy aplaudida

Que sean mis primeras palabras para dar la bienvenida al Perú a quienes han venido desde el extranjero para expresar su compromiso con la libertad.
Es notable y de una trascendencia enorme que se realice en nuestro país esta importante confluencia de líderes, activistas, políticos de las más diversas organizaciones, parlamentarios, analistas y periodistas de toda Iberoamérica con el único fin de intercambiar ideas, experiencias y finalmente afirmar con toda la contundencia posible que la libertad es un valor irrenunciable y no negociable y que los tóxicos aires del totalitarismo no son bienvenidos en nuestras naciones.
Nuestro país ha sabido a lo largo del tiempo lo que es enfrentar dictaduras, hemos sufrido en su momento los desvaríos del socialismo, hemos tenido una guerra con la más sanguinaria organización terrorista que ha surgido en la región: Sendero Luminoso. Los vencimos militarmente con un alto costo de vidas, enfrentando a la vez a otro grupo terrorista identificado como el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru).
Pero estas victorias militares con las que logramos pacificar nuestro país no estuvieron, lamentablemente, acompañadas de intensas campañas ideológicas, doctrinarias y culturales para erradicar el cáncer político del comunismo. Nos dormimos en los laureles de la pacificación. Y mientras disfrutábamos de la bonanza que trajo tomar el camino de la libertad económica, mientras disfrutábamos de ser uno de los países con mayor crecimiento de la región, ellos seguían trabajando subterráneamente.
Sus seguidores se mantuvieron ocultos, en prudente silencio esperando el momento. Ya sabemos que la revolución para Marx es el viejo topo que excava sus túneles en el suelo de la historia y solo ocasionalmente asoma la cabeza. Cuando todos pensamos que ya no había peligro, cuando menos lo esperábamos, el viejo topo apareció.
Pero es sabido que ese trabajo subterráneo no lo han hecho solos. Es clara la injerencia extranjera del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla en el retorno de ideologías trasnochadas a nuestro país. Esta injerencia se hizo más clara cuando tras sufrir un año y medio de excesos propios de la imposición del comunismo y ante un autogolpe de estado, que las instituciones democráticas peruanas lograron evitar, vimos ya sin ningún asomo de vergüenza el ataque internacional hacia nuestra salida constitucional.
Es así como hoy somos testigos de una manipulación sorprendente en que los satélites del castrochavismo al unísono trabajan en crear una falsa narrativa, una suerte de posverdad en la que el golpista, hoy en prisión como corresponde, sería el que ha sufrido el golpe de estado y la sucesión constitucional sería en realidad una dictadura. ¡El mundo al revés!
Lamentablemente estas versiones tienen toda una enorme caja de resonancia, amplios sectores de la prensa capturados por el progresismo les dan cabida, confundiendo a un sector de la opinión pública.
Es en este contexto que el Foro de Madrid y este encuentro internacional en nuestro distrito de La Molina, cobra mayor relevancia. Estamos acá para decirle al mundo que el Perú no será una presa más de esas organizaciones criminales que están capturando la región para imponer la agenda aberrante del llamado socialismo del siglo XXI. En nuestro país se está librando la batalla definitiva y si los peruanos ya vencimos una vez al terror y sus aliados en el campo militar, lo haremos ahora en el terreno político.
El Foro de Madrid y la carta de Madrid serán elementos fundamentales en esta batalla cultural y política en la que está en juego no solo una forma de gobierno sino la civilización misma.
Tenemos que recuperar el continente, no será fácil, estamos viviendo las consecuencias de años de propaganda, de la captura de las instituciones, de la imposición de modos de pensar a nuestros jóvenes, de un ataque a las tradiciones que incluso llega a la destrucción del lenguaje y el surgimiento de una neolengua, de un bombardeo ideológico inclemente y de la toma del poder por aquellos que sin escrúpulos son capaces de cualquier fraude para conseguirlo.
Que las banderas de la libertad y la democracia que levantamos hoy con entusiasmo queden en lo alto y guíen los destinos de nuestros países. Que los valores que nos unen se impongan frente a las amenazas totalitarias. Que Dios bendiga nuestra causa y nos de la fortaleza y sabiduría necesarias para la dura batalla que se avecina.
Muchas gracias.




