
Por Francis W. Butters
En esa Guerra Permanente, de la que hablaba León Trotsky, y en consonancia con la actualización sobre la apropiación cultural recomendada por Antonio Gramsci, la izquierda peruana e internacional, tiene una tendencia a recordarnos, hasta con fondos estatales, gubernamentales, públicos, o como quiera llamárselos, todo aquello que pueda servirle, ya sea para reclamar una victoria, o para enrostrar en el electorado, los defectos, vicios, o pecados de sus adversarios. Es en esa línea que se las agenciaron para construir el llamado Lugar de la Memoria.
Todo enfrentamiento armado tiene excesos, que no intento justificar; simplemente señalar que de ambos lados de todo enfrentamiento va a haber situaciones reñidas con la ley, y por que no decirlo, con un mínimo de humanidad. Ocurrió en la Segunda Guerra Mundial con tropas aliadas que ejecutaron “extra judicialmente” a soldados y oficiales nazis. Ocurrió en Vietnam, donde poblaciones civiles fueron asesinadas, y ha sucedido en Afghanistan con tropas y contratistas de seguridad que han cometido excesos. No pretendo que se malinterprete lo que voy a decir, como una excusa para aquellos que resultaron victoriosos. Lo que está mal, está mal, no importa quien gane.
Volviendo al tema del Perú, y a la apropiación del lenguaje de los pueblos, como decía Montaner, la izquierda ha decidido, cuando se aferra al poder, y cuando opta por recurrir a la legitimidad como excusa para interrumpir cuando y a quien se le da la gana. La izquierda quiere decirnos cuando se es o no se es legítimo. Cuando a Luna Galvez se le ocurrió que el régimen municipal de doña Susana Villaran debía llegar a su fin, inició un proceso de revocatoria. Para defenderse de este, la izquierda se organizó de todos los modos posibles. Comprometió testimonios de respaldo de artistas, intelectuales y “celebrities”, contrato publicidad millonaria con los medios de comunicación, todo para que el electorado denegara esa revocatoria. Peor aún, se atrevió a solicitar y recibir el apoyo económico de la corrupción de las constructoras brasileñas Odebrecht y OAS.
Cuando comenzaron los cuestionamientos sobre Castillo, la izquierda inició la narrativa del golpe de estado, muy a pesar de que tanto la revocatoria como la vacancia son mecanismos legales en el Perú. Personalmente creo que los periodos de gobierno deben respetarse, y la salida de funcionarios públicos, debería de estar en manos de los electores, luego de cumplidos sus mandatos. Reconozco también que el remover a un miembro del ejecutivo , cualquiera que este sea, ha sido un acto legal y legítimo a lo largo de la historia de la democracia. El Perú, lamentablemente no tiene la estabilidad suficiente para jugar a la democracia madura y andarse con vacancias o revocatorias cotidianas.
En este esfuerzo por mantener a Castillo en su lugar, nuevamente recurrieron a métodos ilegales, como la compra de congresistas que les aseguraran que no existieran los votos para la vacancia. No se puede, o no se debe bajar el número de votos para la vacancia presidencial, ya que en política las cosas cambian de un día para otro, y no estará lejano el día en que los que hoy reclaman la salida de Dina Hercilia, tengan que defender a un presidente de sus canteras, contra los votos de una oposición que puede tener una mayoría congresal.
El lugar de la memoria, puede y debería ser una exposición itinerante, y con publicaciones en los periódicos y spots de televisión, que le recuerden al electorado, toda esa memoria que la izquierda quiere borrar.
Recientemente ha sido publicado un estudio de seguridad vial en el Perú, que calcula que más de 3,500 personas mueren CADA AÑO, en las carreteras del Perú. ¿Acaso a alguien el la izquierda se le ha ocurrido asociar esas muertes con los miles de brevetes vendidos por los Dinámicos del Centro en el Gobierno Regional de Junín? ¿Acaso a alguien se le ha ocurrido recordar que fue Juan Silva, el Ministro de Transportes de Perú Libre, quien condonó las multas a los conductores de la llamadas combis asesinas? ¿Acaso a alguien se le ha ocurrido llamar a esto “masacre” o “genocidio”? ¿Acaso alguien le ha demandado alguna reparación civil para esas víctimas, a Vladimir Cerrón o a su familia? La memoria no funciona para los pecados de la izquierda, y los muertos que se apresuran en tratar de convertir en un show, no existen, cuando los causantes son ellos.
Luis Pásara dice en una reciente entrevista sobre el estado de la izquierda en el Perú, que esta “no se preparó” para gobernar. Yo me pregunto, que estuvo haciendo entonces durante los últimos cincuenta años, en los que muchos personajes de izquierda pasaron por la caja fiscal para cobrar sus salarios, sus consultorías o asesorías? La izquierda tuvo presencia, hasta en en el primer gobierno de Fujimori.
La memoria de esta izquierda congresal, que acusa a su camarada de cuentas de banco y colectas para la caución de Vladimir Cerrón, no quiere recordar que el actual Ministro de Economía, fue antes Vice Ministro en el gabinete de Betssy Chávez, casi a la vuelta de la esquina.
Luis Pásara debe estar refiriéndose a una izquierda bruta y achorada, de esa que cree que ahora le toca a ellos; pero lo que es la izquierda institucional, la intelectual y sobre todo la provinciana, hace décadas que viene pasando por el gobierno, y bien que ha aprendido todos los trucos de su ejercicio, cuando de clavarle las garras y los colmillos se trata. ¿Acaso no fue Castillo quien le presentó al elegante, formal y educado Sagasti, el pedido de que bajara los requisitos para que Bruno Pacheco pudiera se Secretario de la Presidencia? ¿Cuál fue uno de los primeros actos de ese asesor, sino el auspiciar el aumento de la cuota de importación de Mercurio? ¡Mercurio que sirve para refinar el oro ilegal! ¿Acaso no fue Castillo el que solicitó de los eruditos Pedro Franke y Mirtha Vásquez, el Decreto de Urgencia, que sirvió para que las municipalidades empezaran su colecta de fondos para la familia de Castillo y para si mismo?
Si la izquierda no se ha preparado para gobernar, entonces ¿por qué Castillo creó una empresa constructora cuando se postuló a la Alcaldía de Anguía por Perú Posible?
Creo que Pásara, con todos sus pergaminos, no se expresa apropiadamente por un interés ideológico. No es que la izquierda no se haya preparado para gobernar, es que para ellos, se entiende por gobierno, el pillaje; y para ese, vaya que se prepararon.
En un verdadero y necesario Lugar de la Memoria, el pueblo peruano debería ser capaz de ver en un solo lugar, como es que la izquierda ha ejercido el poder que le ha dado el pueblo, y que han hecho sus líderes con los votos y la confianza depositada en ellos. Un lugar de la memoria, debería incluir imágenes de la recientemente incendiada Casona Marcionelli, avaluada en dos millones de dólares y que resultó siendo una propiedad de la esposa de un conocido dirigente sindical de izquierda. De donde pecatta mía?
La izquierda peruana quiere cambiar la constitución como si eso fuera el bálsamo que le arregle sus problemas al pueblo peruano, y aún cuando si es posible hacerle cambios desde el sistema actual, ningún proyecto ha sido presentado por esa izquierda. No hay ni un solo proyecto de artículo para esa nueva constitución que tanto anhelan; más parece una cortina de humo para que el pueblo peruano se olvide del desastre de su gobierno, y uno de esos nudos gramcianos, nos cambien la historia y nos vendan su particular interpretación de cómo su régimen no fue su régimen, y la culpa de todo la tiene cualquiera menos la izquierda.
Habría que hacer un esfuerzo, para que en los medios de comunicación y en las redes, se difunda de manera organizada, todo aquello que la izquierda quiere que olvidemos.





Solo en el MINEDU, las consultorías han representado desde el año 2012 hasta la fecha,’un gasto de $728’035, 783 soles. Una montaña de dinero para un gupi de gente, algunos de los cuales, a decir de Pásara, no se han preparado para gobernar. Incluyendo a la ex ministra Flor Pablo. Y así quiere ser presidenta!