
Por: Carlos Vermejo
En este ambiente cultural donde reina la mentira, el mito y la destrucción del orden de las cosas donde se busca la destrucción de nuestra cultura occidental, muchas personas se encuentran confundidas y no saben cómo abordar esta embestida que sigue cada vez más presente en el quehacer diario, es por ello por lo que vuelvo a darle una mirada a las acciones fundamentales que debemos tomar en cuenta para hacerle frente a esta guerra.
Si bien es cierto existe el primer impulso de querer hacer acciones en contra, es necesario entender que el campo de acción de esta guerra no es solo externo, tiene un componente muy grande que es interno y es ahí donde debemos comenzar y priorizar nuestros esfuerzos.
Lo primero que hace la guerra cultural, es tratar que uno no se cuestione y con ello no defienda su propia identidad para asumir una identidad dictada permanentemente para convertirlo en solo un recurso económico, y reducir su quehacer a solo tres cosas, Producir, Consumir y Entretenerse (PCE), el ideal materialista, lo que los filósofos griegos en algún momento indicaron, “no hemos sido creados solo para engordar el vientre”, en resumen, el mundo lo quiere reducir a ser solo una bestia que camina en cuatro patas.
El campo de batalla interior está siendo atacado a diario y es ahí donde se debe comenzar a dar batalla, también existe una dimensión espiritual y religiosa en el ser humano, y esta también es atacada a diario, nuestra cultura se basa en unos principios que por naturaleza los compartimos con los seres humanos, pero el nivel de alienación y destrucción de nuestra propia identidad es tal que terminamos por sucumbir y dejar que el enemigo avance también en nuestra mente.
A nivel intelectual, efectivamente, han existido corrientes filosóficas muy impactantes este último siglo, comenzando con el racionalismo y que ahora con el pos modernismo se potencia en los mitos como que la inteligencia ahora es artificial y ésta crecerá en forma exponencial hasta dejarnos al nivel de cucaracha, y así terminaremos obedeciendo a una máquina e incluso para mejorar nuestra existencia, necesitaremos ser parte de las maquinas.
Mito que desgraciadamente se repite a diario en nuestros días, y donde las supuestas mejores universidades del mundo, las enfocan en forma distorsionada para darle validez y respaldo al mito, este tema de la inteligencia artificial es bastante grande por lo que lo tocaré en un artículo especial, solo basta decir que la inteligencia no es solo la capacidad de razonar, de hecho para que esta funcione requiere de múltiples capacidades como las habilidades emocionales, artísticas, creadoras, sociales, etc. y que estas no crecen en forma ilimitada por ejemplo si una de estas máquinas desarrollara la habilidad de hablar fluidamente un lenguaje, la siguiente mejora ya no existe, no puede ser superada, o la idea de que el conocimiento crece exponencialmente, como la teoría de Moore, 50% cada cinco años, en la realidad el crecimiento de estas cosas que se suponía eran exponenciales, han demostrado ser logarítmicas, de hecho Moore lo predijo para los transistores y estos ya llegaron a su tope físico, y es que cuando se acercan a un límite, su velocidad se reduce y nunca llega a alcanzar dicho tope.
Pero vayamos al punto, qué medidas concretas tomar:
- Desarrollar la Inteligencia
Este punto de desarrollar la inteligencia quiere decir que se debe utilizar la cabeza para pensar, reflexionar y llegar a evaluar con orden y precisión lo que sucede, los hechos, buscar la verdad objetiva y reconocer el orden de las cosas, evaluar continuamente la lógica de lo que nos dicen, cuando las premisas no justifican la conclusión, conocer las falacias existentes y que a diario se repiten para no dejarnos embaucar, también para desarrollar el don de la sabiduría que es también un pilar necesario para la fe y para otras virtudes y no perder un bien muy importante como es la libertad.
El enemigo tratará de destruir nuestra inteligencia, lo hace a diario a través del sensualismo, haciendo que aceptemos hechos o cosas porque es más placentero, imprime vivencias emocionales colocando contenidos en TV y otros de tipo extremo y con excesiva crudeza como la violencia y el sensualismo para que los adoptemos como vivencias propias el otro mecanismo es mediante la censura moral, la cual trata como niño al espectador e imprime valores diferentes a los suyos.
- Desarrollar la voluntad
La voluntad es otro de los pilares necesarios para el desarrollo del don de la sabiduría de la fe y de las virtudes, y efectivamente se requiere también para poder ser libres, la voluntad es atacada a diario a través del entretenimiento, y el desarrollo de la idea de hacer lo que nos gusta en lugar de hacer lo que se debe hacer, tienen que partirnos la voluntad para ser blanditos mentalmente y esclavos manipulables, es por ello que los medios de entretenimiento desarrollan el goce individual al extremo, los juegos tienen recompensas, y la vida se convierte en un juego en la cual llegamos a anhelar la sociedad de bienestar, donde lo más importante es divertirse, pasarla bien siendo un esclavo más sin oponerse a nada para no ganarnos problemas, y por último estar bien con Dios y con el diablo, el problema es que estamos en una guerra y el enemigo no solo avanza en muchos campos sino que también deja menos libertades de acción, y así como cocinan a la rana calentando poco a poco el agua hasta hervirla, seguimos la misma inacción hasta que sea muy tarde o casi imposible recuperar nuestra libertad y el orden de las cosas.
¿Como desarrollar la libertad? Hacer lo que se debe hacer, planificar las cosas que hace en forma inteligente y ordenada alineándolas al plan de Dios y ejecutándolas, ofreciéndolas a Dios, si, nuestro origen y destino, la razón de nuestra vida tienen una necesidad de Dios.
- Desarrollar la fe
Dentro de la cultura occidental, aunque no parezca, una parte muy importante es la fe judeo-cristiana, en la cual un principio que debemos recuperar es que es necesario profundizar en la palabra debido a que ella está siempre vigente y nos habla para el día de hoy, los cristianos sabemos que Cristo no es un Dios lejano, está presente en todo momento de nuestras vidas y es necesario tratarlo, Él es el camino la verdad y la vida, por eso también es muy importante ahondar en el conocimiento de la verdad, difundirla y defenderla, son muchos los principios que la religión ha imprimido a la cultura, le ha dado una dimensión sobrenatural al pensamiento humanista griego y lo ha perfeccionado, es ahí donde se madura la ética, la moral, el bien, la justicia, la verdad, el amor, la belleza, el valor, la virtud, el vicio, la felicidad, etc. conceptos atacados a diario en nuestros días y que se van deconstruyendo para crear una nueva realidad que promete ser mejor, el espejismo del modernismo, la tentación fundamental del demonio, “serán como Dioses”.
La fe en nuestros tiempos ya no puede quedarse en el conocimiento escolar, como dice Lewis, “Aquí, hay que correr todo lo posible para permanecer en el mismo lugar. Para llegar a otro sitio hay que correr el doble de rápido” la hiper-tentación es permanente, si no avanza en su fe será arrastrado por la apostasía, no hará el plan que Dios tiene para Ud. el mundo lo esclavizará.
- Desarrollar la vida espiritual
A diferencia de los ateos, los creyentes, desarrollamos una relación con Dios, esa relación con Dios en el caso de los Cristianos, produce un proceso continuo de conversión, de cambio de la propia naturaleza mediante el desarrollo de una vida espiritual, una espiritualidad que trasciende nuestra existencia, esta espiritualidad es atacada a diario a través de la promoción de formas de vida desordenadas y planas que a cada momento se promocionan y repiten por los medios de comunicación, el objetivo de destruir la vida espiritual también la vemos cuando se infiltra a la iglesia para cambiar el enfoque hacia la construcción de un paraíso terrenal construido por el hombre y dejar la dimensión espiritual que nos indica que estamos de paso y nuestro destino se encuentra en la otra vida, se trata de introducir una especie de humanismo gnóstico como parte sustancial del modernismo que nos promete el bienestar en la tierra.
Nuestra fe, la fe cristiana, se nutre de una vida espiritual donde se pueda meditar temas trascendentes en un dialogo continuo con Dios, esa oración permanente, nos cambia y convierte continuamente para ser una nueva versión nuestra, una versión mejor que encuentra el plan divino en el quehacer diario, en las pequeñas cosas que se hacen bien y ofreciéndolas con cariño a nuestro Señor, como en el desarrollo de las virtudes como la esperanza, la fe y la caridad que también vemos atacada a diario en los medios de comunicación con su promoción continua de los pecados capitales, como son la lujuria, la avaricia, la pereza, la soberbia, la ira, la gula y la envidia.
Hoy en día desarrollar nuestra vida espiritual es un acto genuinamente revolucionario.
- Valorar el silencio
Parte del desarrollo de los medios cada vez más intrusivos al extremo de estar conectados casi en forma permanente con el internet, es para cumplir con el objetivo de mantener en todo momento a las personas distraídas repitiendo múltiples mensajes contrarios a la propia identidad humana, llamando esto falsamente como bienestar o un bien, es necesario salir del ruido del mundo, y así como nuestro Señor y maestro se alejaba al desierto a ponerse en oración, nosotros debemos recuperar el valioso bien que constituye el silencio, ese espacio en donde uno no solo se encuentra consigo mismo sino también con Dios, un espacio donde uno ya puede hablar de lo que hay dentro nuestro, donde podemos reflexionar y detenernos a pensar y decidir muchos temas trascendentes para nuestra propia existencia, el ruido no nos deja pensar, cada día debemos tener al menos una hora de silencio, de reflexión, de oración, de desarrollo de nuestra propia identidad, de enriquecimiento de nuestro propio ser, al principio, puede ser muy difícil de lograr, es necesario comenzar poco a poco, posiblemente, 10 minutos diarios por un mes y luego subir poco a poco, y luego desarrollar esa nueva identidad, visión y percepción en todo momento de su vida, recuerde el enemigo lo quiere inerte, inactivo y sin pensamiento crítico, la distracción es parte de su estrategia y la difunde como entretenimiento.
- Desarrollar relaciones personales
El ser humano es un ser social, es interesante como el liberalismo extremo al igual que el socialismo, ambos manejados con la agenda globalista desean al hombre aislado, individualista, solo en su propio mundo de bienestar hedonista, y aislado en la entelequia de un Estado paternalista, el ser humano indicaban correctamente los griegos, es un ser político, tiene un orden civil natural, crece en la primera organización del tejido social, la familia, y de ahí entrelaza su vida a través de instituciones y relaciones con su entorno social, el ser humano nunca ha sido un hombre solitario, la prueba son las grandes culturas y naciones que crearon en su historia, la postmodernidad mundialista desea aislar al ser humano y alienarlo para hacernos creer que el aislamiento individualista es normal, y con el desarrollo de la conectividad celular y el internet han logrado aislarnos especialmente ahora al destruir la presencialidad con la pandemia, debemos recuperar el espacio presencial, las relaciones sociales se construyen presencialmente y no limitadas a 43 caracteres u otra red social llena de limitaciones, censuras y fact checkings impertinentes destruyendo nuestra capacidad de dialogo, de empatía, de desarrollo y cuidado de nuestras relaciones personales.
- Leer más
La lectura produce dos bienes muy impactantes en el ser humano, el primero es que ayuda a desarrollar la capacidad de pensar, especialmente el pensamiento crítico y reflexivo, y segundo que suministra la libertad de poder escoger lo que uno quiere leer y de ésta forma poder enfocar el desarrollo del conocimiento en temas concretos, evidentemente, la lectura requiere escoger buenos libros que edifiquen y permiten poder evaluar si estos son realmente buenos, también es necesario indicar que existen libros que desarrollan lo peor del ser humano, apelando a la difusión de los pecados capitales en general, la estupidez y la mentira muchas veces disfrazada de verdad.
Leer es muy necesario en nuestros días, además ayuda a adquirir experiencias y vivencias importantes que tienen la ventaja de poder ser escogidas y evaluadas por el lector, en el caso de la TV o los medios de comunicación, no existe muchas veces la capacidad de poder escoger y casi en su totalidad solo promueven una forma de vida desordenada, anticristiana y gustan de imprimir experiencias mediante la apelación de la violencia y crudeza extrema de sus contenidos.
- Desconectarse del teléfono móvil
El teléfono móvil ha incorporado al menos tres problemas en nuestra vida diaria, la primera es la interrupción inoportuna la cual distrae y desconcentra el quehacer de las personas, la segunda es la conexión permanente a internet y a las redes sociales que si bien es cierto facilitan una forma de comunicación limitada, socaban otras formas de comunicación más importantes y completas y reducen nuestra capacidad de expresión y de razonamiento, finalmente, también produce el problema de la adicción, que produce angustia cuando no se dispone de su servicio o de su uso y que provoca que ocupemos mucho tiempo de nuestra vida inmersos en una virtualidad que sigue un grupo de reglas que están fuera del alcance del usuario. Como todo vicio, debe comenzar poco a poco a reducir el tiempo en que está conectado, apagar por momentos el celular para dedicarse a las tareas que requieren su atención y a reducir la importancia y necesidad por comunicarse de ésta manera y procurar emplear más tiempo en su comunicación personal.
- Limitar el entretenimiento
El Papa Benedicto XVI decía correctamente, “El mundo te ofrece comodidad, pero no has sido hecho para el confort. Has sido hecho para la grandeza”, el mundo nos hace creer todos los días que hemos sido creados para disfrutar de la sociedad de bienestar, nunca fue así, hemos sido creados con dones especiales singulares y únicos para trabajar en el plan de Dios, para la grandeza de Dios, es necesario no sólo hacer lo que nos gusta, debemos hacer lo que se debe hacer aunque no nos guste, aunque nos cueste trabajo, aunque nos sea incómodo, y esto es parte de la vida, las cosas buenas cuestan trabajo, los americanos dicen no pain no gain, si no cuesta no ganas, esto es desarrollar varias virtudes como la fortaleza, la reciedad, el orden, y que es requerida para todas la virtudes como la fe, la caridad, la honestidad, etc. El enemigo lo quiere distraído entretenido, desarmado, maleable, manipulable, inactivo e inerte para hacerlo esclavo de sus propias miserias humanas y defectos y así reducirlo a un objeto material que se puede comprar y vender.
- Desarrollar el espíritu critico
Debemos desarrollar la costumbre de evaluar en todo momento lo que se ve y escucha especialmente de los medios de comunicación, debemos desarrollar el espíritu crítico, a medida que uno desarrolla su pensamiento, va tomando conciencia que existe un orden en todas las cosas y vivencias de su vida, por ejemplo la necesidad de que el lenguaje pueda indicar con corrección y veracidad su descripción de la realidad, cuando vemos una palabra mal empleada o indebida ante una situación, es necesario darse cuenta y corregir para decir que lo que es verde, es verde y no azul, que algo puede ser legal pero también puede ser injusto como las leyes que defienden el aborto o la eutanasia, o cuando algo es una opinión o es un hecho, etc. el orden de las cosas en ésta guerra cultural se destruye mediante la manipulación del lenguaje, el significado de las palabras, el uso de falacias, sofismas o pensamientos circulares y en general la deconstrucción del orden que es parte de nuestra identidad y civilización, es por ello que no es de extrañar que continuamente se pretenda cambiar el orden de las cosas para justificar trapacerías diversas y pensamientos ideologizados que ocultan la verdad y pretende confundirlo para hacerles creer en el relato construido para seguir siendo esclavos de las mentiras mostradas como verdades por los poderosos, evalúe todo lo que ve y escuche, cada vez existirá más desorden para imponer una forma de vida que es contraria al ser humano y a la realidad.
- Desarrollar comunidad
Recuperar la sociedad y defender nuestra civilización y cultura no puede ser una actividad limitada para el ámbito personal y de la familia, debemos desarrollar comunidades en las cuales crezca las relaciones personales y con ello construir instituciones sanas que le den sustento a toda la sociedad, esto tanto en el trabajo, el grupo de amigos, el grupo de familiares, desarrolle además el grupo de los vecinos y los que son parte de la iglesia o parroquia donde vive, debemos cambiar la impersonalidad que nuestra relaciones personales para que se enriquezcan un poco más, conversando, conociendo a los demás, sabiendo más de ellos, dialogando y apoyándose mutuamente, la guerra cultural lo quiere aislado y solo para esclavizarlo, en comunidad podemos recuperar y defender nuestra civilidad.
- Promover la participación social
Es necesario que luego de despertar y reconocer la situación de la guerra cultural, participemos en actividades diversas para difundir y esclarecer la verdad, brindar luz sobre diversos conceptos y mostrar cómo es que quieren manipularnos y desmontar los relatos que buscan crear una realidad paralela falsa, también es de notar que la guerra cultural cada vez es más visible, el credo mundialista que lo he tocado en un artículo anterior, se repite junto con sus dogmas a diario, es nuestro deber recuperar nuestra civilidad, nuestra identidad y nuestra libertad la cual sigue siendo amenazada y restringida a diario.
Finalmente, a pesar que he expuesto solo 12 puntos que debemos realizar para el combate cultural, esto no quiere decir que solo sean doce, como por ejemplo, aumentar el tiempo diario para desarrollar nuestras vida familiar, conocer nuestra historia, nuestras tradiciones, etc. de hecho existen más acciones diversas que deberemos tomar para poder hacer frente al mundialismo y su acción de destrucción de nuestra cultura e identidad con el argumento falaz de la modernidad con su propuesta “no tendrás nada y serás feliz” el supuesto fin de la pobreza, con un mundo sin Dios y donde el hombre será el nuevo Dios.





