
Por: Ricardo León Dueñas
Sea Ollanta y Nadine, Toledo, Keiko, Alan, PPK, Susana, etc. etc. la justicia en el Perú sigue siendo un show mediático donde los asistentes al coliseo romano quieren ver a los leones comerse, pero -eso sí- a sus víctimas preferidas. Hoy, cuando se discute la famosa y temida prisión preventiva para algunos integrantes de la organización criminal que tiene como presunto jefe al mismísimo presidente, seguimos pensando que esta medida solo debe dictarse cuando existen los presupuestos que la ley procesal señala…y en forma concurrente. Lamentablemente no siempre ocurre ello y es la opinión pública (prensa y redes) la que finalmente termina por impulsarla.
Por lo demás, la prisión “preventiva” (énfasis en el término, pues ésta puede ser en sí mismo una condena) constituye una medida de última ratio para evitar que la persona investigada pueda interferir en el proceso, tenga fundamentado peligro de fugarse o si es un rankeado delincuente que signifique un peligro latente e inmediato para la sociedad (delitos de sangre: homicidio calificado, secuestro agravado, violación, terrorismo, narcotráfico y alguno que otro más por ahí).
Sin embargo, vemos como la justicia termina por dictar esta medida a todo aquel que la opinión pública ya prácticamente condenó ¿Se puede investigar con alguien privado de su libertad respetando el debido proceso y no incurrir en la violación de la presunción de inocencia? Por supuesto, pero no como regla, sino como excepción a la misma. Algo que lamentablemente no vemos en nuestro país.
Todos queremos ver a los corruptos tras las rejas, pero luego de una exhaustiva investigación, una acusación sólida, un debido juicio oral que culmine en una sentencia apropiadamente fundamentada y… en un tiempo razonable, no en procesos que duran años sino décadas. Nada, nada de eso sucede hoy por hoy en el Perú. Interminables y “kafkianos” procesos penales con decenas de miles procesados en las cárceles o fuera de ellas sin que la justicia se pronuncie finalmente sobre sus casos ¿Es eso lo que una sociedad civilizada debe entender por justicia?
Sean los abogados defensores que intentan dilatar los procesos muchas veces con leguleyadas, fiscales que amparados en los largos términos de los plazos de las prisiones preventivas y en una inocultable carga de trabajo no actúan con la diligencia correspondiente y finalmente jueces sin el poder de decisión debida, por un sistema legal intrincado como pocos; la sensación de frustración ciudadana es una constante en este tema.
Solo anotaremos que lo del peligro de fuga es un tema que corresponde única y exclusivamente a quienes controlan el territorio nacional y sus fronteras, el ministerio del Interior y la policía. No es por tanto un tema que atañe ni al MP o al PJ. Concluimos diciendo que los procesos no pueden ser interminables y la justicia será tal cuando se dicten sentencias consentidas y ejecutoriadas, mientras tanto seguiremos asistiendo a shows mediáticos que no tienen cuando acabar.




