LA RENUNCIA DE ANÍBAL TORRES. EL REGRESO A LAS AULAS, O EL PREÁMBULO DE OTRA “MASACRE DEL SÁBADO POR LA NOCHE”.

Por Francis W. Butters.
Quienes tenemos un interés y curiosidad en la política norteamericana, no somos ajenos a las lecciones que esta nos brinda en el estudio de las democracias en el mundo. Dicho eso, me pregunto si podemos rescatar algún mensaje que hechos del pasado, podrían advertir, sobre las posibles consecuencias de esta inusitada “puesta a disposición” del cargo, de Presidente del Consejo de Ministros, que hizo hoy Aníbal Torres; interpretada por la prensa y la clase política como una renuncia. Por que renuncia ahora, y como podemos interpretar este acto. Al respecto, me quiero referir a un hecho ocurrido en los Estados Unidos en 1973, que podría arrojar algunas luces sobre por que escapa justo ahora, quien tan entusiastamente ha abrazado la defensa de su paisano, desde los días de la segunda vuelta. Es el caso que, un Sábado de Octubre de 1973, el Presidente Norteamericano Richard Nixon, decide pedirle a su Fiscal General, Elliot Richardson que remueva al Fiscal Especial, Archibald Cox, quien había sido asignado a investigar el allanamiento de las oficinas de campaña del Partido Demócrata en el Edificio Watergate, en Washington. El Fiscal Especial había solicitado a la Casa Blanca que se le entreguen las grabaciones de las conversaciones del presidente, que muy probablemente lo inculparían en el allanamiento. Richardson se rehusó, ya que el obedecer a Nixon, hubiera significado una abierta obstrucción de la justicia, que en los EEUU y en Perú, es delito.
La negativa de Cox fue seguida de una renuncia al cargo. Nixon no se conformó con este primer intento, sino que reiteró el mismo pedido al sucesor de Richardson, su vice, William Ruckelshaus. Igual que su predecesor, Ruckelshaus se rehusó a destituir a Cox, y renuncio a su cargo al igual que su predecesor. El presidente Nixon, que era un hombre persistente (fue candidato a la presidencia tres veces, en 1960, 1968 y 1972), le solicita al Procurador General, el tercero en la sucesión de la Fiscalía General, Robert Bork, que destituya a Cox; y este accede a la orden y remueve al Fiscal Especial, lo que causa un escandalo mayúsculo, a lo que se agrega la intervención por orden de Nixon, de las oficinas del Fiscal Especial, el Fiscal General y el Suplente. Nixon intentó borrar cualquier huella de sus delitos. No tuvo éxito, pero lo sorprendente es que lo intentó.
Nixon era abogado, graduado de Duke una de las facultades de Derecho mas importantes de los Estados Unidos, ex oficial de la Marina durante la Segunda Guerra Mundial, ex miembro de la Cámara de Representantes, ex Senador, y ex Vicepresidente de los EEUU (del presidente Dwight Eisenhower). ¿Qué quiero decir al mencionar el currículo de Nixon? Pues que era un hombre infinitamente mas inteligente, educado y experimentado que Castillo, y a pesar de eso, se atrevió a violar la ley y a forzar a otros a hacerlo por él.
Recordemos que Robert Bork fue propuesto por el presidente Ronald Reagan para ocupar un puesto en la Corte Suprema de los Estados Unidos, y fue rechazado por el Senado Norteamericano. Por que menciono estos hechos y como se relacionan a esta repentina renuncia de Aníbal Torres? En mi humilde opinión, Torres renuncia, antes de que se le involucre en la comisión de un delito; es decir, antes de la masacre. Las puertas se le están cerrando a Castillo, sus mas cercanos colaboradores, son ahora colaboradores de la Fiscalía. Ante esta apremiante circunstancia, la premonitora advertencia de Ricardo Belmont, está a punto de convertirse en realidad. El colorao, dijo, con boca de brujo, aun cuando ha tratado de arreglarla, que Pedro Castillo terminaría preso o fugado.
El problema con estas dos alternativas, es que Castillo ha involucrado a una buena parte de su familia en sus pillerías, y si huye, no va a poder proteger a sus suegros, a sus cuñados, a sus sobrinos y hasta a su esposa. Es por eso que existe una tercera posibilidad adicional a las vaticinadas por Belmont, y esa es que Pedro Castillo intente patear el tablero. Si Nixon se atrevió, y Trump intentó dar un golpe de estado, no veo por que alguien que tiene a su propio sistema de inteligencia en palacio de gobierno y a sus recientemente ascendidos generales de la PNP, no intente hacer algo que individuos bastante mas inteligentes y poderosos que él, ya intentaron.
La sola idea de terminar tras las rejas debe ser algo muy lejano en su primitiva mente, ya que a estas alturas el interés de colaboradores, todos abogados, como los ministros Félix Chero, Alejandro Salas, Roberto Sánchez, Willy Huerta, y los ex ministros Dimitri Senmanche, Walter Ayala, Manuel Carrasco Millones y Betssy Chavez, deben haberlo convencido de que no hay Kriptonita que lo detenga, aun cuando Huerta no se atrevió a remover al Coronel Harvey Colchado del Equipo especial de Investigación de la Policía Nacional que asiste a la Fiscalía dela Nación, lo cual me indicaría que la suya, es otra renuncia en el horizonte.
Aníbal Torres, que mas sabe por viejo que por diablo, sabe que se acabo la cuerda, que ya llegó al final del camino; y en consecuencia pone pies en polvorosa. Además, después de las décadas de docencia y una reputación en el campo jurídico, no me lo imagino tomando parte en un abierto acto ilegal. No es lo mismo despotricar en los medios o en los Consejos de Ministros Descentralizados, que participar de un golpe o una fuga presidencial,





Se ha sacado de la chistera, el “intento de golpe de estado” de Trump. O a pesar de los conocimientos de que presume, se cree el cuentazo de cnn que el J6 fue una insurrección. O es solo animadversión contra el que tuvo a EEUU sin guerras por 4 años o logró la independencia energética de ese país en 75 años. ¿Su corazoncito caviar le traiciona?
Pues hubiera quedado como gran analista político si hubiera guardado su texto para uno días después. Tal parece que torres quiere seguir dónde estaba, y alguno de los que había recibido no eran de su agrado y ahora se los ha quitado de encima.