Iglesia

EL SANTO ROSARIO Y SU REZO PÚBLICO MASCULINO

Por: Mario Linares

A partir del año 1571, año de la victoria de la coalición cristiana contra el imperio otomano en la batalla de Lepanto y librándose occidente de ser conquistado por el islam, el rezo del santo rosario se populariza en Europa y América, habiendo el Papa Gregorio XIII instaurado a raíz del acontecimiento histórico indicado, la fiesta de la Virgen del Santo Rosario.

Luego a lo largo de distintas apariciones de la Virgen María, pero especialmente en Lourdes, Francia y Cova da Iria, en Portugal, nuestra Señora ha pedido el rezo del santo rosario como poderosa herramienta de lucha para revertir condiciones adversas de la cristiandad.

En la actualidad, el santo rosario es una oración sino desconocida por la sociedad en general, si asociada a monjas, ancianas o beatas dentro del contexto de un catolicismo que a decir de sus enemigos, proviniendo de mitos y/o creencias absurdas, se constituye en una organización desfasada y camino a la extinción a la cual sin embargo hay que terminar de destruir por constituir un obstáculo para la imposición de políticas públicas globales que dicen centrarse en la igualdad y la no discriminación de las mujeres y de minorias sexuales, cuestiones estas de capital importancia dentro de una agenda globalista apoyada por las Naciones Unidas que condicionan a los Estados sus políticas de ayuda a cambio de seguir sus acuerdos y/o directivas.

Por otro lado, tenemos una fuerte cultura de la cancelación contra el catolicismo en todos los ámbitos, siendo especialmente perversa en lo académico, lo cultural y en los medios de comunicación, teniendo un rol violento las organizaciones radicales feministas, cuyos miembros han protagonizado impunemente manifestaciones de odio que van desde eslóganes que tienen que ver con sacar el rosario de sus ovarios, hasta la escenificación de blasfemias y el incendio de iglesias.

Ojo, no solo es exclusión, persecución y sabotaje al catolicismo. Existe también de parte del común de las personas un alto grado de indiferencia hacia la Iglesia marcada por estilos de vida materialista y hedonista.

Ante el marco expuesto, de descristianización de la sociedad, los católicos comprometidos debemos responder de primera intención con una presencia firme, alentados por la misión evangélica que nos precede y por la certeza de la indestructibilidad de la Iglesia; expresando razones, pero también orando, siendo una de las oraciones por excelencia, la del santo rosario.

En tiempos de estupideces colectivas como el de la “necesidad de asumir nuevas masculinidades” a fin de no generar violencia o discriminación, cuestión que no es sino un ridículo disfraz para terminar con la masculinidad y la paternidad por constituir supuestamente imposiciones de una fantasiosa y absurda sociedad opresora patriarcal, nos toca además de rezar, hacerlo pública y masculinamente, rechazando ideologías basadas en el odio irracional al varón, a la familia y al catolicismo todo.

El cristianismo ha pasado por grandes dificultades a lo largo de su historia. Esto de ahora puede resultar un juego si se le compara con las persecuciones desatadas en Roma en los primeros siglos del cristianismo, en Francia a manos de los revolucionarios franceses en 1789 en París y en la región de la Vendee como atestiguan recientes descubrimientos arqueológicos y estudios históricos o también por el imperio otomano contra los armenios o las recientes persecuciones del comunismo en Europa y las aún vigentes en China. Sin embargo, a esta nueva persecución no debe minimizársele.

Este es un momento de ataque incesante global como nunca antes se ha visto, con presupuestos millonarios y todos los medios de comunicación dedicados a deformar la infancia, la familia, la sociedad toda, bajo un ropaje de justicia a fin de lograr masas manipulables, sin raíces, sin valores, sin fe y adscritos a lo que les indique el poder global y estatal. Este momento, para los católicos comprometidos, debe pensarse como el momento de la historia en el que Dios quizo que estemos y en el que tenemos una misión que evidentemente no es concordable con la omisión.

El rezo masculino público del santo rosario cuenta con experiencias en Polonia, Irlanda, España y Argentina. Este 28 de mayo nos toca a nosotros junto con Colombia, Argentina, Ecuador y Costa Rica.Toca salir a dar la cara, salir a rezar en la calle como testimonio y símbolo de una masculinidad cristiana y católica, presente, firme y consecuente.

Rezar por la conversión de los enemigos de la Iglesia y de los que son inconscientes del mal que hacen. Rezar para frenar el avance de ideologías que vulneran la dignidad del hombre, rezar por la ineficacia del fallo Roe vs Wade, rezar por la santidad de los sacerdotes y por nuevas vocaciones, rezar por el Santo Padre, rezar por nosotros, nuestras familias y el Perú.

Demos gracias a Dios de que a pesar de nuestras contradicciones, dudas y temores, tengamos esta oportunidad de testimoniar públicamente nuestra fe.

Dejar una respuesta