Política

POSIBLE GUERRA NARCOTERRORISTA EN LIMA

Comunicado de Waynakuna Perú – ONG de derechos humanos

Sobre la captura del presunto miembro del Militarizado Partido Comunista ( MPCP) en los valles de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), queremos señalar algunos detalles y escenarios que pensamos han sido minimizados pero que tienen una importancia capital para los próximos meses en el país.

Edgard Edwin Torpoco Ortiz, capturado por las fuerzas policiales en el distrito de Río Negro, en la provincia de Satipo, y presentado en conferencia de prensa como mando de sendero luminoso, tiene una extraña característica, la cual, lo hace un extraño mando terrorista. Tenía el pelo pintado de amarillo; es decir en lenguaje coloquial, era un terrorista que estaba al tanto de las últimas tendencias juveniles.

Los códigos que ejercen los terroristas en el VRAEM sobre sus huestes son muy estrictos. Por ejemplo tanto en hombres y mujeres, proscriben el uso de “modas” puesto que las consideran denigrantes en la mujer, y desnaturalizadoras en los hombres. En este sentido tienen una idea casi medieval sobre estos temas. Tal es así, que la existencia de prostíbulos y bares son considerados como centros de perdición y que van contra la moral comunista y por tanto deben ser objeto de la aniquilación.

Un mando de 19 años en la estructura del Militarizado Comunista, es difícil de creer como verosímil. Los terroristas pasan un proceso formador que puede prologarse por años antes de poder ser promovidos a un cargo superior.

Lo que pensamos, como ONG antiterrorista, es que se ha capturado a un sicario, que trabajaba a órdenes de los criminales del VRAEM, pero que de ninguna forma es parte de su estructura. El contratar sicarios para reglajes y asesinatos, nos sume, en una nueva modalidad, una variación en el accionar del MPCP. Por ejemplo, el asesinato de 14 personas, días antes de las elecciones, se explicaría en este accionar. Horas antes del atentado muchos testigos afirmaron haber detectado la presencia de motorizados y personas extrañas en la zona. Incluso algunos con el cabello pintado. Estos habrían sido parte de un destacamento de sicarios contratados por los terroristas.

Sin embargo este hecho, más allá de lo explicativo, ofrece un escenario mucho peor.

Los emepecistas, ahora pueden tener grupos de sicarios, pagados con dinero del narcotráfico, para perpetrar asesinatos selectivos. No necesitan arriesgar a los integrantes de su organización.

Pero el peligro no queda allí. Es muy posible que exista una asociación por el tema del narcotráfico entre los carteles de México y Colombia que operan en la zona y los terroristas–de cierta forma operan como otro cartel del narco– y esto podría afectar la tranquilidad en Lima.

Los emepecistas no tienen capacidad operacional en Lima, pero los carteles del narco, sí.

Si pretendieran asesinar periodistas y otras personas públicas, en la capital, los sicarios contratados por estas organizaciones, son la elección más lógica. Esto representaría en materia de inteligencia, la guerra del narco en Lima, y este hecho se daría en apoyo, a la legalización de la hoja de coca y la expulsión de la DEA y otras organizaciones antiterroristas del país.

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