
Esta semana, el codiciado título de ZDM de la Semana cruza fronteras y aterriza en Colombia, donde Gustavo Petro, el exterrorista y criminal “presidente”, el mismo que ha perdido el control del gobierno y de sus esfínteres, se ha ganado a pulso el galardón con una actuación estelar que combina diplomacia de pocilga, rumores de juergas etílicas y una crisis de gobierno que parece sacada de una serie mexicana sobre corrupción y narcotráfico.
Comencemos con su más reciente hazaña: el enfrentamiento absurdo con el Perú. Petro, en un arranque de inspiración que solo puede explicarse por una mezcla de café colombiano y otras sustancias, decidió acusar al gobierno peruano de “copar” territorio en la Amazonía, violando el Protocolo de Río de 1934. ¿Evidencias? ¿Pruebas? ¡Para qué, si un tuit incendiario basta para ser el héroe de su propia película.
Pero eso no es todo. La leyenda urbana sobre el supuesto romance de Petro con sustancias y alcohol sigue dando de qué hablar. Desde las cartas explosivas del excanciller Álvaro Leyva, quien insinuó que el presidente desaparece en “agendas privadas” para lidiar con sus “adicciones”, hasta el informe de la Cámara de Representantes de EE. UU. que expresa “preocupación” por el consumo de drogas entre altos funcionarios de su gobierno.
En resumen, Gustavo Petro se lleva el ZDM de la semana por su talento para convertir una guerra de tuits en un roce diplomático, por sus desapariciones misteriosas que alimentan rumores de bacanales y por liderar un gobierno que parece un castillo de naipes en medio de un huracán.
Un auténtico ZDM.
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