Iglesia

ENRIQUE SHAW: CINCO PANES Y DOS PECES

Por: Rodolfo Barra

Una Iglesia pobre, con los pobres y para los pobres, proclamaba nuestro Francisco, esto es, una exigencia eclesial que ayuda a recordar, practicar y vivir el Misterio del Pesebre: la concepción milagrosa de Jesús, inescindible, en el plan de Dios, de su nacimiento en la extrema pobreza. Jesús que era –y es– Rey, nació en medio del “olor a oveja”, diría también Francisco; olor a corral que es olor a Creación participada por el hombre, aroma de un bien dado por la Providencia y trabajado con el sudor humano.

¿El producto de la potencia creadora que Dios nos ha donado está destinado a la acumulación por un “propietario”, para formar “capital” y más capital? ¿Es para que otros trabajen, no solo para ganarse el propio pan, sino, a la vez, para aumentar el capital del propietario (plusvalía del salario)?

Sin duda la donación divina debe ser aprovechada de la mejor manera posible, con eficiencia (cuidado de la Creación) y eficacia (enriquecer la Creación) por el hombre, que es también co-creador. Esta última condición impone una consecuencia de moral social: la multiplicación de los bienes donados no sólo debe beneficiar a los propietarios del “capital”, es decir, quienes se apropiaron (legítimamente) de los bienes necesarios para producir otros bienes (medios de producción), ya se trate de los privados o del Estado, sino en beneficio de todos, especialmente, pero no exclusivamente, de quienes participaron en la producción de tales bienes.

 

1 comentario

  1. Ahora hasta los empresarios trabajan para los grandes capitales, todos se deben a las corporaciones administradoras de capitales, tipo fondos como blackrock o blackstone state street vanguard y bancos como jp morgan, goldman sachs o rothschild. Ellos buitres dell capital no producen nada por si mismos solo aumentan sus ganancias a punta de especulación, unos así causaron la crisis financiera del 2008.

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