Política

EL FEMINISMO ANTI MUJER LO HIZO DE NUEVO: UNA MULETA LLAMADA PARIDAD

Por: Alejandro Muñante

En ese plan de “deconstrucción” de la mujer que el feminismo de género esta empecinado en lograr, no solo pretende menoscabar la maternidad, la heterosexualidad y la feminidad de las mujeres, sino que también busca presentarla como un ser incapacitado para decidir por su propio proyecto de vida y alcanzar por sí sola sus metas.

El feminismo pretende arrogarse ahora los logros de toda mujer en política, así como se arroga descaradamente el derecho al voto o a su libre desarrollo y bienestar. Y lo quiere hacer a través de la llamada paridad y alternancia, una especie de muleta legal que acaba de aprobar el congreso para las siguientes elecciones generales. Dicen ellos, para erradicar la discriminación y garantizar la participación política de las mujeres, como que si ese derecho hubiera estado proscrito para ellas. Una verdadera falacia.

Lo único que han logrado en la práctica, es declarar oficialmente a la mujer incapacitada para la política, como que sí por mismas no son capaces de escalar dentro de nuestro sistema partidista, o peor aún, no ser capaces siquiera de decidirse por hacer política, que ahora van a tener que hacerlo a la fuerza para que los partidos políticos cumplan con las cuotas establecidas.

Paradójicamente, los que celebran esta nefasta decisión parlamentarista, son los mismos que en la última elección congresal no llevaron a mujeres como cabeza de lista y a duras penas cumplieron con incluirlas en el 30% obligatorio, y por supuesto, son los mismos que en la última segunda vuelta presidencial del 2016 no votaron por la mujer.

La paridad y la alternancia constituye una verdadera fuente de discriminación contra las propias mujeres y también contra los hombres, porque ya no serán los factores meritocráticos o electorales los que determinen la participación de las personas en política, sino que ahora lo determinará los genitales. Es decir, por más que existan más mujeres u hombres totalmente preparados para ejercer un cargo de elección popular, esto ya no será posible porque hay que cumplir obligatoriamente con la cuota. Y esto lo hacen bajo la absurda creencia de que los electores eligen a los candidatos en razón de su sexo y no por sus ideas o propuestas. No se han puesto a pensar que la mitad del electorado nacional son mujeres, y muchas de ellas deciden por candidatos hombres, no por ser hombres, sino porque sus ideas realmente las representan.

Yo aplaudo que cada vez son más las mujeres que ingresan a la política, y veo en varias de ellas muchísimo más potencial que muchos hombres juntos, así que me opongo rotundamente a que las menosprecien de esta manera. Ahora no será posible una lista congresal con más mujeres y tampoco será posible que varias de ellas lleguen por mérito propio. Y todo por obra y gracia del feminismo de género. Sépanlo muy bien.

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