Cultura

EL ARCHIVO HISTÓRICO DEL PERÚ, A PUNTO DE SER ARRASADO POR UN INCENDIO

Por: Ricardo Moreau Heredia

Hoy nos enteramos, nuevamente, de una alarmante situación que debe terminar de llamar la atención de nuestras autoridades respecto a la NULA importancia que le vienen dando a nuestra memoria histórica. Ayer, jueves 29 de enero de 2026, a las 05.36 pm, el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, registro una intervención ante una emergencia clasificada como: “INCENDIO / EQUIPOS ELECTRICOS / CON ENERGIA / POSTES”, en la siguiente dirección “JIRON CAMANA Nro 125 – LIMA”, que coincidentemente es la misma ubicación en que se ubica la sede del Archivo Colonial del Archivo General de la Nación.

Más allá de que dicho inmueble fue declarado inhabitable por la oficina de gestión de riesgo de desastres de la Municipalidad de Lima, y que ello motivó que se traslade al personal del segundo piso de dicha sede a una nueva y mejor infraestructura; el deterioro y el riesgo que se cierne sobre ese espacio es latente y se extiende a todo el acervo documentario del Archivo General de la Nación, que en este último año 2025, terminó por ser desmembrado, llevando parte de sus archivos históricos al sótano de la Biblioteca Nacional del Perú y el sótano del Ministerio de Cultura del Perú, ambos locales totalmente inadecuados y que no han sido habilitados con las mínimas condiciones de conservación y de prevención de riesgos.

Pero ¿qué tipo de documentos son los que se guardan en este inmueble al que los bomberos del Perú felizmente lograron acceder a tiempo?

La sede Correo del Archivo General de la Nación (Jr. Camaná 125 – Cercado), ubicada en una de las alas de la antigua Casa de Correos y Telégrafos es la sede del denominado “Archivo Colonial”, que alberga aproximadamente mil cajas de documentos de la época virreinal del Perú, y entre otros contiene tiene joyas consideradas como parte de la memoria del mundo (declarados por UNESCO) y patrimonio cultural de la nación, como el “Protocolo Ambulante de los Conquistadores”, conjunto de escrituras públicas que se inició a redactar en 1533 y se terminó en 1538 y contiene los contratos de compra venta, donaciones, transferencias, obligaciones, acuerdos de compañía entre otros actos jurídicos celebrados por los conquistadores españoles al inicio de su empresa en el Tawantinsuyo, que incorpora menciones inclusive a Atahualpa y documentos suscritos por Francisco Pizarro. Asimismo, alberga otros documentos valiosos como el conjunto de documentos sobre el origen del Pisco y que demuestran la peruanidad de nuestra bebida bandera desde 1587; documentos de las antiguas instituciones virreinales como Real Hacienda, Real Aduana, Cabildo, Reales Cédulas, Protocolos Notariales del siglo XVI , la Colección Santa María, entre otras de incalculable valor. Este grave incidente ha causado que toda la sede se haya quedado sin energía eléctrica y que la atención a los ciudadanos haya sido interrumpida hasta nuevo aviso.

Valga esta penosa situación para llamar hacer un llamado a nuestras autoridades para que asignen al Archivo General de la Nación de los recursos necesarios para dotarla de una sede institucional propia y, en tanto, se acondicione de manera técnica y responsable los múltiples locales en que se ha desmembrado nuestro acervo histórico.

Finalmente, hay que saber que producto de la incompetencia en la gestión de recursos públicos, durante el 2025 se perdieron los 50 millones de soles que tenia a su cargo la Unidad Ejecutora N° 8 del Ministerio de Cultura, y que estaban destinados al inicio de la construcción de la sede del Archivo General de la Nación, en su terreno propio en Pueblo Libre. Caso similar y nuevamente por falta de capacidad para gastar adecuadamente los recursos públicos, el AGN durante este mismo 2025, terminó de perder casi 13 millones destinados a la construcción de la nueva sede de la Escuela Nacional de Archivística.

En total retornó a las arcas del Ministerio de Economía y Finanzas, más de 60 millones de soles, que hubieran servido para iniciar un verdadero e histórico cambio en bien de nuestro patrimonio documental.

Pero la pregunta que se cae de madura es: ¿Para que piden entonces recursos, si no son capaces de ejecutar el presupuesto asignado? Esta emergencia es una nueva oportunidad de replantear el tema y solicitar medias efectivas que pasan definitivamente por la asignación presupuestal y la capacidad de los gestores públicos para hacer su trabajo.

Ojalá no seamos testigos de que una nueva alarma de incendio en las múltiples sedes en donde se conserva de manera inadecuada nuestra memoria histórica y que un siniestro arrase esta vez con el patrimonio documental de todos los peruanos.

 

*Exjefe del Archivo General de la Nación (2022-2024)

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