Historia

DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS… ¡CHAVÍN DE HUÁNTAR DE LUTO!

El Héroe Nacional, Cap EP (R) ALEX SEGURA FIGUEROA, uno de los valientes Comandos Chavín de Huántar,  comparte con los lectores de La Abeja su testimonio sobre lo que significa vestir el sagrado uniforme del Ejército Peruano, lo que significa ser parte de ese grupo de peruanos que marcaron un hito en la historia peruana y también lo que es sentir a veces la incomprensión  e incluso las calumnias y falsas denuncias de parte de malos peruanos. Es un privilegio para La abeja acoger a tan distinguida personalidad como colaborador de nuestro portal.

 

Cap. EP (R) Alex SEGURA FiGUEROA

 

Pocas veces, mejor dicho casi nunca, tenemos la oportunidad de conocer y rendir homenajes a héroes en vida y declarados por ley como tales; aquí en el Perú, me atrevo a decir, uno de los muy pocos países, si no es el único que los tiene, desconocemos los sacrificios que tuvieron que hacer por el Perú, habiendo incluso gente, felizmente una minoría, que los menosprecia y los denuncia por defender a la Patria.

Muchas veces escuché decir “si los héroes de Chavín de Huántar, fueran del ejército americano, los tratarían de otra manera”, cierto… pero no es el caso, somos peruanos y con orgullo lo digo, no hicimos las cosas por la que nos consideran héroes para que nos rindan honores, nos den títulos y mucho menos para recibir algo a cambio, ni siquiera esperamos recibir las gracias, era de suponer que íbamos a permanecer en el anonimato por una cuestión de seguridad nuestra y la de nuestras familias; el Perú vale mucho más que eso, nos hicimos militares desde muy jóvenes por vocación de servicio y juramos defender la patria ofreciendo nuestras propias vidas en esa tarea… pero también es cierto que tampoco esperamos ser acusados de asesinos, denunciándonos por crímenes de lesa humanidad, tratándonos como si fuéramos delincuentes por parte de estamentos de nuestro propio Estado.

Felizmente, luego de 14 años, la Corte Interamericana de Derechos Humanos puso fin a este interminable e incómodo momento, legitimando la operación “Chavín de Huántar” y excluyendo a los Comandos que participamos en esta gloriosa operación de cualquier acto irregular e ilegal, que dicho sea de paso, no existió, el combate se ejecutó dentro de los cánones de la guerra y contemplando el respeto a los derechos humanos, los terroristas del MRTA tuvieron la larga y extensa oportunidad de deponer las armas, liberar a los rehenes y retirarse de la residencia del embajador de Japón sin derramar una gota de sangre ni perder una sola vida, no quisieron, desperdiciaron la oportunidad y decidieron herir al Perú, tomaron su propio camino y ya sabemos las consecuencias.

Las balas de las armas de este enemigo miserable tuvieron su destino final el cuerpo de muchos Comandos y rehenes, tuvimos 2 comandos que dejaron su vida en esa residencia y 25 comandos heridos, uno de ellos perdió el pie izquierdo, ése fue el costo de liberar a los 72 rehenes que vivieron un infierno 126 días. Lamentablemente uno de ellos falleció fuera de la residencia debido a sus heridas… este acontecimiento, ahora constituye parte de la historia moderna de nuestra país y como tal debemos tenerlo siempre en la memoria y transmitirlo de generación en generación, el Estado tiene la gran responsabilidad de mantener viva la llama de patriotismo, difundiendo las hazañas que costaron sangre y vidas de miembros de las Fuerzas Armadas y de civiles comprometidos con el desarrollo del país, pero esta tarea no está siendo cumplida a cabalidad por el gobierno, hemos sido testigos de videos y programas que lejos de contar la verdadera historia, la distorsionan con alevosía y premeditación, enseñando a nuestros jóvenes que no vivieron la época de terror que lo que vivió nuestro país fue un conflicto interno, que Sendero Luminoso y el MRTA, fueron grupos subversivos que lucharon en un conflicto interno por una causa revolucionaria justa, que repartían a los pobres el dinero que robaban y que Abimael Guzmán, era un gordito bonachón con cara de Papa Noel… ese tipo de difusiones no dan más que asco a los peruanos de bien que vivimos la realidad de esas épocas, seamos claros, Abimael fue un cabecilla terrorista y sus huestes eran delincuentes terroristas que asolaron al país desatando un genocidio a través de los años, el Perú vivió una etapa de TERRORISMO, no de conflicto interno; el conflicto interno da lugar a la aplicación del Derecho Internacional Humanitario y como tal impone reglas y obligaciones contempladas en el Convenio de Ginebra y el propio Derecho Internacional Humanitario, una de ellas es proteger a la población civil, SL nunca tuvo reparo en asesinar a machetazos y a sangre fría a civiles inocentes, eran tan cobardes que nunca se identificaban, se escondían dentro de la población que luego asesinaban… es necesario que nuestros jóvenes conozcan la verdad.

Frente a estas amenazas al país, las Fuerzas Armadas cumplieron un rol fundamental como siempre lo ha hecho en toda amenaza hacia nuestra integridad como país, no solo en los campos donde solo se huele sangre, pólvora y muerte, sino en apoyo a su población en desastres naturales y como lo hace hoy en la lucha contra esta enfermedad, enemigo invisible que también mata, el COVID 19… los Comandos Chavín de Huántar, hemos sido también atacados por este maldito virus, lo que no pudieron hacer las balas enemigas, lo hizo el SAR COV 2… se ha llevado a dos Hermanos Comandos de la Patrulla Tenaz y debemos rendirles el homenaje que se merecen, homenaje que como mencioné en mis primeras líneas, deberían haberlo recibido en vida sin interrupciones, pero no solo por nosotros mismos, sino por el Perú entero, estos dos comandos que nos arrebató el virus, fueron personas entregadas en cuerpo y alma al país, fueron grandes padres y excelentes compañeros y no es cliché, lo escribo porque los conocí muy bien, nos apena mucho su partida, el Perú perdió dos valiosos hombres que demostraron su amor al país y que de seguro tuvieron mucho más por dar.

Estos son los retos a los que nos enfrentamos los militares, exponiendo la integridad física, la familia y la propia vida, porque para nosotros, por encima de todo está la patria y siempre será mucho mejor morir con gloria que vivir haciendo poco o sin hacer nada. El compromiso no acaba cuando dejamos el uniforme, el compromiso continúa hasta el último respiro, porque el uniforme de un militar se lleva en la piel y la bandera en el corazón. Descansen en paz, queridos Hermanos Comandos…

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