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CONGRESO CENSURÓ A SANTIVÁÑEZ

El pleno del Congreso de la República aprobó la censura con 73 votos a favor, 11 en contra y 18 abstenciones

El pleno del Congreso de la República aprobó, con 73 votos a favor, 11 en contra y 18 abstenciones, la censura del ministro del Interior, Juan José Santivañez. Este hecho marcó el fin de una gestión de diez meses caracterizada por la incapacidad para contener la creciente ola de criminalidad que azota al Perú, así como por la falta de estrategias efectivas basadas en inteligencia para enfrentar un problema que amenaza la seguridad de miles de familias. La censura, impulsada por diversas bancadas y respaldada por la indignación ciudadana tras eventos como el asesinato del vocalista de Armonía 10, Paúl “Russo” Flores, refleja no solo el fracaso de Santivañez, sino también la necesidad urgente de replantear la lucha contra el crimen organizado.

Desde que asumió el cargo, Santivañez enfrentó críticas por su aparente incapacidad para liderar el Ministerio del Interior en un contexto de inseguridad sin precedentes. A pesar de los estados de emergencia declarados y los operativos policiales anunciados con bombos y platillos, los resultados fueron insuficientes. Según datos del Sistema Nacional de Defunciones (SINADEF), en lo que va del 2025 se han registrado 475 homicidios, un promedio de un crimen cada cuatro horas. Extorsiones, sicariatos y asesinatos de alto perfil, como el de Flores, dejaron en evidencia que las medidas adoptadas no atacaron las raíces del problema ni desmantelaron las estructuras criminales que operan con impunidad.

En su defensa, Santivañez intentó culpar a factores externos, como la migración descontrolada y las gestiones pasadas, durante su presentación ante el Congreso el 20 de marzo. Sin embargo, sus argumentos no convencieron a los legisladores ni a la ciudadanía.

Uno de los principales cuestionamientos a la gestión de Santivañez fue su incapacidad para priorizar el trabajo de inteligencia en la lucha contra el crimen. En un país donde la extorsión se ha convertido en el delito que más afecta a la población —como él mismo reconoció—, la ausencia de operaciones basadas en información precisa y análisis estratégico resultó devastadora. En lugar de fortalecer las unidades de inteligencia policial para identificar y desarticular redes criminales, el ministro se limitó a medidas reactivas como patrullajes y operativos visibles, pero de impacto limitado.

Expertos en seguridad coinciden en que combatir el crimen organizado requiere más que presencia policial en las calles. Es necesario un enfoque proactivo que combine recolección de datos, infiltración en organizaciones delictivas y coordinación con otras instituciones del Estado. Sin embargo, bajo Santivañez, el Ministerio del Interior careció de una dirección clara en este ámbito.

La censura de Santivañez no solo es un castigo a su ineptitud, sino también una advertencia al Ejecutivo y al próximo titular del Interior. El Congreso, al respaldar esta medida, ha enviado un mensaje claro: la ciudadanía no tolerará más improvisación ni discursos vacíos frente a una crisis que cobra vidas diariamente. Sin embargo, la salida del ministro no resolverá por sí sola el problema. El verdadero desafío está en nombrar a un reemplazo capaz de liderar con visión y compromiso, priorizando la inteligencia como pilar fundamental de la seguridad.

La inseguridad es un mal estructural que requiere soluciones de fondo. La modernización de la Policía Nacional, la inversión en tecnología y la articulación con el Ministerio Público y el Poder Judicial son pasos esenciales que Santivañez no supo dar. Su sucesor deberá demostrar que la lucha contra el crimen no se gana con promesas ni operativos mediáticos, sino con un trabajo silencioso, estratégico y sostenido en el tiempo.

Ahora, el país tiene la oportunidad de corregir el rumbo, pero solo lo logrará si el próximo liderazgo apuesta por un enfoque basado en la prevención, la coordinación y, sobre todo, la inteligencia. La seguridad de los peruanos no admite más excusas ni fracasos.

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