Cultura

CÓNCLAVE: UN BODRIO PROGRE-WOKE

Por: Ricardo León Dueñas

Hay películas excelentes, buenas, mediocres, intrascendentes, malas, pésimas y …luego viene “Conclave” (2024) dirigida por Edward Berger y nominada a varios premios de la Academia.

De ritmo lento y marcado suspenso está correctamente ambientada y cuenta con reparto multiestelar encabezado por Ralph Fiennes, John Lithgow, Stanley Tucci e Isabella Rossellini, entre otros.

El film aclamado por la crítica no es otra cosa que un burdo y grosero bodrio propagandístico de corte progre-woke. Se ha muerto el papa y un conclave de cardenales tiene que elegir a su sucesor; el cardenal decano Lawrence (Fiennes) dirige esta elección.

La película termina por caricaturizar a los diferentes personajes en carrera para sustituir al papa muerto. El malo, alucinado y fanático es, por cierto, presentado como un ultraconservador reaccionario. El otro conservador, es un obispo negro al que rápidamente lo eliminan al descubrirse que había tenido un pasado sexual con una monja. A otro, también conservador moderado lo descartan por estar involucrado en un escándalo financiero y finalmente un políticamente correcto moderado, también es descartado al no contar con el apoyo suficiente ¿Quién queda? Cuando todo indicaba que el apropiado era el mismo Lawrence; un misterioso sacerdote joven, latinoamericano, de aspecto andrógino y que tiene un discurso recontra políticamente correcto, puro y noble y a quien el papa fallecido había nombrado en secreto -in pectore- cardenal en… Afganistán, participa en esta reunión.

¿Adivinen a quien eligen? En fin, el cardenal Vincent Benites (así se llama este personaje) es elegido sumo pontífice por aclamación y adopta el nombre de… Inocencio XIV. Claro que los inocentes terminamos siendo los espectadores, cuando ocurre la “sorpresa” final: se descubre, luego de su elección, que es una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre: un intersexual, pero eso ya poco o nada importa…la iglesia tiene que “evolucionar” ¿no?

La tortuguita que recoge amorosamente Lawrence del piso y las risas de unas monjitas al final del film nos anuncian los nuevos vientos de la Iglesia católica… y luego me preguntan por qué soy conservador.

A propósito, el papa Francisco está muy enfermo y ya firmó su renuncia, todo hace presagiar que pronto habrá un conclave, pero uno de verdad.

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