
Por Francis W. Butters
Observo asombrado que quienes se reclaman más democráticos que los de la trinchera del frente, patalean por la aprobación de la bicameralidad. Curiosamente, son los mismos que afirman que no hubo fraude. Son también los mismos que repiten insistentemente, que este es el peor congreso de la Republica.
Entonces, si no hubo fraude, este congreso es la fiel representación de la voluntad del electorado; es decir la expresión democrática de su voluntad, es por tanto un organismo legítimo para tomar decisiones, nos gusten estas o no. El problema no es la bicameralidad, el problema es que los gurús vaticinan una representación senatorial, igual o peor que la actual. Es un problema de personas y no de instituciones. Por más elecciones que intentemos, no será posible obtener un resultado muy distinto a los anteriores. Aquí lo que TODOS quieren es que les toque la suerte de ser elegidos, para hacer lo que se les de la gana.
No faltará quien argumente que la legitimidad se pierde, y que por tanto este congreso es ya ilegítimo. Algo que probablemente es cierto, pero lamentablemente, la constitución no prevé un mecanismo de renovación del congreso que permita que la voluntad popular se exprese de manera legal e indubitable; a menos claro, que se pretenda gobernar por encuestas y desde un escritorio.
Así que, otra vez, quienes se golpean el pecho con el “Estado de Derecho”, y que probablemente aplaudieron el golpe de Vizcarra, realmente quieren acomodar una salida legal, cómo un sastre que quiere hacerle un traje a un jorobado.
La realidad es que este congreso es paupérrimo, y ha sido elegido por la misma gente que eligió al congreso que cerró Vizcarra ilegalmente, solo para que el nuevo congreso lo vacara. Este es el mismo pueblo que eligió an Alan Garcia, a Fujimori, a Toledo, a Humala, a PPK y a Castillo; todos procesados por corrupción. Curiosamente, los presidentes interinos dentro de este mismo periodo, Paniagua, Sagasti y Merino, son los únicos que no han sido acusados o procesados por corrupcion, y TODOS vinieron del Congreso.
Los que se llenan la boca con la palabra democracia, tienen por lo menos dos defectos, no creen en ella, y no han hecho, hacen, o van a hacer nada, por mejorar la educación de un pueblo, que cómo consecuencia de una mejora en este aspecto, podrá elegir mejor.
Con mejores ciudadanos, tendremos mejores representantes, quienes a su vez gobernarán mejor y darán mejores leyes.
La sociedad está enferma, y quienes quieren fungir de acartonados médicos, más parecen danzantes con plumas, cánticos y sonajas, esculpiéndole aguardiente al poseído!
Mientras quienes quieren ejercer influencia sobre cómo se debe legislar o gobernar, y que se creen y/o son mejores que los actuales personajes que tenemos todos que sufrir, no se remanguen las camisas y se ensucien los zapatos, va a ser bien difícil que la cosa cambie. Asimismo, mientras la lista de pecados que nos escandalizan, sea distinta para los amigos que para los adversarios, no vamos a llegar a ninguna parte. Mientras que aquellos que no han pasado jamás por el tamiz de la voluntad popular, quieran hacer políticas de gobierno y/o decisiones judiciales a través de su ONG, la mal llamada democracia va a ser ese “híbrido” del que se quejan tanto, y del que son en alguna manera responsables.
Esta situación me recuerda a una famosa melodía del grupo chileno Los Prisioneros, muy popular en los ochentas, titulada “El Baile de los que Sobran”, que dice en una de sus estrofas:
“Terminaron para otros con laureles y futuros
Y dejaron a mis amigos pateando piedras
Únete al baile
De los que sobran
Nadie nos va a echar de más
Nadie nos quiso ayudar de verdad”
….
En otra estrofa la canción dice:
“Oías los consejos, los ojos en el profesor
Había tanto sol sobre las cabezas
Y no fue tan verdad, porque esos juegos, al final
Terminaron para otros con laureles y futuros
Y dejaron a mis amigos pateando piedras”
Creo que los gurús de la cofradía caviar deberían aprenderse y memorizar esta canción.





