
Por: María Ximena Rondón
Este 12 de septiembre se conmemora la captura de Abimael Guzmán, líder del grupo
terrorista Sendero Luminoso y quien falleció el 11 de septiembre de 2021. Este hombre dejó un legado ideológico, del que debemos tener cuidado y no subestimar. Porque es cierto que existe una tergiversación histórica sobre la época de la Guerra contra el Terrorismo (llamemos las cosas por su nombre, por favor) y muchas personas minimizan el impacto social que tuvo y restan importancia o desconocen un importante aspecto ideológico: un terrorista es el mejor mentiroso.
Es curioso cómo los apologistas de los derechos humanos victimizan a los terroristas cuando emprenden la cruzada de enjuiciar a los militares que los combatieron. La imagen presentada a la opinión pública es de unos “luchadores sociales” y “pobres víctimas” que tuvieron que tomar una decisión dura y querían “un mejor Perú”, además del clásico reduccionismo a un mero “Conflicto Armado Interno”. Solo una persona con falta de cultura cívica, sentido de la observación y criterio se daría cuenta de que es parte de una mentira montada.
Recordemos que Sendero Luminoso tenía un plan de tres fases: Una Guerra de Guerrillas, Una Guerra de Movimientos y una Guerra de Posiciones, etapa con la que tomarían el poder. Tomar el poder tiene muchos procedimientos: puede darse por la fuerza o por una manipulación ideológica. Sendero Luminoso no solo era un grupo armado, sino que tenía a mentes brillantes entre sus cabecillas (negarlo es ser iluso, debemos reconocer las cualidades del enemigo para planear cómo vencerlo).
Abimael Guzmán había estudiado derecho y filosofía. Viajó a China dos veces para empaparse del maoísmo y conocer de primera mano los efectos de la Revolución Cultural, aquella que bajo el propósito de romper con el pasado, arrasó con el patrimonio cultural de China. Además, su primera esposa, Augusta La Torre, en palabras del periodista ayacuchano Carlos Valdez, era “una mujer con carisma, lo que se necesitaba para convencer a la gente”. Esta mujer fue quien dirigió uno de los primeros ataques de Sendero Luminoso. Algunas fuentes militares que permanecerán anónimas, afirmaron a esta autora que a quienes se debía temer no era a los terroristas varones, sino a las mujeres porque habían perdido todo rastro de humanidad y eran como monstruos portando armas. Y resulta irónico que ciertas figuras de la izquierda defensoras de los derechos humanos resalten la valentía de las mujeres terroristas, cuando en realidad eran unas asesinas despiadadas y quienes están encarceladas creen que son presas políticas. Es iluso pensar que son unas pobres palomas víctimas, cuando eran unas fanáticas seguidoras de Guzmán y estaban dispuestas a todo.
Cuando fue capturado, Abimael Guzmán lanzó una advertencia que ha sido ignorada o minimizada: en el video, dice al general Antonio Vidal (mientras señalaba con su dedo a su cabeza) “Al hombre le pueden quitar las cosas menos lo que tiene acá, a nadie se lo quitan, así lo maten (…) Si uno muere, esto queda en los demás y eso nunca se va a borrar”.

Por lo tanto, tras hacer una breve recopilación de la capacidad y formación intelectual de Abimael Guzmán, a quien los militantes de Sendero Luminoso consideraban un líder mesiánico, afirmamos que es un artífice de la mentira y de la manipulación. Porque lo peligroso son las ideas y el arte de mentir. Los terroristas no tienen ningún reparo en mentir y manipular.
¿Recuerdan el atentado terrorista ocurrido semanas antes de la segunda vuelta presidencial en el VRAEM? Aunque los culpables fueron los remanentes de Sendero Luminoso, se hizo creer a la opinión pública que era una estratagema de la candidata Keiko para ganar votos. En los panfletos que dejaron los terroristas, se leían amenazas de muerte contra quienes votaran por esa candidata y no por Pedro Castillo.
Recordemos a los acusados por apología al terrorismo, los congresistas de Perú Libre Guido Bellido y Guillermo Bermejo. Ellos jamás tendrán escrúpulos para mentir y lo saben.
Muchos de los defensores de los derechos humanos lo saben o viven en una ilusión en la que uno podrá dialogar pacíficamente con un terrorista. Un terrorista no tendrá reparos en asesinar a sangre fría ni en ejercer la violencia.
Muchos creen que el terrorismo está dormido. Pero recordemos que Abimael Guzmán indicó que las ideas, lo que está en el pensamiento queda. Y un terrorista es capaz de pretender ser una “buena” o una “humilde” persona para conseguir sus objetivos. Después de todo, obtener el poder era uno de los objetivos de Sendero Luminoso y el Movadef (su brazo político) era uno de los medios.

Quizás algunos no lo sepan, pero Pedro Castillo es mencionado en el reporte “Infiltración del Movadef en algunas dirigencias del Magisterio”, dado a conocer en agosto del año 2017 por el Ministerio del Interior. Este documento reveló que Castillo marchó junto a miembros del Movadef, el brazo político del grupo terrorista Sendero Luminoso, en contra de la ley de carrera pública magisterial.
Además, señala que el Minter había presentado una denuncia ante el Ministerio Público en la que Pedro Castillo integraba uno de los “mandos Medios” de “la presunta organización criminal ‘Los Protestantes del Sur’”, que operaba en el país.
Tengamos cuidado con quienes saben mentir y manipular. Lamentablemente, la prensa peruana no ayuda, sino que fomenta muchos de esos discursos que han sido insertados para confundir a los rivales políticos y manipular a las masas. Muchos dicen “odiar” a ciertos políticos, pero cuando uno profundiza en sus razones, encuentra una página en blanco y una triste mente manipulada.
No podemos olvidarnos de las atrocidades que cometieron los terroristas y no podemos reducir esos acontecimientos con término como “conflicto”. Llamemos a las cosas por su nombre: “Guerra”.





