
Por: Nicolás Verástegui
Una novedad que sorprende, hace 858 años en Alemania, la famosa Catedral gótica de la ciudad de Colonia, guarda los preciosos restos mortales de los primeros reyes que adoraron en esta tierra al Rey de Reyes y señor de Señores.
En el año 38 A.C., los romanos establecieron un núcleo urbano muy floreciente cuyo nombre era Oppidum Ubiorum, ubicado al norte de su imperio en tierras germánicas. Casi un siglo más tarde, el 50 D.C., el núcleo tomó el nombre de Colonia Agripina, en homenaje a la esposa del Emperador Claudio, madre de Nerón.
Con las conversión de los bárbaros al cristianismo, surgieron en esa ciudad, a lo largo de los siglos grandes varones reputados por su ciencia o santidad de vida, al punto de Colonia haber sido calificada como la ciudad santa junto al Rhin, o la Roma del Norte, debido al gran numero de sus iglesias. Por su importancia, se convirtió en sede episcopal y, siglos después, sus arzobispos de hicieron Príncipes Electores del Sacro Imperio Romano Germánico.
¿Cuál fue el itinerario de las apreciadas reliquias de los Santos Reyes Magos?
En el año 300 de nuestra era, la Emperatriz Elena, madre del Emperador Constantino, se dedicó a rescatar reliquias religiosas. Según los archivos, fue en Saba donde consiguió reunir nuevamente a Melchor, Gaspar y Baltazar y ordenó su traslado a Constantinopla, la actual Estambul, donde permanecieron en una capilla ortodoxa.
En tiempos de la segunda cruzada, el Obispo de Milán, San Eustorgio, religioso noble de origen helénico, visitó Constantinopla para que el Emperador le permitiera aceptar su reciente nombramiento. El Emperador no solo dio su consentimiento, sino que le hizo, además, un regalo inolvidable: Las veneradas reliquias.
A mediados del siglo XII, el Emperador Federico Barbarroja, en sus guerras de conquista invadió Milán y se apoderó de las reliquias que se encontraban en la iglesia dedicada a San Eustorgio, llevándolas consigo hasta Colonia protegidas por uno de las mayores dispositivos de seguridad de la época medieval.
Al llegar a su destino Barbarroja entrega el preciado botín al entonces Arzobispo de Colonia Rainald von Dasel, el 23 de julio de 1164, al son de los carrillones de las iglesias, el Arzobispo Rainald entraba en la antigua catedral conduciendo las venerables reliquias. Para guardarlas y servirles de relicario, se planteó la confección de una gran urna de oro con esmaltes, figuras de marfil y piedras preciosas. el trabajo fue encargado al mejor artista francés de la época Nicolás de Verdún en 1181 y fue terminada por sus discípulos en 1220.
Este relicario es un sarcófago triple, constituye uno de los puntos altos de la orfebrería medieval y es el mas grande en el mundo occidental, en el frontispicio resalta la escena de la adoración de los Reyes Magos.

El 20 de julio de 1864, el relicario se abrió, un testigo ocular cuenta:
“En un compartimento especial del relicario que ahora se ve, junto con lo que queda de antiguas, viejas y podridas vendas, probablemente de biso, y con restos de resinas aromática y sustancias semejantes, numerosos huesos de tres personas, que bajo la guía de varios expertos presente se podrían reunir en cuerpos casi completos: uno en su juventud temprana, el segundo en su virilidad temprana, el tercero más bien envejecido”
Esta corta reseña sirva para pedir a los Santos Reyes Magos que oren por nosotros, para que tengamos el coraje que ellos tuvieron: aislados en el mundo pagano, a la espera de la estrella, aguardando la hora de Dios para cumplir su voluntad con toda fidelidad. Y que nunca estemos con las manos vacías, que podamos llevar a los pies del Divino Infante, el oro de nuestros trabajos, el incienso de nuestras oraciones y la mirra de los sacrificios que hacemos para permanecer fieles a Dios.





