Cultura

KARL MARX Y EL SATANISMO

TEXTO TOMADO DEL LIBRO CÓMO EL ESPECTRO DEL COMUNISMO RIGE NUESTRO MUNDO DEL EQUIPO DE THE EPOCH TIMES

 

Muchas de las profecías vaticinadas en las religiones ortodoxas se han vuelto realidad, como lo hicieron las predicciones de Nostradamus y las profecías transmitidas en culturas de todo el mundo, desde Perú hasta Corea. En la historia china, han habido textos proféticos sorprendentemente precisos, desde la Dinastía Han hasta la Ming. [1]

Estas profecías nos muestran la importante verdad de que la historia no es un proceso de coincidencias, sino una obra teatral en la que cada secuencia de grandes eventos ya ha sido preestablecida. Al final de los tiempos, que también podría anunciar el comienzo de un nuevo ciclo histórico, todas las religiones del mundo están esperando una cosa: la llegada del Creador al reino humano.

Todas las obras teatrales tienen un punto culminante. A pesar de que el diablo hizo sus planes para destruir a la humanidad, el Creador tiene Sus medios para despertar a la gente del mundo, ayudarlos a escapar de las ataduras del diablo y ofrecerles salvación.  La última batalla entre el bien y el mal se está librando en la actualidad.

Las religiones ortodoxas en todo el mundo han predicho que en la era del regreso del Creador, el mundo estaría repleto de demonios, abominaciones y eventos amenazantes, dado que la humanidad ha perdido sus restricciones morales. Esto es el mundo de hoy.

El estado de degeneración que enfrentamos hoy ha tardado mucho en producirse. Comenzó hace cientos de años, con el ascenso de su fuerza impulsora central: el ateísmo y el engaño de la humanidad. Fue Karl Marx el que creó una ideología para abarcar el engaño en todas sus formas y fue Vladimir Lenin el que puso la teoría en brutal práctica.

No obstante, Marx no era ateo. Era un satanista y se convirtió en el demonio cuya misión era evitar que el hombre reconociera a su Creador al final de los tiempos.

Las obras satánicas de Karl Marx

Karl Marx publicó muchos libros a lo largo de su vida, los más conocidos son “El Manifiesto Comunista” de 1848 y los tres volúmenes de “El Capital”, publicados entre 1867 y 1894. Estas obras forman la base teórica para el movimiento comunista.

Lo que no es tan ampliamente conocido es que durante el curso de su vida, Marx entregó su alma al diablo y se convirtió en su agente en el reino humano. En su juventud, Marx había sido un devoto cristiano. Era un entusiasta creyente en Dios antes de ser vencido por su transformación demoníaca. En su poema “Invocación de un desesperado”, Marx escribió sobre su intención de vengarse de Dios:

Pues un dios ha arrebatado de mí todo
En la maldición y tormento del destino,
Todos sus mundos se han ido irrevocablemente
Solamente me resta la venganza.

En mi venganza, con orgullo me desquitaré,
contra ese ser, ese Señor entronizado.
Haz que mi fuerza sea un remiendo de lo que es débil,
¡Deja a mi mejor yo sin recompensa!

Construiré mi trono en las alturas,
En una cumbre inmensa y fría.
Por su baluarte – supersticioso espanto.
Por su alguacil – la más negra agonía.

En una carta a su padre, con fecha del 10 de noviembre de 1837, Marx describió los cambios que estaba experimentando: “Una cortina cayó, mi más sagrado de los sagrados quedó hecho pedazos y nuevos dioses tuvieron que ser puestos en su lugar. (…) Un verdadero malestar tomó el dominio de mí y no seré capaz de calmar los espíritus alborotados hasta que esté en su querida presencia”. [2]

En su poema “La doncella pálida”, la voz lírica es de una joven mujer que abandona su amor por Cristo y sufre un espantoso final. Marx escribió:

Por tanto, el Cielo he perdido, esto yo bien lo sé.
Mi alma, otrora fiel a Dios, seleccionada está para el infierno.  [3]

La familia de Marx notó claramente sus cambios. En una carta anterior, con fecha del 2 de marzo de 1837, su padre le escribió: “Tu progreso, la querida esperanza de algún día ver tu nombre con gran reputación y tu bienestar mundano no son los únicos deseos de mi corazón. Estas son ilusiones que he tenido por mucho tiempo, pero puedo asegurarte que su realización no me habría hecho feliz. Solo si tu corazón permanece puro y late humanamente y si ningún demonio es capaz de alienar tu corazón de mejores sentimientos, solo entonces seré feliz”. [4]

Una de las hijas de Marx escribió que, cuando era niña, Marx les contaba a ella y a sus hermanas muchos cuentos de hadas. Su favorito era la sinuosa historia de Hans Röckle, un mago que siempre tenía poco dinero y que no tuvo otra opción más que vender sus encantadoras marionetas al diablo. [5]. Lo que Marx vendió al diablo a cambio de su éxito fue su propia alma.

Como se ve en los ejemplos anteriores, abandonar a Dios y asociarse con Satán es un tema común en la poesía de Marx. En “El Violinista”, Marx se expresa de forma lírica:

¡Cómo así! Clavo, clavo sin fallar
Mi sable negro de sangre en tu alma
Ese arte, Dios ni quiere ni conoce,
salta al cerebro desde la negra niebla del Infierno.
Hasta embrujar el corazón,
hasta que los sentidos titubean:
Con Satán he hecho mi trato.
Para mí da las señales y marca el compás.
Rápido y libre toco la marcha de la muerte. [6]

En la biografía “Marx”, el autor Robert Payne escribió que las historias que Marx contaba pueden ser consideradas una alegoría de su propia vida y que él parecía ser consciente de que estaba actuando en nombre del diablo. [7]

El alma de Marx se volvió malvada. En su ira contra Dios, consideró a lo divino como algo a destruir. El filósofo político estadounidense Eric Voegelin escribió: “Marx sabía que él era un dios creando un mundo. Él no quería ser la criatura. Él no quería ver el mundo desde la perspectiva de la existencia como criatura. (…) Él quería ver el mundo desde el punto de la coincidencia de los opuestos, esto es, desde la posición de Dios”. [8]

En su poema “Orgullo Humano”, Marx expresó su voluntad de desvincularse de lo divino y de ubicarse con ellos en una posición de igualdad:

Con desdén arrojaré mi guante
En la misma cara del mundo,
Y veré el colapso de este pigmeo gigante, sollozante
Cuya caída no ahogará mi ardor.
Entonces vagaré victorioso como un dios
Entre las ruinas de ese reino
Cada palabra es Obra y Fuego
y mi pecho igual al del Creador. [9]

Marx se rebeló activamente contra lo divino. Escribió: “Anhelo vengarme de Aquél que rige desde arriba”. Y: “La idea de Dios es el fundamento de una civilización pervertida. Debe ser destruida”. [10]

Poco después de que Marx muriera, su criada Helene Demuth dijo que durante su enfermedad, lo había visto realizando una especie de ritual de plegaria ante una fila de velas. Marx claramente creía en lo sobrenatural. [11]

A lo largo de la historia humana, grandes sabios enseñaron a los seres conscientes el camino hacia la iluminación y sentaron los cimientos de las civilizaciones del mundo. Jesucristo estableció el fundamento de la civilización cristiana y la sabiduría de Lao Tse es la base del Taoísmo, un pilar central de la filosofía china. En la antigua India, las enseñanzas de Sakya Muni condujeron al Budismo. Los orígenes de su sabiduría son un prodigio, ellos obtuvieron sus entendimientos a través de la iluminación en la cultivación espiritual, no de estudios comunes.

Las teorías de Marx hacían referencia a las obras de intelectuales anteriores, pero en definitiva se originaban del espectro perverso. En el poema “Sobre Hegel”, escribió:

Desde que encontré lo más alto de las cosas y también las profundidades de ellas,
Grosero soy como un Dios, oculto en la oscuridad como un Dios. [12]

Siguiendo los planes del espectro perverso, Marx entró al mundo humano y estableció la secta del comunismo para corromper la moral humana, con la intención de que la humanidad se vuelque contra lo divino y se condene a un eterno tormento en el Infierno.

 

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1. Karl Marx, “Invocation of One in Despair,” in Early Works of Karl Marx: Book of Verse, Marxists Internet Archive, accessed August 28, 2019, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1837-pre/verse/verse11.htm.
2. Karl Marx, “Letter From Marx to His Father in Trier,” in The First Writings of Karl Marx, Marxists Internet Archive, accessed August 28, 2019, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1837-pre/letters/37_11_10.htm.
3. Karl Marx, “The Pale Maiden,” in Early Works of Karl Marx: Book of Verse, Marxists Internet Archive, accessed August 28, 2019, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1837-pre/verse/verse24.htm. 
4. Heinrich Marx, as quoted in Richard Wurmbrand, Marx & Satan (Westchester, Ill.: Crossway Books, 1986), 21.
5. Eleanor Marx-Aveling, “Biographical Notes on Marx’s Literary Interests,” in Marx and Engels On Literature and Art, Marxists Internet Archive, accessed April 18, 2020, https://marxists.catbull.com/archive/marx/bio/marx/eleanor-literature.htm.
6. Karl Marx, “The Fiddler,” in Early Works of Karl Marx: Book of Verse, Marxists Internet Archive, accessed August 28, 2019, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1837-pre/verse/verse4.htm.
7. Robert Payne, Marx (New York: Simon and Schuster, 1968).
8. Eric Voegelin, From Enlightenment to Revolution, ed. John H. Hallowell (Durham, NC: Duke University Press, 1975), 298–299.
9. Karl Marx, “Human Pride,” in Early Works of Karl Marx: Book of Verse, Marxists Internet Archive, accessed August 28, 2019, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1837-pre/verse/verse20.htm. 
10. Marx, as quoted in Wurmbrand, Marx & Satan, 2.
11. Wurmbrand, Marx & Satan, 28.
12. Karl Marx, “On Hegel,” in Early Works of Karl Marx: Book of Verse, Marxists Internet Archive, accessed August 28, 2019, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1837-pre/verse/verse15.htm.

 

 

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