Internacional

DESFINANCIAR LA POLICÍA: IMPACTO Y PROPÓSITO

Por: Julio M. Shiling

La idea de decapitar a los departamentos policíacos va acompañada de la eliminación de las cárceles y la descriminalización de muchas actividades delictivas.

Tras la muerte de George Floyd, han brotado clamores pidiendo la desfinanciación de la policía. Esto representa, a simple vista, un concepto novedoso en reacción a la percepción de que policías blancos usan fuerza excesiva en forma discriminatoria contra negros, armados o desarmados. Esa lectura, sin embargo, sería mucho más que un simplismo trágico.

Eso representaría un entendimiento equivocado de los propósitos detrás de los proyectos para desfinanciar la policía. La aplicación del “remedio” recomendado por sus proponentes, establecería los cimientos para el derrocamiento del sistema existente en los EE. UU.

La propuesta para desarticular los cuerpos públicos cuyo servicio es reforzar la ley, no es nueva. Lo que sustenta la racionalización de este movimiento para defenestrar las fuerzas públicas en los EE. UU. es la “Teoría Crítica de Raza”. Este vástago del marxismo y, específicamente, prole de la Teoría Crítica de los comunistas alemanes de la Escuela de Frankfurt, concluye dogmáticamente que todas las relaciones de poder, las instituciones existentes y la cultura predominante son racistas y están avaladas por un sistema social opresor, controlado por supremacistas blancos. La receta: un total desmantelamiento sistémico y la imposición de un modelo que buscaría reinventar una “democracia” sobre un germen socialista.

William Edward Burghardt Du Bois, un sociólogo, autor y socialista negro estadounidense, en su ensayo “La reconstrucción negra en EE. UU.” (1935) planteó, desde una óptica crítica marxista, una revisión histórica argumentando que la Guerra Civil fue llevada a cabo por cuestiones económicas-laborales, que la reconstrucción fue hecha sobre un sistema racista inherentemente y que todas sus instituciones, incluyendo las fuerzas públicas de seguridad (policía) eran opresoras y reforzaban un orden legal represor.

Du Bois argumentaba a favor de una “reconstrucción democrática” para los negros siguiendo los dictámenes del socialismo. El galardonado con el “Premio Lenin de la Paz” (Du Bois), nunca dejó de nutrir la idea de que negros estadounidenses nunca encontrarían la justicia dentro del modelo operando en los EE. UU. desde 1776.

No se puede apreciar a plenitud la naturaleza subversiva de la propuesta de desfinanciar la policía, sin examinar algunas de las postulaciones concretas que sus proponentes pretenden imponer. En plena consonancia con la idea delirante de Marx y Engels de arribar al nirvana, una vez domada la alienación (el fin abstracto del marxismo), y tener un mundo donde todo es proveído, nadie tiene tareas fijas de empleo, no hay jerarquías y todo funciona bien y en abundancia, los proponentes de la desfinanciación de la policía en 2020 proponen nada menos disparatado.

Los grupos el Proyecto NIA (“Project NIA”) y la Sociedad de Justicia Igualitaria (“Equal Justice Society”) (estas son sólo dos de los grupos emblemáticos de esta corriente), aspiran a instituir una gama amplia de cambios sistémicos que no son nada menos que revolucionarios y de las revoluciones malas. La idea de decapitar a los departamentos policiacos, según los objetivos integrales de esta corriente, va acompañada con la eliminación de las cárceles y la descriminalización de muchas actividades criminales.

Para posibilitar estas ambiciosas metas, utilizarían los recursos empleados ahora en la policía, las cárceles y las cortes, en adición a fuentes de ingresos alternas, por ejemplo, fondos de indemnización, impuestos especiales, entre otros ¿Y qué harían con ese dinero?

Se fundamentaría una programación extensísima de colectivizar la economía y de asistencia social de todo tipo. Entre los ejemplos están: establecer cooperativas de trabajadores, colectivizar los medios de producción (una parte o total), una repartición holgada de alimentos, mecanismos de recreo para niños y adultos, cuidado universal de niños, sistemas de educación y salubridad socializados, transporte público “robusto” y “ecológico”, servicios sociales para todos los agravios, entre otras cuestiones.

Todo esto, por supuesto, sin policías, tribunales o un sistema legal compuestos más por trabajadores sociales, organizadores de comunidades y psicólogos. Naturalmente, esta premisa reposa sobre una visión de la naturaleza humana en consonancia con la que tenía Marx. Esto es consecuente con el marxismo, la sustentación de este proyecto.

Angela Davis, ex miembro del grupo terrorista y marxista, las Panteras Negras, desde 1960 venía pregonando a favor de la eliminación de la policía y todo lo que eso incluye (abolir las cárceles y el sistema judicial actual). Davis, entre otros, recogía la misma postura del socialista Du Bois que definía a la policía como agentes de supremacistas blancos y los reforzadores de un sistema opresor. Podemos concluir sin el error de la equivocación, que el marxismo es la cosmovisión que sujeta y explica este fenómeno subversivo, particularmente su enfoque cultural (Teoría Crítica). Davis, hay que recordar, fue una discípula de Herbert Marcuse, un miembro de la mencionada Escuela de Frankfurt.

No se puede apreciar a plenitud la naturaleza subversiva de la propuesta de desfinanciar la policía, sin examinar algunas de las postulaciones concretas que sus proponentes pretenden imponer. (Flickr)

Una encuesta reciente de Gallup realizada entre el 23 de junio y el 6 de julio, nos revela que un 81% de los negros en los EE. UU. quieren que la policía continúe en sus comunidades al mismo nivel o, incluso, con mayor participación. Otras encuestas rinden resultados similares. Esto evidencia una desconexión olímpica entre la gran mayoría de la sociedad negra en los EE. UU. y los grupos comunistas negros que abogan por semejante política.

Hay que recordar que existe una rica tradición de intelectuales negros, como Frederick Douglas y Booker T. Washington (para sólo nombrar dos), que abrazaban el modelo democrático y capitalista estadounidense y presentaban un contrasta abismal, moral y filosóficamente, con socialistas como Du Bois. La mayoría de los negros estadounidenses comparten el linaje ideológico de Douglas y B. T. Washington.

En adición a ser los negros partícipes activos del sistema operante en los EE. UU., está el hecho de que la mayor cantidad de víctimas de crímenes cometidos por negros son otros negros. Sería demencial pensar que los que más necesitarían protección policíaca querrían eliminar ese muro de contención entre ellos que cumplen con la ley y viven tranquilos y los delincuentes que los azotan. St. Louis (Missouri), Detroit (Michigan), Baltimore (Maryland), Memphis (Tennessee), Kansas City (Missouri) son ciudades consideradas en 2017, según USA Today, como las más peligrosas. Todas estas ciudades tienen una proporción alta de la población de ciudadanos negros. A nadie le debe sorprender que los afrodescendientes quieren más protección de la policía y no menos.

La campaña para desfinanciar no tiene nada que ver con aliviar percibidas (e inexistentes) injusticias. La muerte lamentable de Floyd no está vinculada a racismo sistémico. Más bien se debe a un error humano grande, pero error al fin, cometido por un policía que casualmente era blanco, contra un individuo en una situación de traficar con moneda falsa, que casualmente era negro.

Lo del desfinanciamiento de la policía es la punta de lanza en el intento de destartalar la democracia estadounidense. No se puede permitir que esta ofensiva marxista logre su propósito.

1 comentario

  1. La solución pasaría porque las supuestas víctimas se unieran en un movimiento contrario: #WeWantPolice, que fuera la reacción contra blm, los cuales deberían manifestar frente a cnn o cbs, diariamente. No podrán esas cadenas mentirosas que no existe el movimiento contrario si es frente a su puerta.

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