
Redacción de La Abeja – Carlos Bruce ha decidido patear el tablero antes que aceptar que las urnas no están de su lado. En las últimas horas, a través de la prensa amiga, el candidato de Somos Perú nos ha regalado un espectáculo insólito: un chantaje público a los organismos electorales. Bruce advierte con dramatismo que la validez de la elección en Lima está “en riesgo” si la lista de Renovación Popular resulta ganadora. Exige, con dedo acusador y voz temblorosa, que el Jurado Nacional de Elecciones se pronuncie de inmediato para inhabilitar la eventual asunción de Rafael López Aliaga como alcalde, asumiendo una postura de víctima lacrimosa.
El argumento jurídico de Bruce y sus asesores no solo desnuda su desesperación, sino también una preocupante amnesia histórica. Convendría recordarles lo ocurrido en el año 2010. Cuando la candidatura de Alex Kouri fue excluida del proceso para la alcaldía de Lima, la número uno de su lista, la actriz Yvonne Frayssinet, renunció en señal de solidaridad a su candidato a alcalde. Quien asumió el liderazgo de esa campaña como primer regidor hábil fue Fernán Altuve, el número dos que corría al primer lugar. ¿Alguien impidió que Altuve hiciera campaña exponiendo que, en caso de ganar su lista, asumiría la alcaldía? Nadie. Las autoridades electorales y la ciudadanía entendieron perfectamente la regla del juego y la sucesión legal aplicable. Altuve recorrió Lima explicando su propuesta y nadie pretendió invalidar la voluntad popular invocando tecnicismos leguleyos.
Hoy presenciamos una analogía impecable. En la lista de Renovación Popular, tras la renuncia por motivos personales del candidato a alcalde, el liderazgo recae en el regidor número uno, Rafael López Aliaga. Los vecinos de Lima no son ciegos ni ingenuos: reconocen el trabajo, la gestión y el liderazgo de López Aliaga, y respaldan la propuesta de Renovación Popular sabiendo exactamente a quién están eligiendo para conducir los destinos de la capital.
Sin embargo, ante la inminencia de las urnas, Carlos Bruce prefiere apelar al lamento y al manotazo de ahogado. Sus lloriqueos mediáticos y su pretensión de invalidar o manchar el proceso electoral no son más que el reflejo de quien se sabe derrotado de antemano y busca enturbiar la fiesta democrática. Desconocer la voluntad de los limeños porque los números no le son favorables no es defender la legalidad; es la pataleta de quien no sabe perder con hidalguía.
Cabe señalar que a nivel institucional, el Jurado Electoral Especial (JEE) de Lima Centro ya ha declarado improcedente una solicitud de exclusión contra López Aliaga el 23 de agosto de 2026 (presentada por un tercero), dejando firme la continuidad de la lista de Renovación Popular encabezada por su primer regidor hábil bajo los principios de legalidad y preclusión electoral.
Lima necesita propuestas y temple, no rabietas de último minuto. Si el señor Bruce quiere salvar lo que le queda de trayectoria, haría bien en abandonar el papel de víctima, dejar de sembrar dudas infundadas sobre los comicios y prepararse para aceptar con dignidad y mostrando hombría el veredicto de la ciudadanía.





