
En las elecciones celebradas este domingo en el estado de Sajonia-Anhalt, Alianza para Alemania (AfD), el partido más radical del espectro soberanista en toda Europa, ha obtenido la victoria con un apabullante 44% de los votos y 38 diputados. Ello significa que ha aumentado en más de un 100% los resultados que había alcanzado en las anteriores elecciones celebradas hace cinco años.
Es la primera vez que las fuerzas de la derecha patriota alcanzan la victoria en un Land alemán, y ello pese a los intentos de ilegalizar el partido y a la brutal campaña en la que se le han atribuido los sempiternos epítetos de nazi, fascista, racista, etcétera, los cuales les han entrado a los electores por un oído y salido por el otro.
Es la victoria de la insurgencia contra el Sistema, es la primera victoria, precursora de las que seguirán hasta que la AfD acabe llegando a Berlín.
Y es la derrota del Régimen surgido en 1945. La de ese régimen apátrida, inmigracionista, globalista y hasta saboteador de los intereses energéticos del país. Un régimen cuyos capitostes y gerifaltes están en estos mismos momentos temblando de miedo ante la incertidumbre que se les viene encima.

¿Qué hacer? Como a la AfD le faltan tres escaños para alcanzar la mayoría absoluta, es perfectamente posible que traten de constituir una sehr große Koalition que reúna a todos los partidos del régimen, a todos los bienpensantes que van desde los comunistas de Die Linke hasta los verdes del capitalismo ecologeta, pasando por la CDU y un descalabrado Partido Socialista que, a este ritmo, acabará convertido en un partido extraparlamentario. Lo que les pide el cuerpo —pero hay que tener los redaños y la desfachatez necesaria para hacerlo— es birlarle al pueblo de Sajonia-Anhalt su inequívoco mandato electoral, constituyendo un cordón de sanitario que, al impedir que gobiernen quienes se han alzado con el triunfo, intente contener la expansión de la peste.
¿Se atreverán a tanto? Y si lo hacen, ¿qué consecuencias tendrá? ¿No acrecenterá la rabia de la gente contra una tan abyecta casta política? ¿No acabará saliéndoles el tiro por la culata? Lejos de frenar la implantación de la AfD en toda Alemania, ¿no la acelerá aún más?
He ahí los dilemas y las angustias que impiden esta noche que los gerifaltes del régimen consigan conciliar el sueño.



