EL CUENTO QUE INCOMODÓ: LEER CON SENTIDO, NO CON MIEDO
Una experiencia en el aula con “Barba Azul” y lo que reveló sobre nuestra relación con los clásicos

Por: Iván Castillo Plácido*
En ocasiones, el deseo de que “al alumno le guste leer” lleva a elegir libros de escasa profundidad, relegando la literatura clásica y universal, rica en simbolismo y formación. Lamentablemente, este desplazamiento se produce justo cuando más necesitamos ofrecer a los niños referentes claros del bien, del mal y del carácter humano. Catherine L’Ecuyer lo expresa con claridad en Conversaciones con mi maestra:
“Estas obras nos ayudan a comprender la naturaleza humana en sus innumerables matices. Representan aspectos positivos o negativos del carácter humano, suscitan un ejercicio de introspección y de transformación en el lector”.
Con esta convicción, quiero compartir una experiencia que viví hace algunos años, cuando era Coordinador de Primaria en el colegio Los Álamos, durante la cuarentena. En el plan lector de segundo grado figuraba el cuento Barba Azul, del autor francés Charles Perrault. El protagonista es un hombre rico que ha estado casado varias veces, pero cuyas esposas desaparecen misteriosamente. Al casarse con una joven, le entrega todas las llaves del castillo, excepto una. Ella, desobedeciendo, entra a la habitación prohibida y descubre los cadáveres de las anteriores esposas, colgados y ensangrentados.
En el mes en que el profesor de Comunicación trabajaba esta obra con los alumnos, me llamó con cierta preocupación: una madre de familia se había quejado, pues consideraba que no era adecuado que los niños leyeran ese tipo de texto, por promover, según ella, la violencia, además de ser crudo y sangriento. Incluso –me indicó el profesor– esta madre ya estaba conversando con otro grupo de mamás para presentar una queja formal al colegio.
Tengo que admitir que no me sorprendió dicha reacción. Los que somos profesores sabemos que situaciones como esta forman parte del camino. Y, como bien decía mi amigo Juanjo Javaloyes, en educación no solo debemos formar a los alumnos, sino también a los padres de familia cuando sea necesario.
Comparto esta experiencia porque, desde mi visión sobre la educación y la literatura clásica, incluir cuentos como Barba Azul, de Charles Perrault, en el plan lector tiene un fundamento sólido desde la pedagogía literaria, la formación del carácter y la introducción guiada al mundo simbólico. A continuación, comparto tres argumentos que respaldan esta postura:
- La literatura clásica no es entretenimiento, es formación.
Cuentos como los de Hans Christian Andersen, Charles Perrault o los hermanos Grimm no fueron escritos únicamente para entretener, sino para formar. Están llenos de mensajes simbólicos, dilemas morales y enseñanzas profundas. En este caso concreto, Barba Azul no es simplemente un asesino, sino un arquetipo del mal que actúa como advertencia. - Fomento del pensamiento crítico y del discernimiento.
La sobreprotección a los hijos no es la solución. Es preferible enseñarles a leer críticamente, a distinguir el bien del mal, a valorar la prudencia, reconocer los riesgos de la desobediencia y el coraje ante situaciones difíciles. La joven esposa del cuento desobedece, pero también enfrenta las consecuencias con valentía y se salva. - Tradición cultural y valor literario.
Barba Azul es parte del legado literario clásico. Su lectura introduce a los niños en un lenguaje más formal y enriquece su vocabulario. Eliminar estos textos empobrece su formación cultural. Los niños entienden el mundo a través de arquetipos: el lobo feroz, la madrastra malvada, el ogro… Barba Azul forma parte de ese universo simbólico.
A quienes piensan que estos textos fomentan la violencia, les diría que la violencia que verdaderamente daña a los niños es la que encuentran en videojuegos, series o redes sociales, donde aparece sin sentido ni guía adulta. En cambio, los cuentos tradicionales son relatos simbólicos con lecciones de vida, y deben ser leídos con el acompañamiento del profesor o padre de familia. Como bien lo expresó Gregorio Luri en una entrevista publicada en Magisnet el año 2022:
“La literatura infantil tradicional se ha vuelto sospechosa de incorrección política… A los niños no se los engaña fácilmente… Si les negamos también la aventura simbólica, les estamos robando la infancia.”
Como director, estoy convencido de que debemos sostener con firmeza un plan lector que incluya obras clásicas. No se trata solo de leer por leer, sino de educar a través de la lectura. Este tipo de cuentos, si son bien trabajados y contextualizados, ayudan a formar criterio, sensibilidad, carácter y cultura. No les tengamos miedo: más bien, aprendamos a acompañar a los niños en la lectura con sentido.
*Mg. En Educación






¿Barba azul en segundo grado de primaria? Pues es bastante extremo.