Internacional

EL HORNO HOLOCÁUSTICO EN RAFAH

Por: María Ximena Rondón

El incendiario ataque de Israel perpetrado este fin de semana en Rafah, ciudad ubicada al sur de Gaza y cercana a la frontera con Egipto, tiene varias aristas de análisis, las cuales se deben comprender para saber los móviles tanto de los israelitas como de Hamás, pues si se trata de señalar culpables, ambos encabezan la lista.

Una de las tácticas terroristas que son empleadas con éxito es la de esconderse entre los civiles para ocultarse, pero también para provocar daños colaterales y la pérdida de vidas inocentes. Esta estrategia no es desconocida, pues la empleaban y la emplean grupos terroristas como Sendero Luminoso (Perú) y Hamás.

Tras perpetrar bombardeos, Israel suele presentar la excusa de que en esos sitios estaban presentes elementos terroristas. Consideramos que esta es una posibilidad 50/50, pues los civiles solo son los peones para conseguir el poder, algo que los defensores de los derechos humanos no terminan de comprender o simplemente pasan por alto. Reiteramos: a un terrorista no le importa sacrificar a las personas con tal de conseguir sus objetivos. Incluso, pueden utilizar esas muertes como beneficio para su causa, después de todo, los mártires sirven para mover la opinión y las emociones públicas.

Tras el breve prefacio sobre lo poco que toman en cuenta los terroristas a los civiles, también debemos abarcar el tema de Israel, país que tiene una posición mediática favorable y que interpreta el papel de víctima, especialmente jugando la carta de los 253 rehenes (entre los cuales hay jóvenes soldados que no estaban en actividad cuando fueron raptados) que Hamás tiene en su poder.

Definitivamente, es una pena ser el rehén de un grupo terrorista y llegar hasta aparecer en los videos como el caso de Naama Levi, quien trabajaba por la paz entre Israel y Palestina, y que apareció con los talones cortados y siendo maltratada por Hamás. Estos rehenes son humanos y es un crimen tenerlos en condiciones deplorables. Esperemos que puedan volver a casa.

Sin embargo, ellos también tienen un propósito en esta guerra, pues son el motivo perfecto para la “legítima defensa” de Israel contra Palestina/Hamás. Bajo ese motivo, no tienen escrúpulos para lanzar misiles y bombardear la Franja de Gaza y, recientemente, Rafah.

En el sur de Gaza, se encuentran más de un millón y medio de refugiados palestinos, entre los cuales se han colado los terroristas a posta. Este desplazamiento se produjo por el temor a morir, el peligro y las evacuaciones forzadas realizadas por el ejército israelí.

Las víctimas de estos bombardeos han sido los refugiados en las zonas del barrio de Tal al Sultan, Deir al Balah y Nuseirat. El motivo de estos ataques ha sido una respuesta a los ocho cohetes que Hamás había lanzado hacia Tel Aviv (Israel), la cual está protegida por la Cúpula de Fuego, un sistema militar de defensa israelí. Y sin duda, ha sido una respuesta muy cruel.

Las imágenes de las tiendas de campaña, de objetos y personas calcinadas representan un infierno sobre la tierra, el cual nadie merece vivir. Las siguientes palabras resultarán duras para muchos, pero el hecho de que Israel queme vivos a seres humanos es repudiable. Parece que no aprendieron nada del sufrimiento de sus antepasados en los hornos de los campos de concentración.

¿Quemar a la gente y destruir sus angustiados refugios realmente les dará una victoria? ¿Qué es una victoria sobre los cadáveres de miles de personas? Sí, Israel tiene de su lado la compasión mundial por el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial, pero eso no les da ningún derecho de hacer lo mismo con otro pueblo.

Y Hamás tampoco tiene derecho de usar a los civiles como escudo. Ambas partes son crueles y estos crímenes deben ser denunciados. Ya no se trata de apoyar a un bando como si se tratara de un partido de fútbol. Esta es una guerra cruel que está sacando un lado monstruoso que la humanidad debería reprimir.

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