
Por: Luciano Revoredo
Diversos sectores, desde el Ejecutivo, el congreso, gremios y autoridades pidieron una drástica sanción para el periodista Dave Jimmy Hernández del diario El Trome, que tuiteó un desafortunado comentario: “Un héroe nacional que se acerque al chotano de mierda y le meta un balazo, a lo J.F. Kennedy”. Era obvio que se refería a Pedro Castillo. Todos lo entendieron así y el comentario mereció la más grande desaprobación.
El tuit de Hernández fue tomado como una incitación a la violencia y hasta como una velada amenaza de muerte contra Castillo. El Ministerio Público le abrió investigación por el delito de apología y discriminación, fue despedido del diario Trome y se inició en su contra un proceso disciplinario en el Colegio de Periodistas del Perú.
La congresista de Perú Libre, Katy Ugarte se dirigió al Ministerio Público con un documento en que señalaba que “(…) esta situación podría poner en peligro la vida del presidente de la República, solicito que el Ministerio Público actúe de oficio para evaluar abrir investigación en este execrable caso, toda vez que constituiría instigación al delito o apología del delito tipificados en el Código Penal.”
Por su parte el entonces ministro de Defensa, Juan Carrasco Millones dijo que el periodista podría enfrentar una pena de hasta 35 años de cárcel por el presunto delito de instigación al magnicidio.
La oportunidad fue propicia para todo un despliegue de victimización y corrección política. Prácticamente todos los ministros se pronunciaron.
Como el derecho a la vida es el mismo para todos, es de esperarse que ante flagrantes amenazas contra la vida de cualquier peruano merezcan la misma reacción. Lo decimos en el sentido que la periodista Claudia Toro denunció, mediante sus redes sociales, que un sujeto la está amenazando de muerte.
Esta práctica intolerante se hace cada día más común desde que Castillo asumió la presidencia. Ya son varios los casos de amenazas de muerte a los opositores del régimen neosenderista de Perú libre.
La periodista reveló que un sujeto que se identifica como Eliseo Huincho Osorio, le envió un mensaje en el Facebook Messenger donde le dice: «Yo te metería una bala por desinformar a los peruanos, por sembrar odio, por difamadora; y me iría muy feliz a la cana por haber limpiado una lacra de la sociedad».
Esta si es una amenaza directa. No es una incitación como podría haber sido el caso contra Castillo. Se espera que el Ministerio Público actúe de inmediato y abra investigación a Eliseo Huincho. Que los gremios periodísticos se pronuncien, que los congresistas y ministros asuman una posición de defensa de la vida. ¿O es que la vida de Claudia Toro vale menos?






Mejor es la referencia que ya asoma, y que con la típica ironía peruana se impondrá, el primer corruptario, ya tiene nombre Asnillo.