
Por: Luciano Revoredo
Está circulando en las redes un viejo video de Beatriz Mejía que ha decidido volver a la escena pública no con ideas ni propuestas, sino con un video del año 2021 cargado de acusaciones graves contra Rafael López Aliaga, sin pruebas, sin sentencias y sin respaldo judicial alguno, por cierto que los odiadores y enemigos de López Aliaga lo vienen difundiendo como si fuera verdad comprobada. Esta campaña ha servido para lanzar al ruedo a la ahora candidata del partido de Álvaro Paz de la Barra, el mismo protagonista de diversos escándalos de violencia familiar que la señora Mejía ahora pasa por agua tibia, ya no recuerda su cacareada posición profamilia, sin duda el poder es más seductor que los valores.
Pero lo que presentan ahora cinco años después como denuncia no es más que una imputación personal y temeraria difundida con tono moralista y cero rigor. Eso, en cualquier democracia seria, se llama difamación.
Conviene decirlo sin rodeos: Mejía no habla desde la imparcialidad. Como se recuerda en las elecciones del año 2021 fue parte del entorno político de López Aliaga y su salida no fue elegante ni ideológica. Fue una ruptura conflictiva. En el ambiente político es ampliamente conocido que uno de los motivos del quiebre fue, según en su momento lo denunció el propio Rafael López Aliaga, la exigencia de un beneficio económico dentro de la campaña, específicamente la solicitud de un sueldo para su hijo, pretensión que fue rechazada. A partir de ese momento, la cercanía se transformó en hostilidad.
Desde entonces, su discurso es predecible: ataque personal, acusación grandilocuente y cero pruebas. No hay documentos, no hay fallos judiciales, no hay procesos. Solo un video diseñado hace cinco años, cargado de odio y revanchismo, para generar escándalo y dañar reputaciones. Ahora de pronto en versiones actualizadas del video y en entrevista resucitadoras de la difamación a empezado la señora Mejía a hablar de un banco inglés y de lo que ella intuye. Como si la “intuición” diera patente de corso para difamar.
Rafael López Aliaga no tiene condenas ni procesos judiciales por los hechos que Mejía le atribuye. Eso es un dato, no una opinión. Su trayectoria ha sido investigada durante años por adversarios políticos, periodistas y autoridades. Nadie ha probado aquello que ahora se pretende instalar a golpe de vídeos sensacionalistas.
Lo más lamentable es cuando en momentos cruciales del espacio que cierta prensa da a la señora Mejía para utizarla y manipularla contra López Aliaga, esta cae en la trampa y lo acusa de tener problemas de salud mental. Esto sería lo que la ciencia psiquiátrica llama proyección. En psiquiatría, la proyección es un mecanismo de defensa que consiste en atribuir a otros sus propios problemas, una forma de autoengaño que permite al individuo no hacerse cargo de aspectos propios, viéndolos reflejados en los demás.
Lo que sí queda claro es el patrón: cuando se pierde espacio político, cuando se cierran las puertas del poder o de la influencia, aparece la furia moral, mas aun si estamos ate una personalidad de rasgos que revelan fanatismo, entonces la denuncia reemplaza al argumento, y la revancha se disfraza de ética. No es una cruzada anticorrupción; es un ajuste de cuentas.
El problema no es solo Mejía. El problema es normalizar que conflictos personales, frustraciones políticas o ambiciones truncas se transformen en campañas de difamación. Ese método no fortalece la democracia; la degrada.
El Perú necesita discutir seguridad, corrupción, orden y futuro. No perder tiempo en vendettas personales convertidas en contenido viral. Si la señora Mejía tiene pruebas, debe ir a la Fiscalía. Si no las tiene debe dejar de mentir. Todo lo demás es ruido, rencor y baja política.






Muy acertado analisis sobte la sociopata Mejia quien ya solia entretenernos con sus sesudas paparruchadas n sendas columnas publicadas en el sufrido diario Expreso…fueraaa m….!
Pues, ya mismo, los abogados de López Aliaga, deberían iniciar la querella, el problema, es el de siempre, miente, miente que algo queda. Y como lo ha dicho el candidato, los medios poco y nada han cubierto a López Aliaga, le temen. Cuanto antes debe empezar a funcionar el tren de Porky, ese va a ser el trencito de batalla.