
Por; Jeffrey M. Kihien-Palza
El hombre a lo largo de la historia a imaginado y perseguido desarrollar su poder físico y mental, convertirse en un ser de fortaleza superior a todas las especias vivientes en el universo, ser como un Dios, como se lo ofrecieron a Eva primero, luego a Adán, con consecuencias catastróficas para la primera pareja de humanos en la tierra. Individuos con características zoomórficas, de fortaleza inusual y poderes más allá de lo humano aparecen constantemente en las mitologías, incluyendo la invocación a seres satánicos y mágicos para desarrollar algún tipo de ventaja frente al otro por medio de poderes sobrenaturales.
Luego de la expulsión del paraíso, y, la condena a ganar el pan con el sudor de la frente, el hombre se volcó al desarrollo de herramientas para hacer su trabajo más fácil y productivo. De piedras y palos estas primeras herramientas fueron, luego de metales mucho mejores, acompañados del descubrimiento de algunas de las fórmulas matemáticas que nos rodean; acelerando el proceso de desarrollo de máquinas de energía humana, animal, hidráulica, vapor, eólica, siendo el gran paso el motor a combustión con la utilización del petróleo, inagotable, en constante formación en las entrañas de la tierra. El hombre empezó a vislumbrar seres con partes metálicas de fuerza descomunal, pero ese avance es todavía muy lento, y al parecer imposible, por motivos del alma. A un camello no se le puede poner un alma humana, pues el molde es diferente, similarmente, el alma que ocupa el cuerpo no va a aceptar partes metálicas extrañas, las rechaza. Este es un factor que científicos cientifistas rehúsan aceptar. Igualmente, no se puede forzar un alma femenina a vivir en un cuerpo masculino, es un imposible, pues el cuadrado no puede ser circulo, así lo testifiquen un billón de personas.
El hombre desde miles de años atrás conoce la genética, a domesticado plantas y animales, modificando su apariencia, pero no su ser. La vaca continúo siendo vaca, más grande o más pequeña, de acuerdo al resultado buscado, similar con las plantas que se modifican genéticamente para aumentar su producción. El hombre está en búsqueda constante de transformar su entorno y, asimismo. Intenta en estos tiempos modificar códigos genéticos para detener el envejecimiento, es la quimera de todos los tiempos, juventud eterna, el divino tesoro. Dorian Grey vendió su alma al diablo a cambio de iuventus aeterna, con un final trágico, con el demonio no se juega.
En estos tiempos se desarrollan grandes industrias para detener el envejecimiento, que es un imposible, porque está asociado al tiempo, entonces habría que detener el tiempo para lograr el efecto deseado. Lo que se ha logrado es mejorar la cosmética, que también es milenaria en la historia de la humanidad. Este afán de fortaleza sobrehumana y juventud eterna es compilado por el transhumanismo, que es hasta el momento un concepto sano, en comparación con el hombre máquina que está en construcción frente a nosotros y, que representa la amenaza real contra la civilización.
El hombre maquina ya está entre nosotros, y por millones, se están formando en este momento en las escuelas, obligados a serlos. El ser humano que utiliza la inteligencia artificial -IA- para evitar el esfuerzo de pensar por si mismo, es un hombre maquina y al mismo tiempo, un hombre tonto. Escucho, ya sin asombro, a personas declarar que la inteligencia artificial le escribió un documento en un minuto, lo que le tardaba componer una hora. Pobre, pues atrofia su cerebro que esta siempre en busca de lo mas fácil. Pero mas peligroso, es el uso de IA entre los estudiantes, si antes del IA ya no escribían a mano, que es un ejercicio que desarrolla la mente, pero al menos leían, ahora no leen y tampoco escriben. La IA les hace el trabajo, y, asistir a una escuela para ser entrenado ya no tiene sentido, no es necesario para el hombre maquina desarrollar el intelecto, si le puede preguntar a la IA y le dará una respuesta no original.
La generación que entra al colegio primaria, es la que mas sufrirá, si es que no se toman las correcciones inmediatas, eliminando y prohibiendo el uso de internet en las escuelas, este cambio que elimina la falacia que la tecnología mejora la educación, tiene que hacerse inmediatamente, para evitar que esa generación se convierta en la primera cien por ciento hombre-maquina, porque será la más tonta, floja de mente, quizás con graves problemas para utilizar el lenguaje verbal. No podrán describir una escena. Definitivamente, será la última agresión contra la inteligencia, que ya esta en retroceso en los últimos doscientos años.
Dentro de quince años, cuando la mayoría de humanos se hayan convertido en hombre-maquina, la capacidad de pensar y razonar se habrá perdido. Y los pocos que se rehusaron a convertirse en hombre-maquina, que rechazaron el IA serán perseguidos y encarcelados por el sistema digital. Hay que dar la alerta inmediatamente, el hombre-maquina es un peligro existencial para la especie humana.





