
Por: Iván Oré
A mediados del siglo XIX Londres sufrió una epidemia de cólera. Los grandes dizque sabios de la época creían que esto era provocado por algo llamado “miasma”, un “Efluvio maligno que, según se creía, desprendían cuerpos enfermos, materias corruptas o aguas estancadas”, el pueblo, creyendo en sus grandes doctos adquiría toda suerte de talismanes, dijes, gestos, colores, metales y otros artilugios para conseguir la inmunidad frente a estas emanaciones diabólicas.
Esto perduro hasta que en plena epidemia apareció un médico con espíritu científico, el Doctor John Snow, quien trazo el primer mapa cartográfico endémico conocido en la historia de la humanidad, probando que no existía nada maligno, desmantelando los cimientos de la extravagante teoría miasmática y sustituyéndola por la disciplina científica que actualmente conocemos como la “epidemiología”. Pudo ver en su mapa que los focos de infección eran los pozos de agua donde había infección de heces fecales. Felizmente las autoridades le escucharon cerraron los pozos, y la epidemia disminuyo hasta desaparecer.
Desde el golpe de Estado de 2019, en el Perú estamos de mal en peor gracias a la ridícula y sub-normal cúpula oenégero-caviar que sostiene la incompetente dictadura presidida por el inquilino precario de Palacio. Frente al COVID19 Vizcarra designó a un equipo de superhéroes que van a luchar contra el capitalismo y el patriarcado opresor, todos de izquierda caviar, lo llamó marvelisticamente el Comando COVID-19. La cúpula oenegero-caviar que rodea al trono plastificado del más precario vizcarrismo, es una simple cúpula de oscurantistas del más ridículo estilo decimonónico.
Vizcarra; que según su nada ignorante, nada cobarde, nada pusilánime y nada manipulable séquito de a pie, encarna todas las virtudes más sublimes de la peruanidad y suma en sí toda la inteligencia del sabio pueblo que lo encumbra; decidió nombrar como su paladín justiciero a Farid Matuk, este sobresaliente meta humano decidió utilizar sus superpoderes neuronales para enfrentarse a su mortal enemigo al que denomina el “patriarcado”, un supuesto espíritu que bajo la forma cientifista de “constructo cultural” causa todos los males del mundo, las guerras, la violencia, la discriminación, la segregación étnica, las desigualdades y quizá, las epidemias.
Su primera medida fue construir la “super-arma” usando usando emanaciones de su diosa la “igualdad”. Asi Matuk creo el “pico y placa de la igualdad” con el objeto de debilitar a su perpetuo enemigo, el patriarcado, liberando paulatinamente a las mujeres de sus cárceles machistas que en la común denominación de los prestos a ser emancipados por su Dios llamado “igualdad” reciben el nombre de “hogares” y “familias”.
Concibió en su brillante plan caviar que liberando a las mujeres iba a debilitar al patriarcado, y por ende acabar con el COVID19, manifestación mortal de dicha malignidad. En seguida Vizcarra, el incuestionable, el incriticable, el incontestable, el indiscutible, decidió aplicar el oscurantista plan de su más preciado paladín, de lo mejor de su pléyade de entre la brillante caviarada. Se ordenó que hombres salgan los lunes, miércoles y viernes; las mujeres, los martes, jueves y sábados; mientras los domingos nadie puede salir.
Al final la infección se propagó aún más, no se detuvo, de seguro eran esos burgueses machistas contrarrestando a la super-arma. No era así. Mientras el Comando de Operaciones COVID19 se enfrentaba a su imaginario enemigo, más gente moría, y mientras más personas morían, el pueblo con la valentía que lo caracteriza decía: “lo está haciendo muy bien” “lo hace lo mejor que puede”, “de seguro hasta dejar de tener hambre por su gran responsabilidad ¡pobrecito!”, “déjenlo trabajar” “mi presidente se preocupa por mi” “yo le importo mucho”; y así evitaban ser cuestionados por la férrea personalidad que tienen para decir lo que en realidad piensan. Todos unos pensantes valientes.
El heroico paladín Matuk se dio cuenta que su error radicó en no usar todo el poder de su super-arma, el pico y placa de la igualdad, para golpear al patriarcado: según este paladín, la solución hubiera sido que las mujeres salgan 4 días y los hombres solo 2. Más libertad para las mujeres acabaría con el COVID19.
Mientras las estúpidas élites intelectuales inglesas del siglo XIX creían en el aire maligno cargado con la iniquidad humana como jinete apocalíptico recorriendo barrios para enfermar a sus moradores, su pueblo ignorante le correspondía asumiendo dichos disparates implementando su arsenal de amuletos y talismanes.
Del mismo modo hoy las mediocres élites y cúpulas de pseudo intelectuales salidas de claustros universitarios ideologizados, embusteros y aborrecedores de su patria; tienen al COVID19 como su mejor aliado para someter a las naciones y doblegarlas a su hipócrita proyecto de igualdad, tolerancia, diversidad e inclusión; mientras las muchedumbres indoctas y espantadizas obedecen sin cuestionar si es que les están tomando el pelo o no.
Son lo suficientemente precoces para entender las ordenes y con una materia gris lo necesariamente anodina para no cuestionarlas. Mientras tanto el patógeno avanza.
La Londres del Siglo XIX tuvo a Jhon Snow, autoridades serias interesada en tener más mano de obra, y pobladores prestos a entender lo mejor para su bienestar; el Perú del siglo XXI tiene el paladín marvelesco Farik Matuk, al titán cesarista de Palacio, emulo del comisario de la revolución francesa Joseph Fouche , una zurda cúpula caviar que apuesta por el despoblamiento eugenésico global, y una chusma tan ignorante y vulgar, tan odiadora, que siempre termina disparándose a los pies. A prepararse para la extinción.





