
Por: Carlos Vermejo
El tratamiento empleando el ARN Mensajero comenzó hace unos años para tratar diversas dolencias de origen genético, por ejemplo son conocidos los tratamientos para atrofia muscular espinal, la amiloidosis y otros con mucho éxito, con éste tratamiento, se busca emplear el ARN Mensajero que transporta una copia de instrucciones genéticas desde los genes en el núcleo de una célula hasta otro sitio fuera del núcleo, un complejo llamado ribosoma, donde las instrucciones son usadas para elaborar proteínas, es así que un ARN Mensajero es una copia de la información contenida de un gen en una célula pero en un formato que permite la síntesis de proteínas por parte del ribosoma.
El tratamiento consiste en introducir un ARN Mensajero pre-elaborado para interferir y producir la inhibición de un gen que produce la enfermedad o trastorno genético, como el caso de la atrofia muscular espinal, es así que las células dejan de recibir la información original del gen de la enfermedad genética, y sus células comienzan a producir copias modificadas sin la expresión de la dolencia.
El mecanismo en éstos casos resultó muy bueno y efectivamente se obtuvieron resultados extraordinarios en la recuperación de pacientes que no tenían ninguna forma de poder ser tratados, adicionalmente, se escogió éste mecanismo debido que a diferencia de un tratamiento con ADN; en el ADN están todas las instrucciones genéticas de la célula, en cambio el ARN mensajero actúa solo sobre una instrucción específica, adicionalmente, el ARN Mensajero no produce cambios permanentes debido a que actúan sobre la expresión de un gen en particular y no sobre el gen directamente.
Igualmente, estos tratamientos tienen muchos detalles técnicos para su control, desarrollo y suministro y son bastante específicos debido a que tratan con características genéticas muy singulares de cada paciente.
En el caso del tratamiento para el COVID, este tratamiento se usa de forma totalmente distinta, en estos casos, no se busca eliminar la expresión de un gen defectuoso, sino en hacer que mediante la instrucción del ARN Mensajero se generen copias parciales del virus que produce el COVID para estimular una reacción inmunológica.
Es así que con éste tratamiento modificado, se busca replicar copias parciales del virus (la espiga o proteína S) para que el sistema inmunológico lo identifique como una amenaza y cuando se tenga exposición al virus verdadero el sistema inmunológico ya cuente con el mecanismo para eliminarlo.
Sin embargo, luego de hacer masivo este tratamiento, se han observado varios efectos secundarios adversos e incluso muertes que cuestionan la seguridad de esta forma de tratamiento y se comienza también a desarrollar ciertas hipótesis que se encuentran en evaluación.
El primer punto de cuestionamiento es que al ser en la realidad esta técnica un tratamiento y no una vacuna, debe hacerse seguimiento y evaluación al paciente para ver si efectivamente el tratamiento es o no apropiado a las características particulares de la persona. Es por ejemplo conocido, que este tratamiento disminuye la capacidad del sistema inmunológico de ciertos grupos de personas que adolecían previamente de sistemas inmunológicos debilitados por enfermedades o dolencias crónicas, por ejemplo con pacientes en estados postoperatorios, con pacientes con cáncer u otras dolencias o incluso con sistemas alérgicos muy sensibles, lo que ha ocasionado que las enfermedades existentes desarrollen y se agraven más causando incluso la muerte del paciente por cuadros de las enfermedades pre-existentes, estas adicionalmente no se han contabilizado adecuadamente, pero ahora se observan evidenciadas en el aumento extraordinario de muertes anuales de otras dolencias, especialmente las dolencias relacionadas a enfermedades del corazón, hígado y riñones.
El otro efecto a ser estudiado es el relacionado a las respuestas inmunológicas no deseadas en las cuales el sistema inmunológico sobre reacciona a la producción de estas proteínas S del ARN Mensajero y comienzan a atacar células buenas, produciendo lo que se conoce como una enfermedad autoinmune, esto es que su propio sistema inmunológico comienza a atacar a la persona, es así que existen muchos casos entre los pacientes inoculados con estas “vacunas” de ARN Mensajero que desarrollan el Síndrome de Guilain Barré, que ataca principalmente al sistema nervioso y que produce daño neuronal severo incapacitando a los pacientes en hacer una vida normal, este síndrome no tiene cura y eventualmente puede llevar incluso a la muerte del paciente.
Otro efecto que también se encuentra en evaluación es el de la acumulación del ARN Mensajero de la “vacuna” en tejidos de vasos capilares muy pequeños como en los tejidos del corazón, produciendo pericarditis, miocarditis y otras afecciones del corazón como arritmias, los cuales por su incidencia, produjeron incluso advertencias a tomar en cuenta, pero que por presión política no se han tomado con la importancia debida.
Lo último por evaluar hasta el momento es el efecto de contribución de este tratamiento al efecto contrario, esto es a la mayor facilidad de los “vacunados” a sufrir la enfermedad e incluso morir de COVID, esto podría deberse a dos factores, uno a la mutación del virus, especialmente en la proteína S que ha cambiado tanto que el sistema inmunológico ya no lo reconoce y tardíamente reacciona frente a esta nueva variante, la otra causa puede deberse al debilitamiento del sistema inmunológico, distraído en defenderse de la versión original del virus que es producida por las células que aún mantienen el ARN Mensajero inoculado.
En síntesis ya existe una preocupación de los más prestigiosos especialistas en este tipo de enfermedades, que observan dudas sobre la seguridad de las “vacunas” que están empleando esta variación del tratamiento con ARN Mensajero, al extremo de pronunciarse y pedir la suspensión en la inoculación de éstas especialmente ahora que ya no existe una emergencia sanitaria, y se comienza a desarrollar estudios que muestran problemas muy serios en cuanto a la seguridad de las mismas.
Finalmente, cabe invocar ya el fin de las medidas de emergencia que están evidenciando cada vez más problemas de corrupción ligados a compras innecesarias diversas por emergencia y sin los controles normales para su correcta ejecución, además de pedir el final de la inoculación de niños y jóvenes al haber terminado la emergencia sanitaria y al evidenciarse cada vez más problemas en la seguridad de las mismas.





