La columna del Director

DE LA SOPA VERDE A LA SOPA WANTAN

Por: Luciano Revoredo

El poder en el Perú tiene una curiosa vocación gastronómica. Cada cierto tiempo, el país no asiste a consejos de Estado sino a banquetes discretos, mesas sin actas y sobremesas sin registro. Ayer fue la sopa verde de Sarratea, hoy parece ser la sopa wantán. Cambia el menú, cambia el invitado, pero el aroma es el mismo, un tufillo espeso a informalidad, a nocturnidad y esa corrupción blanda que primero se niega, luego se explica y finalmente se pretende normalizar.

José Jerí prometió orden, transición y sensatez. Pero el libreto se le está cayendo de las manos a una velocidad preocupante. Las imágenes, los testimonios y las versiones cruzadas sobre sus vínculos con empresarios chinos no solo recuerdan a los peores días del castillismo, los superan en descaro. Castillo era percibido como un imbécil crónico jugando al poderoso , Jerí ni siquiera se toma el trabajo de construir una coartada verosímil, debemos creerle que busca a esos pesos pesados del lobby chino para comprar caramelos chinos y galletas de la fortuna. Reuniones fuera de agenda, encuentros sin registro, explicaciones infantiles, todo envuelto en una narrativa que insulta la inteligencia del ciudadano promedio.

La historia es conocida. Pedro Castillo nos dijo que Sarratea era solo una casa donde se conversaba y degustaba con nostalgia una sopa verde cajamarquina, Dina Boluarte nos aseguró que sus relojes eran fruto del esfuerzo personal y de la amistad con su waiky, ahora Jerí pretende que el país crea que reuniones privadas con empresarios extranjeros, algunos con antecedentes y otros con intereses evidentes en el Estado, son simples gestos culturales o casualidades de agenda.

El problema no es la comida, ni el origen del invitado, el problema es el patrón. El mismo patrón que ha corroído la política peruana en los últimos años, la naturalización del secreto como forma de gobierno.

El caso Boluarte debería haber vacunado al sistema. Ahí estaban las señales, el doble discurso, la victimización permanente, la soberbia de quien cree que el cargo convierte en intocable cualquier conducta. Y sin embargo, Jerí parece haber aprendido la peor lección posible, que basta resistir unos días, negar con firmeza y esperar a que el escándalo se diluya entre otros escándalos. Pero esta vez el contexto es distinto. El país está cansado, el Congreso ya huele sangre y la opinión pública ya no compra explicaciones vanas.

No se trata de demonizar inversiones extranjeras, ese argumento ya está gastado. Se trata de transparencia, de saber quién entra, con qué propósito y qué se conversa cuando se supone que el presidente gobierna para todos y no para un círculo reducido de amigos circunstanciales. Cuando el poder se ejerce entre platos y copas, lejos de la luz pública, deja de ser poder legítimo y se convierte en expresión del lado oscuro.

Jerí hoy camina por la misma cornisa que Castillo y Boluarte, con un agravante, ya no puede alegar sorpresa. Sabe cómo terminan estas historias y aun así insiste.

De la sopa verde a la sopa wantán, el Perú vuelve a ser espectador de una tragicomedia donde el menú cambia pero la indigesta corrupción sigue siendo el plato de fondo. Y como ya aprendimos, cuando el gobierno se cocina a puertas cerradas y entre gallos y medianoche, la caída no suele tardar mucho en servirse.

1 comentario

  1. Al principio pensé que se trataba de una trampa en la que había caído Jerí, por su juventud e inexperiencia, pero ahora que leo, orientales con antecedentes, entiendo que se trata de chantaje, Jerí no ha cumplido lo ofrecido y los chinos han sacado la evidencia de que hubo tales reuniones. De otro modo no se entiende que aparezcan los videos del interior de los locales, todos son extractos de camaras de vídeovigilancia, nada de investigación periodística, los chinos quieren a toda costa que caiga Jerí porque no les sirve a sus propósitos, que son plata rápido, esperemos por el bien del Perú, que no caiga Jerí, porque como dicen los españoles: “otro vendrá que bueno me hará”. La corrupción es, la consecuencia del pecado original. Y respecto de la asociación comida negocios turbios piense en las mariscadas de los negocios turbios del gobierno del psoe de los últimos 5 años, que además terminaban en alguno de los “saunas” del suegro de Pedro Sánchez.

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