
Por: Uri Landman
En la tradición cristiana se celebra la noche del 5 al 6 de enero, la visita de los Reyes Magos a Jesús luego de su nacimiento en Belén. Estos personajes acudieron para entregarle regalos de gran riqueza simbólica como oro, incienso y mirra. En el siglo III de la era común se estableció que estas personas fueran reyes por su capacidad de entregar tan preciados regalos y que fueran tres, uno por regalo. Recién en el siglo VI aparecieron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltazar.
En nuestro país hemos tenido durante años un grupo de fiscales en el Ministerio Público, que se han creído reyes y magos. Los denominados “equipos especiales”
, con reyezuelos a la cabeza, nos han vendido humo cual magos tratando de mostrar como éxitos la larga lista de fracasos que hemos sido testigos.
La semana pasada, Bajada de Reyes, el Fiscal de la Nación interino, Tomás Gálvez, anunció la desactivación de todos los equipos especiales del MP. Entre los más notorios se desactivó el Equipo Especial Lava Jato a cargo de Rafael Vela Barba y el Equipo EFICCOP, en su momento a cargo de la fiscal Marita Barreto.
Ni bien se dio a conocer la noticia, un grupo de medios de comunicación afines a los caviares, emprendió una campaña en contra de Gálvez, defendiendo el desastroso trabajo de dichos equipos de fiscales.
Según ellos, el trabajo de los fiscales a cargo de Equipo Especial Lava Jato ha sido todo un éxito y con su desactivación se corre el riesgo de retrasos en los juicios.
Es realmente indignante leer y escuchar que nos quieren tomar de idiotas. El trabajo de los fiscales Vela Barba, Domingo Pérez y otros de este equipo ha sido deficiente, lento, contaminado por su ideología política y según los expertos, presuntamente manchado por la corrupción.
Vale la pena recordar que el escándalo de corrupción de las empresas brasileras, conocido como Lava Jato, se dio a conocer en el año 2014 en Brasil. En el año 2016 la empresa brasilera Odebrecht se declaró culpable ante las autoridades norteamericanas por corrupción y aceptaron pagar una multa de 2,600 millones de dólares a los gobiernos de Estados Unidos, Brasil y Suiza.
Como parte de la sentencia dictada en Estados Unidos, los funcionarios de Odebrecht entregaron los nombres de diversos proyectos en los que participaron en Perú, en donde habían sobornado a nuestras autoridades para obtener la buena pro. Ya todos sabemos de los 20 millones que recibió el ex presidente Alejandro Toledo, los 3 millones de dólares que recibió Humala y su esposa como aportes de campaña y los millones que recibieron diferentes funcionarios del gobierno de Alan García en la adjudicación de la línea 1 del Metro de Lima.
A pesar de toda esta información, las diversas investigaciones en los casos de corrupción de Lava Jato han demorado años, han estado mal hechas y a la fecha hay poquísimas sentencias condenatorias.
El caso más vergonzoso es el de la ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán, cuya investigación se inició en el año 2017 y hasta ahora no es condenada a pesar de haber admitido públicamente que recibió millones de las constructoras brasileras Odebrecht y OAS. Mientras el juicio a Villarán se dilata, el testigo y colaborador clave, José Miguel Castro, fue asesinado a pocos días de empezar el juicio.
Otra muestra de la incapacidad y negligencia de los fiscales del Equipo Lava Jato, es la penosa actuación del fiscal Pérez. Este fiscal inició las investigaciones en contra de Keiko Fujimori por el caso “Cócteles” hace más de 10 años. Durante la investigación, metió a la cárcel a Keiko más de 15 meses. Cuando finalmente presentó la acusación, tuvo que subsanar 19 veces dicha acusación ante el Juez de Control, Víctor Zuñiga, por diferentes errores. Finalmente, el Tribunal Constitucional anuló el caso en contra de Fujimori en vista que el delito penal por el que se la acusaba, no estaba tipificado como tal, al momento que supuestamente se sucedieron los hechos.
Lo cierto es que los Equipos Especiales han servido un propósito ajeno para el que supuestamente fueron creados. Han sido utilizados para perseguir a los enemigos políticos de un grupo de interés que controló el Ministerio Público por años. Las tácticas usadas por los fiscales a cargo de estos equipos se parecen mucho a las usadas por la Gestapo, policía secreta de la Alemania Nazi y que están al margen de la legalidad.
El acuerdo secreto firmado por el Equipo Lava Jato con la empresa Odebrecht, es otro claro ejemplo que estos fiscales no defendieron los intereses del país. Durante años se opusieron a que el acuerdo se haga público. Cuando finalmente el periodista Butters logró obtener y publicar una copia del mismo, todo el país pudo comprobar que este acuerdo fue lesivo para el Perú y que defendía los intereses de la corrupta Odebrecht.
La corrupción es el mayor problema de nuestro país, que se ve agravado cuando las autoridades encargadas de perseguir este flagelo se confabulan con los corruptos, como decía el filósofo griego Platón: “la corrupción de la justifica es el grado más bajo de la perversión humana”.
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